Archivo Mensual de Mayo, 2008

Un día soñé …

Artículo de José M.ª Llanos Pitarch, Prof. Titular de Universidad y  Asesor Jurídico de VAEL.

Hoy, en España, entre tantas pesadillas que me asaltan cada noche, un día tuve un buen sueño:

Un día soñé que Ibarretxe se sentía vasco y español, y que no siendo excluyentes ambos sentimientos, luchaba por la unidad de la nación española, en toda su rica diversidad.

Soñé también que Miguel Angel Aguilar hacía verdadero periodismo en La Vanguardia, y siguiendo la literalidad del nombre de su periódico, abanderaba la defensa de una prensa que “informa” a los ciudadanos.

Soñé que La Cope, Libertad Digital, y el Mundo, tenían derecho a la misma libertad de expresión que El País, La Vanguardia o La SER.

Y soñé igualmente que los padres podían ejercer su derecho constitucional a elegir la formación moral que querían para sus hijos, acorde con sus propias convicciones; y que lógicamente se les reconocía su derecho, también constitucional, a la objeción de conciencia respecto del adoctrinamiento estatal de Educación para la Ciudadanía.

Ese mismo día soñé que el Sr. Rajoy declaraba ante sus más de 10.000.000 de votantes, que sería fiel al programa electoral, y al proyecto político por el que fue apoyado por esa gran parte de los españoles.

También soñé que los españoles podíamos hablar, debatir, opinar, en uso de una verdadera libertad, y dentro de una efectiva democracia.

Pero desperté:

Y vi que Ibarretxe rechaza el españolismo, y pretende luchar por todos los medios por un País Vasco solo, apartado, “desgajado” de una España común por tantos siglos de progreso.

Vi que Miguel Angel Aguilar usaba el periodismo “a su modo” y cargaba contra la Iglesia, utilizando el tópico y la hipocresía, al acusar de hipócritas y beligerantes a los Obispos.

También vi que los medios no “sometidos a los dictados del poder” son atentados, despreciados, perseguidos, negándoseles el derecho a la libertad de expresión que los demás ejercen.

Y vi que a los padres se les arrebata su derecho a educar a sus hijos en sus principios morales, y se les pretende imponer una “moral de Estado”, del Estado “de turno”, creando una moral pública, enfrentada a la moral del ser humano (como si pudiera haber dos morales).

Sentí igualmente al despertarme que el Sr. Rajoy, a quien todos sus electores apoyaron a pesar de haber perdido las elecciones, viraba su timón, y “perdía el norte”, apoyado y aplaudido por quienes NUNCA le votarán. Y no se daba cuenta …

Por último pude comprobar también que los españoles somos tachados, etiquetados, acogotados, si nuestro discurso no coincide con los aires que se respiran, o se “mal respiran”.

Y habiendo dejado de soñar, y aunque por un solo instante, tuve la tentación de decir: “perdonen que no me levante”.

“Educación para la Ciudadanía es un método de manipulación ideológica”

Entrevista a José Carlos Muñoz, portavoz de ‘Valencia Educa en Libertad’, publicada en ‘Valéncia hui’ (26 de mayo de 2008, págs. 8 y 9).

Miguel Vidal Santos (Vh).- La Generalitat ha comunicado esta semana que la asignatura de Educación para la Ciudadanía se podrá cursar en Valencia a través de trabajos trimestrales controlados por los padres. Sin embargo las familias mantienen parte de sus críticas y sostienen que sigue siendo necesario objetar.

- El gobierno socialista trata de presentar la objeción a Educación para la Ciudadanía como una cosa propia de católicos integristas.

La objeción es cosa de padres que no están dispuestos a aceptar que nadie que no sean ellos decida cuál es la formación moral que han de recibir sus hijos, ni el Estado, ni la Iglesia, ni el colegio, ni ninguna otra institución o persona. Y eso es lo que, a través del actual currículo de Educación para la Ciudadanía, hace el Estado. Para oponerse a esa pretensión de adoctrinamiento obligatorio no hace falta ser católico, ni creyente. Hay objetores agnósticos o ateos y esta semana se han tramitado objeciones de familias musulmanas. La objeción es cosa de padres dispuestos a defender la libertad y sus derechos respecto de la educación de sus hijos. El objetor es un movimiento civil, no religioso.

- ¿Rechazan ustedes que los estudiantes reciban una formación cívica?

Por supuesto que no. La formación cívica es necesaria y está presente en el sistema educativo desde hace décadas. Tampoco rechazamos una asignatura específica que la aborde, ni que se llame Educación para la Ciudadanía. Pero no aceptamos que, con el pretexto de “educar mejores ciudadanos”, se impongan estructuras de pensamiento y actitudes que, en muchos casos, pueden ser contrarias a las convicciones de los padres. Ni aun los principios ideológicos y morales que pudieran coincidir con nuestras convicciones se les pueden inculcar a nuestros hijos sin nuestra expresa solicitud. Si Educación para la Ciudadanía enseñara realmente derechos humanos y la Constitución y solo eso, nada tendríamos que oponer a la asignatura. Pero el currículo de EpC, por ejemplo, elude toda referencia al artículo de nuestra Carta Magna en el que se establece la monarquía parlamentaria como forma política del Estado. Y omite el que proclama la unidad de la nación. Sin embargo, el temario está impregnado de la ideología de género, lo que excede los límites constitucionales y vulnera el principio de neutralidad ideológica del Estado.

- ¿Qué hay detrás de Educación para la Ciudadanía?

EpC es un verdadero proyecto de lo que se ha dado en llamar ingeniería social. Cada vez se evidencia más que ha sido concebida como un instrumento de manipulación ideológica por parte del Estado. Con ella se pretende modelar la sociedad en torno a la ideología del partido en el poder, formando la conciencia moral de los niños y jóvenes según la particular visión de la persona y de la vida del gobierno de turno, usurpando una responsabilidad y un derecho fundamental a los padres.

- ¿Cuáles son los postulados ideológicos de EpC?

Se pretende imponer el relativismo ético (el concepto de lo que es éticamente admisible va cambiando en función de las mayorías coyunturales), el positivismo jurídico (lo legal se convierte en el único criterio ético), el inmanentismo (o negación de lo trascendente) o la ideología de género (niega que la sexualidad sea un elemento innato, muy al contrario sería un mero constructo cultural). Es legítimo que algunos defiendan esos postulados pero también lo es criticarlos y defender otros muy distintos. En el currículo de EpC se nos quieren imponer como valores supuestamente universales y comunes, pero no lo son porque decenas de millares de familias ya han manifestado formalmente que no los asumen como tales.

- ¿Dónde está la frontera que separa la educación del adoctrinamiento?

La frontera entre lo admisible y lo que no lo es la marca a nuestro juicio la combinación de dos factores que afectan a EpC. Por una parte, su obligatoriedad. Por otra, el hecho de que su currículo aborda cuestiones de carácter ideológico y de índole moral. Nada tendríamos que oponer a que fuese obligatoria si eludiese abordar esa clase de contenidos, porque no habría adoctrinamiento. Incluso nos parecería admisible el tratamiento de cuestiones morales e ideológicas, si en lugar de una disciplina académica obligatoria EpC fuese de libre elección; porque en ese caso habría adoctrinamiento, pero expresamente elegido por cada familia que optara por la asignatura. Estaríamos en este último supuesto ante un tipo de elección similar a la que realizan quienes deciden que sus hijos cursen la asignatura de Religión en su vertiente confesional.

- ¿Sobre qué bases jurídicas fundamentan ustedes la objeción?

El Tribunal Constitucional ha reconocido en varias resoluciones que el ejercicio de la objeción de conciencia es acorde con nuestro ordenamiento. Según sentencias del TC, la libertad de conciencia es una concreción de la libertad ideológica, que nuestra Constitución reconoce, y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. Esa es la doctrina dictada por el propio Tribunal Constitucional.

- ¿Cómo se puede objetar?

Lo más práctico, para evitar malentendidos con las direcciones de los centros y para asegurarse de que las declaraciones de objeción son tramitadas (sabemos que muchos directores las tienen guardadas en un cajón), es presentar dos ejemplares de la declaración de objeción en el registro de la Conselleria de Educación o en alguna de las Direcciones Territoriales. Lo deseable sería que ambos ejemplares fuesen originales. Uno de ellos, sellado en el registro, lo debe conservar la familia para posibles gestiones posteriores. Como sabemos que muchas familias pueden tener dificultades para realizar esa gestión, las plataformas promotoras de la objeción les brindamos la posibilidad de hacernos llegar la documentación para que nosotros la tramitemos en su nombre.

- ¿Qué problemas se pueden encontrar las familias objetoras?

Hasta ahora, ninguna Administración educativa ha reconocido el derecho a objetar a EpC. Lo que están haciendo todas ellas es enviar a las familias objetoras una resolución administrativa en la que se les deniega esa posibilidad. A partir de ese momento comienza una sucesión de recursos, para los que pueden contar con la ayuda y el asesoramiento de las más de ochenta entidades que integran el movimiento objetor. En Valencia pueden dirigirse a Valencia Educa en Libertad. En cuanto a las consecuencias académicas de la objeción, mientras no haya un reconocimiento expreso del derecho a la exención de la materia, hay que tranquilizar a los padres. La ministra Cabrera ha asegurado que quienes no estudien EpC no podrán obtener el título de graduado en la ESO. Con la legislación vigente sobre evaluación dictada por su propio Ministerio, esa afirmación no tiene ningún fundamento. Los alumnos que no asistan a EpC tendrán que ser evaluados exactamente igual que los que no asisten a otras asignaturas (y hay muchos que no asisten a ninguna). Es decir, entre 1 y 10; presumiblemente, con un 1. Si ese es el único suspenso, el alumno de la ESO promociona y si está en cuarto curso, obtiene el título. Lo mismo sucede si suspende otra e incluso otras dos materias más. Así lo establecen la LOE y las normas reglamentarias que la desarrollan. Caso distinto es el de bachillerato, puesto que en esa etapa educativa hay que aprobar todas las asignaturas de los dos cursos que la forman para poder obtener el título.

- ¿Qué puede pasar en el futuro con los objetores?

Dependerá de lo que decida el Tribunal Supremo. Si reconoce que los objetores ejercen un derecho, supongo que el gobierno recurrirá ante el Constitucional. En el caso contrario, será el movimiento objetor el que presente un buen número de recursos ante el TC. Y si ello fuera preciso porque este se desdijera de su propia jurisprudencia, acudiríamos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en dos sentencias del año 2007 ha reconocido las objeciones de una familia turca y de otra noruega contra materias obligatorias con contenidos de índole ideológico y moral.

-  La Conselleria de Educación ha anunciado esta semana que en Valencia habrá dos opciones, la convencional y otra que permitirá estudiar la asignatura a través de trabajos trimestrales controlados por los padres. ¿Qué opinión les merece esta propuesta?

En Valencia Educa en Libertad entendemos que, del contenido del artículo 4.1 de la orden, se puede deducir un reconocimiento genérico por parte de la Generalitat del derecho de los padres a objetar a EpC. No obstante, recomendamos a los padres que rechacen el adoctrinamiento estatal obligatorio que objeten formalmente y que sus hijos no entren en clase ni de la opción A ni de la B hasta que no hayan recibido respuesta escrita de la Conselleria de Educación. Si en esa contestación se les ofrece la posibilidad de que sus hijos cursen la llamada opción B como actividad sustitutoria del currículo de EpC al que han objetado, creemos que sería una solución válida. Si, por el contrario, se les responde que, como pueden acogerse a esa variante B, no ha lugar la objeción, nos parecería inadmisible y recomendamos a las familias objetoras que, en ese caso, plantearan recurso ante los tribunales.

- ¿Dónde pueden dirigirse las familias valencianas que quieran objetar?

Pueden dirigirse a Valencia Educa en Libertad, escribiéndonos a nuestra dirección de correo electrónico que es valenciaeducaenlibertad@gmail.com. También las invito a visitar el sitio www.objetores.org, donde hallarán amplia información de todo lo relacionado con el movimiento objetor: noticias, artículos de opinión, documentación sobre EpC, modelos de declaración de objeción, vídeos, enlaces con otros sitios, direcciones de contacto con las diferentes entidades pro objeción…

VAEL entrega 130 nuevas objeciones a EpC

El viernes 23 de mayo la asociación ‘Valencia Educa en Libertad’ presentó en la Consejería de Educación valenciana 130 declaraciones de objeción a ‘Educación para la ciudadanía’, que se suman a las 405 entregadas el día 6 de mayo.

REDACCIÓN HO.- Apenas 48 horas después de que el consejero de Educación de la Generalitat Valenciana, Alejandro Font de Mora, presentara en rueda de prensa la orden de su departamento que regulará la enseñanza de EpC en la Comunidad Valenciana, varios miembros de ‘Valencia Educa en Libertad’ (VAEL) entregaron en el registro de la Consejería de Educación 130 nuevas declaraciones de objeción.

VAEL se presentó oficialmente el 10 de abril y ya ha formalizado 535 objeciones de conciencia ante EpC correspondientes a familias que residen en la capital y en numerosas localidades de la provincia, pues el 6 de mayo tramitó 405. Los hijos de los objetores estudian en diversas etapas educativas y están escolarizados en centros públicos, concertados y privados.

M.ª Luisa Temporal, vicepresidenta de la asociación, declaró que esta no hará ninguna valoración oficial del texto de la orden anticipada por Font de Mora hasta que se publique en el DOCV. No obstante, sí opinó que, si se mantiene en los términos conocidos, representaría “una mejora en relación con el contenido de los primeros borradores, pues alude expresamente a la objeción y plantea la posibilidad de que los padres objetores nos acojamos a la llamada ‘opción B’ como actividad sustitutoria del currículo que rechazamos”.

Conviene objetar cuanto antes

“Cada familia es muy libre de adoptar las decisiones que estime convenientes, pero nuestra opinión es que lo mejor que pueden hacer quienes rechazan que sus hijos sean adoctrinados en los principios ideológicos y morales que imponga el gobierno de turno es ejercer su derecho a objetar, y hacerlo cuanto antes”, añadió.

La vicepresidenta precisó que su asociación aconseja a los objetores “que sus hijos no entren en las clases de EpC, ni en una ni en otra opción, al menos hasta haber recibido la respuesta administrativa de la Consejería”.

“Si la Administración Educativa les ofrece la ‘opción B’ como actividad sustitutoria y por efecto de la objeción planteada, nos parece razonable que haya familias que se acojan a esa fórmula organizativa; como entenderemos que otras se opongan a que sus hijos realicen ninguna actividad que gire en torno al currículo de esa materia, por considerar que es la forma más coherente de obrar. Ahora bien, si la Consejería, escudándose en que tenemos la posibilidad de cursar la EpC mediante esa vía, deniega el reconocimiento de la objeción, nuestro consejo es que presenten recurso ante la instancia que en Derecho corresponda”, explicó.

La fórmula de la opción B como actividad sustitutoria le parece a VAEL especialmente apta para los hijos de objetores que estudien el curso próximo 1.º de Bachillerato, porque “esos alumnos, a no ser que la propia Administración Educativa o una sentencia judicial les reconozca la exención en ‘Filosofía y ciudadanía’, sí corren el riesgo real de no poder obtener el título, puesto que en Bachillerato solo se consigue si se aprueban todas las asignaturas de los dos cursos”, comentó Elia Saneleuterio, madre objetora.

Los hijos de objetores sí pueden obtener el Graduado en ESO

“Queremos tranquilizar a los objetores cuyos hijos estudian en la ESO en relación con sus posibilidades de obtener el título de Graduado. Pese a lo manifestado por algunos políticos con la ministra Cabrera a la cabeza, en aplicación de la legislación sobre evaluación que está en vigor, no se puede calificar ninguna materia como ‘no cursada’ ni se puede dejar de evaluar, salvo si se reconoce que hay causa de exención. Por lo tanto los alumnos, si no son eximidos, tienen que ser calificados entre el 1 y el 10″, explicó Saneleuterio.

Esta joven objetora detalló que “para la obtención del título serán aplicables las condiciones generales impuestas para todo el alumnado: en la ESO se puede alcanzar la titulación con dos y hasta con tres materias suspendidas, una de las cuales sería la EpC en el caso de los hijos de objetores”.

Finalmente, M.ª Luisa Temporal aseguró que los planes anunciados por Font de Mora no han retraído a las familias objetoras, sino todo lo contrario. Como pruebas de ello mencionó la entrega de objeciones que acababan de llevar a cabo y las charlas informativas que representantes de VAEL tienen programadas para los próximos días en localidades como Tavernes de la Valldigna, Alcácer, Valencia o Castellón.

‘Educacion cívica’, en vez de ‘Educación para la ciudadanía’

Por José Rafael Sáez March, licenciado en Pedagogía y miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad). 

Visto el atropello de derechos fundamentales de los padres y el adoctrinamiento ideológico que conlleva, creo que el Gobierno debería retirar la dichosa “Educación para la Ciudadanía”. Pero hay una parte de dicha asignatura, precisamente la peor desarrollada en la normativa curricular, que debería conservarse, ampliarse y mejorarse, cambiando su nombre por el de “Educación Cívica”. Veamos por qué:

a)       Porque gran parte de los objetivos y contenidos de la “Educación para la Ciudadanía” de Zapatero se refieren al conocimiento de las instituciones y las normas, autonómicas, nacionales e internacionales, algo que debería impartirse dentro del conocimiento del medio y de las ciencias sociales. Para eso no hace falta una asignatura nueva, sino enseñar bien las que ya existen.

b)       Porque la nueva asignatura parida por esa panda de totalitarios, adoctrina, en una linea ideológica gubernamental, no aceptable por todos los padres, la conciencia ética y moral. Esas cuestiones deben ser tratadas de forma optativa, en las clases de religión o ética, siempre de acuerdo con la linea que decidan los padres. En “Educación para la Ciudadanía”, que es obligatoria, están de sobra.

c)       Porque la verdadera demanda social hacia la escuela es que enseñe a los niños y jóvenes a comportarse como es debido, recuperando de un modo actualizado aquellas antiguas enseñanzas de “urbanidad” y “cortesía”. Lo que desean todos los padres, casi sin fisuras, es que se les ayude a desarrollar en sus hijos una amplia serie de actitudes cívicas básicas que hoy en día brillan por su ausencia.

La “Educación Cívica” que propongo, libre de ideologías y credos, se limitaría, ni más ni menos, a desarrollar actitudes aceptables por cualquier familia mínimamente sensata, independientemente de sus colores políticos, culturales o religiosos. Sin ánimo de ser exhaustivo, algunos de sus contenidos podrían ser: deferencia hacia los minusválidos, ancianos y mujeres embarazadas (a las no embarazas, no, porque las feministas interpretan cualquier detalle de amabilidad como una afrenta a la igualdad), respeto al mobiliario escolar y urbano, evitar el lenguaje soez y ofensivo, saber a quién hablar de usted o de tú, no avasallar a la gente por la calle con sus carreras y juegos, pedir las cosas por favor y dar las gracias, respetar la autoridad y dignidad de sus padres, maestros y fuerzas del orden público, saber cuándo y dónde hay que guardar silencio y no alborotar, ayudar a las personas que lo necesiten, mantener una higiene y limpieza adecuadas, tener en orden y cuidar sus juguetes, ropas y objetos de trabajo, compartir las tareas domésticas, escuchar sin interrumpir sobre todo a sus mayores, expresar sus opiniones de forma razonada y asertiva y no imponiéndolas a gritos, tirar los papeles a las papeleras y los residuos a sus correspondientes contenedores, no maltratar ni abandonar a los animales y a sus mascotas, esforzarse en el estudio y en el trabajo, hacer sus deberes escolares, cuidar y apreciar los libros y materiales escolares, no agredir, insultar o acosar a sus compañeros, ponerse en el lugar del otro, usar correctamente los WC’s,  no sacarse los mocos con el dedo y en público…

Este tipo de aprendizajes son los que pide TODA la sociedad. Estos y otros por el estilo son los que deberían incluirse en una “Educación Cívica”, y no adoctrinamientos ideológicos, ni conocimientos que deberían impartirse en otras asignaturas.

El Consell no reconoce plenamente la objeción a EpC

Ofrece a los objetores que sus hijos cursen la materia realizando trabajos trimestrales. El Ministerio vuelve a amenazar a los objetores y anuncia que recurrirá la orden de la Conselleria de Educación que regulará la EpC en la ESO.

REDACCIÓN HO.- La polémica en torno a Educación para la Ciudadanía (EpC) está servida de nuevo. Este miércoles hemos conocido el texto de la orden que regulará en la Comunidad Valenciana las enseñanzas de esa materia en la ESO. La respuesta del Ministerio de Educación no se ha hecho esperar.

La Comunidad Valenciana ha decidido no reconocer plenamente los efectos de la objeción, pues pretende que los hijos de los objetorescursen la misma materia contra la que objetan, aunque con una metodología diferente (la denominada “opción B”). A pesar de ello, la orden presentada ayer en rueda de prensa por el consejero de Educación valenciano ha molestado al Gobierno central, ya que contempla que los alumnos que lo deseen podrán superar la asignatura con al menos un trabajo trimestral cuyo tema elegirán los padres. Con ello, desde la Generalitat Valenciana se asegura que los objetores a la asignatura no se verán afectados por el adoctrinamiento ideológico que denuncian que les impone a sus hijos esta asignatura. Sin embargo, los criterios de evaluación serán idénticos para ambas opciones.

Las dos variantes organizativas de la asignatura se impartirán en inglés, pese a que el ejecutivo valenciano ha recibido numerosas presiones durante los últimos meses para que abandonase esa idea.

La secretaria de Educación, Eva Almunia, la enviado un mensaje al líder del PP, Mariano Rajoy: “yo le pediría al señor Rajoy que pusiera orden entre dus barones autonómicos, si es que se atreve a poner orden, también con Esperanza Aguirre, puesto que loo que creo que tiene que hacer el PP y las comunidades autónomas que gobierna el PP es cumplir una ley, que es una ley aprobada por el Parlamemto de España”.

Almunia acusa también al PP por entender que ha buscado desde el primer momento una confrontación política con este tema, y ha vuelto a amenazar a los objetores de convivencia con privarles de sus títulos académicos, en una nueva muestra de sordina ministerial al amparo que están concediendo los tribunales a los que rechazan la materia y en un claro desprecio al derecho constitucional a la objeción, que como tal no precisa de permiso alguno para ser ejercitado ni puede menospreciarse.

La Educación para la Ciudadanía “obvia el derecho de los padres”

Decenas de familias debatieron sobre la educación de los hijos.

Yolanda Tena.

La Asociación de Familias Numerosas de Castellón (Fanucas) celebró en la mañana de ayer, en el salón de actos de la Fundació de Postgrau i Consell Social - Campus Riu Sec (FUE-UJI) el III Congreso Provincial de Familias Numerosas bajo el lema La educación de los hijos, responsabilidad de los padres, ante decenas de asistentes.

Así, a las 9.30 horas, comenzó el acto, con la intervención de José Chisvert, diputado provincial, con un discurso que versó sobre la educación “en y para la democracia”. Seguidamente, intervino Ángel Barahona, doctor en Filosofía. Por su parte, el presidente de Fanucas, Juan Manuel Ramos, centró el debate en la asignatura Educación para la Ciudadanía, insistiendo en que “es un riesgo porque es un instrumento de adoctrinamiento ideológico de los niños, obviando el derecho de los padres a decidir conforme a qué criterios morales y religiosos se educa”.

Noticia publicada en Mediterráneo (18 de mayo de 2008)

Educación para la Ciudadanía y el “Voto Cautivo” del PP

Por José María Llanos, Prof. Titular de Universidad y Asesor Jurídico de VAEL.

Me temo que las señoras y señores del Partido Popular, “afincados” en la Calle Génova, están estudiando muy profundamente, y con mucha convicción, la “Religión de Estado”, que es Educación para la Ciudadanía. Y lo creo porque como en esa “asignatura de valores” no aparece la palabra “patria”, ni aparece una idea nacional de España, ni se habla de la bandera, ni se habla de ETA -cuando se hace referencia al terrorismo-, sino que se habla de las distintas nacionalidades (vasca, catalana, etc.), parece que en la sede nacional (¿con perdón?) del PP se están convenciendo de que España no existe.

Es posible que por eso en la Consejería de Educación de la Rioja (del Partido Popular) dijeran que la objeción de conciencia no existe ni este país ni en ningún otro; pero a qué país, o Estado, se estaban refiriendo; ¿a la Rioja? Entonces igual tienen razón, no porque no exista el derecho a la objeción de conciencia, sino porque no lo quieren reconocer (pero, y los médicos que no practica abortos, y los farmacéuticos, y los policías que no quieren sacar una peana en una procesión; ¿no están ejerciendo su derecho a la objeción de conciencia?).

Y Yo me pregunto: ¿dónde quedan las palabras del Sr. Rajoy, calificando esa asignatura como “innecesaria” y “adoctrinadora”? ¿Qué se puede decir más fuerte, sobre la misma? Sin embargo, ahora, parece que no defienden aquello por lo que fueron votados por más de 10.000.000 de electores “españoles”. ¿Será que del mismo modo que el gobierno del Partido Socialista quiere “reeducar” a nuestros hijos en “sus” valores, también el Partido Popular ha sido “reeducado”?

Lo que es evidente, a mi juicio (si no, acabaría tirando definitivamente la toalla), es que los votantes del PP estaban de acuerdo con el programa electoral con el que el Sr. Rajoy se presentó a las elecciones generales, y no con la deriva que parece estar llevando ahora el Partido Popular. Probablemente piensen en la Calle Génova de Madrid, en Valencia, en La Rioja (parece, de momento, que en el gobierno autónomo de Madrid no, gracias a Dios), que el voto del PP es un voto “cautivo”, que como el votante del PP no va a votar al PSOE, pueden quedarse tranquilos.

Sin embargo, espero que se equivoquen. Los españoles podemos votar, en ocasiones, con una venda en los ojos, otras, a lo que consideramos “el mal menor”, y otras, por exclusión; pero lo que no damos son “cheques en blanco” a nadie. Ya es bastante restrictivo el voto con listas cerradas, como para que además no sepamos qué programa estamos votando, o que aun sabiéndolo a priori, no sea el mismo a posteriori.

Sé que en algunas autonomías, como la valenciana, se han hecho intentos para respetar, e incluso de alguna manera, acoger (pero no de forma suficientemente adecuada), la grave inquietud de los padres que ven cómo el Estado pretende meterse dentro de sus casas, imponiendo de forma obligatoria una asignatura que pretende, como dicen los Decretos del Ministerio, “construir una moral cívica”, la suya, obviamente, porque en los seres humanos no hay dos morales (o no debe haberlas, pues eso sería lo que peyorativamente se ha conocido siempre como la “doble moral), sino una sola, que configura el ser intrínseco, y hacia el exterior, de cada persona.

Nos dicen los defensores de esa imposición, como la profesora Carmen Pellicer (que algún interés tendrá, siendo escritora de uno de los manuales de EpC, entre otras cosas), que lo único que se pretende es educar a nuestros niños y jóvenes en valores. Pero, ¿dónde estaba usted cuando el Estado se dedicaba a “cargarse” los valores preexistenes en sus ciudadanos, en las familias? ¿O es que la forma de educar ahora en “otros valores” era cargarse los de siempre?

Es que no aprendemos del pasado; decía Chesterton que “siempre antes de romper un muro hay que preguntarse por qué lo han construido en primer lugar”. No se puede destruir lo construido porque sí, salvo que haya un interés espurio, una voluntad de comenzar de nuevo con unas “ideas muy concretas”. Es evidente que el vacío se puede rellenar, pero una mente bien formada, una persona con principios, no se puede “reeducar”. No le hace falta.

Una cosa es que se enseñen valores democráticos y derechos humanos, como recomendaba la Unión Europea, y otra muy distinta es que se “evalúe” a los niños sobre si están de acuerdo con que no existen el varón y la mujer hasta la preadolescencia, momento en el que uno “elige” su “orientación sexual”. Yo no quiero que a mis hijos se les diga eso, y cosas por el estilo. Yo no quiero que se diga a mis hijos que TODO es relativo, que nada es bueno o malo, que no existe la Verdad, sino que TODO es fruto del consenso. Es decir, que todos unidos, una tarde, en un café, podemos decidir lo que está bien, lo que está mal, lo que es la verdad. El problema es que en el café de al lado pueden estar llegando a conclusiones distintas sobre el bien, el mal, y la verdad.

Como señala el profesor Gustavo Bueno (padre), establecer cuestiones como el diálogo, el consenso, el relativismo, incluso la libertad, etc. sin establecer previamente los “parámetros” para el análisis, es llegar a ninguna parte, es una reunión que puede llegar a convertirse en mera cháchara. Y es que en esta asignatura impuesta se establece el diálogo como FIN, y no como MEDIO para llegar a un resultado satisfactorio.

Se acusa a los que nos oponemos a este adoctrinamiento, de que somos retrógrados, homófobos, etc. Pues tampoco. Yo me manifiesto liberal, y lo soy, y por eso defiendo LA LIBERTAD IDEOLÓGICA, LA LIBERTAD DE CREENCIAS, LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA Y EL DERECHO “SUBJETIVO” A LA EDUCACIÓN. Son logros democrátios de los ciudadanos, no del Estado y del Gobierno de turno. Y no soy homófobo; en absoluto. Nunca he considerado que un homosexual no tenga los mismos derechos que un heterosexual; como tampoco creo que un niño aún no nacido no deba tener los mismos derechos que uno que ya vive fuera del claustro materno. Cosa distinta es que yo pueda pensar que la cuestión del matrimonio entre homosexuales merezca un debate moral, y puedan aceptarse distintas opiniones; entre ellas la mía.

Qué padres seríamos si con todo el respeto a la propia integridad de nuestros hijos, no les transmitiéramos nuestros valores. Cuando sean adultos, y estén bien formados, podrán asumir los valores que aprendieron, o modificarlos de forma plenamente consciente. Pero como el agricultor cuida sus tierras, los padres educan a sus hijos. No el Estado.

Concluyo con esta reflexión; cuando se acusa a los objetores de tener intereses políticos, religiosos, etc., yo me pregunto: ¿qué gana el prof. Marina -uno de los máximos exponentes de esta religión de Estado, y escritor de un manual de EpC-, y qué ganan los padres que se oponen, defendiendo el derecho a la objeción de conciencia?; ¿qué gana cada uno de los que han elaborado manuales y materiales de EpC y qué ganan los objetores?; ¿qué gana el Gobierno “reeducando” a nuestros hijos y qué ganamos los demás?; ¿qué ganan los adláteres del Gobierno en los medios de prensa, radio, televisión e internet, y qué gano yo frente a todo ese poder? Pues “ellos” no sé qué ganarán: ¿dinero, prestigio, poder?; y nosotros sólo ganamos independencia, ganamos libertad, defendemos principios (que ya existían, no se los ha podido inventar el Gobierno; al menos, los míos y los de muchos otros); pero eso sí, también ganamos mucho palo. Pero quién dijo que educar a los hijos era fácil; y además, por conseguir aunque sea un “pequeño reducto de libertad”, vale la pena. Ni un paso atrás.

Lecciones de Educación para la Ciudadanía para políticos

Por José Rafael Sáez March.

Ldo. en Pedagogía. Colaborador de la Asociación católica de Maestros de Valencia. Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

Es de suponer que todas las excelentísimas e ilustrísimas señorías que nos representan, sabrán algo de educación, dado que no paran de legislar sobre ella. Si así fuese, que ya es credulidad por mi parte, sabrán que lo primero que debe hacer quien pretende educar es dar ejemplo de lo que predica. Los políticos también son ciudadanos y además, por su condición de personas públicas, deben ser modelos de lo que exigen a los demás. Así que, como pedagogo y profesor, les regalo un cursillo acelerado en diez lecciones, sobre esa Educación para la Ciudadanía que tanto desean para los demás:

1ª Lección: Acatar la Ley. En primer lugar, la Constitución Española y los acuerdos y declaraciones internacionales suscritos por España, incluyendo la Carta Europea de Derechos Humanos. Así que, dejen de tontear con la unidad territorial, respeten las directivas de la Unión Europea, que ya les ha sancionado varias veces, no se carguen el concepto constitucional de matrimonio, no se salten a la torera los derechos de libertad religiosa y de libre elección de linea educativa de los padres y admitan su objeción de conciencia, reconocida por la citada Carta Europea e inherente a nuestra Constitución.

2ª Lección: Comportarse cívicamente. Los escolares no deben abandonar las clases, ni armar escándalo, ni insultar o abuchear a los compañeros o profesores, ni golpear las mesas o patear el suelo. Creo que sus señorías tampoco deben hacerlo en el hemiciclo. Las sesiones del Congreso y del Senado no pueden ser un “reality show”, ni un burdo combate de “pressing catch”. Las formas del discurso parlamentario deben ser un modelo de diálogo y exposición de ideas para la ciudadanía. Y tengan la deferencia de no abandonar sus escaños cuando hacen sus intervenciones los partidos más pequeños.

3ª Lección: No decir mentiras. Han acostumbrado ustedes a los ciudadanos a escuchar tantas mentiras y verdades a medias, que ya les da igual ocho que ochenta. Antes de las elecciones, nuestra economía, tasa de empleo, IPC y perspectivas de crecimiento, eran estupendas y prometedoras, aunque “algo desaceleradas”. Después de las elecciones, van destapando la catastrófica realidad. Rota la tregua de ETA, no había habido nuevas conversaciones con ella, después resulta que sí… Han hecho de la mentira un hábito, un deporte nacional y una estrategia electoral normal y corriente. ¿No les crece la nariz?

4ª Lección: Desterrar la doble moral. No se puede defender, al mismo tiempo, una postura y su contraria. Sólo la hipocresía más descarada lo hace posible. Dicen defender la igualdad y crean un ministerio para ello, pero sólo son iguales los que piensan como ustedes quieren que lo hagan. Dicen proteger al inmigrante, pero lo dejan desamparado, los expulsan en silencio y preparan normativas restrictivas. Dicen ser respetuosos con la religión, pero sólo si es musulmana, porque a la católica no sólo no la respetan, sino que la atacan por todos los frentes. Como no quemamos contenedores, no podemos opinar.

5ª Lección: Defender la vida como valor supremo. Sólo les interesan las muertes que perjudican su imagen frente al electorado. En España uno puede suicidarse como quiera, con la droga o con lo que sea, pero no puede olvidar ponerse el casco o el cinturón de seguridad. El tabaco es la más terrible de las plagas, pero se sigue vendiendo cargado de impuestos. La vida es intocable, pero se puede matar al ser humano en desarrollo en el seno de las madres, incluso en casos de más de 22 semanas, cuando los médicos saben que la vida del feto es viable. Médicos que han hecho abortos, incluso en gestaciones de más de 24 semanas, son héroes, como algún otro que ha hecho eutanasias por su cuenta.

6ª Lección: Cumplir las promesas. Los programas electorales se han convertido en papel mojado, al igual que los discursos de campaña son sólo palabras que se lleva el viento. Prometer hasta meter (el voto en la urna, no sean mal pensados) y, una vez metido, nada de lo prometido. Tal es la práctica que ya se ha hecho costumbre. La palabra, en el ámbito político y, por extensión, en el ámbito social, ha dejado de tener valor alguno. ¡Hasta lo escrito ha dejado ya de servir para algo! Han destruido la palabra de honor y el honor de la palabra. Dicen y no hacen; hacen y no dicen. Y no pasa nada.

7ª Lección: No apropiarse de lo ajeno. El PSOE de la época de Felipe González fue un paraíso para la malversación de fondos públicos, la apropiación indebida, la especulación basada en información privilegiada, la financiación irregular de los partidos políticos y el simple y llano robo del dinero de todos los españoles. Supongo que todos ustedes recuerdan cómo dejaron las arcas de nuestro país y cuantos cargos políticos acabaron en la cárcel. Tampoco están libres de pecado los demás partidos, que a quien más y a quien menos, a todos les han pillado metiendo o poniendo la mano.

8ª Lección: Llamar a las cosas por su nombre. Otra práctica política, que se ha convertido en costumbre y en la más refinada de las artes, consiste en utilizar los principios del nominalismo y cambiar la realidad sin tocarla para nada, sólo cambiando el lenguaje. El aborto es “interrupción voluntaria del embarazo”; la eutanasia es “derecho a una muerte digna”; los envíos de tropas a zonas en conflicto son “misiones de paz o humanitarias”… Ahora han conseguido rizar el rizo hasta lo sublime: el trasvase de agua a Barcelona ya no es “trasvase”, sino “conexión de sistemas dentro de la misma demarcación hidrográfica de las cuencas internas de Cataluña”. ¡Con un par!

9ª Lección: Escuchar, respetar y valorar las opiniones ajenas. El debate real no existe en el Parlamento, ni fuera de él. Los discursos políticos son inmutables e ignoran las discrepancias ajenas, hasta que ellos mismos se contradicen por interés. Dicen gobernar para todos y no es verdad. Un ejemplo: el Gobierno actual aprobó en 2005 el matrimonio homosexual, pasándose por el forro la opinión de -vayan contando- multitud de entidades civiles, las religiones católica, protestante, judía y musulmana, el PP (al que no dieron ni turno de réplica, pese a que su representación en la cámara estaba sólo a cuatro escaños del PSOE), el Consejo General del Poder Judicial, el Consejo de Estado y hasta el veto del Senado. Dialogar, han dialogado, pero sólo con los terroristas.

10ª Lección: Tratar a todos por igual. Es un vicio político ya consagrado el favorecer a quienes les bailan el nano o les votan, a sus amiguetes y a sus parientes. El PSOE tiene como perrillos falderos a una comparsa de artistoides que viven de sus cánones y subvenciones. A las Comunidades Autónomas que no les votan, o que no les apoyan en sus correrías, ni agua, y nunca mejor dicho lo del agua. Escuchan con sospechoso placer las peticiones del lobby gay pero, si habla la Iglesia Católica, no sólo no la escuchan, sino que tratan de amordazarla con amenazas. Quien no está de acuerdo con lo que dicen y hacen es su enemigo. Sin duda, para ellos, algunos son más iguales que otros.

VAEL ha presentado más de 400 objeciones a EpC

VAEL ha tramitado ante la Administración Educativa valenciana 405 declaraciones de objeción firmadas por padres de alumnos de centros públicos, concertados y privados de la provincia.

REDACCIÓN HO.- A las 13:00 horas de este martes, varios miembros de la asociación Valencia Educa en Libertad (VAEL) han formalizado la entrega de 405 objeciones de conciencia a la asignatura Educación para la ciudadanía (EpC) en el registro general de la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana.

Ente los asistentes se encontraba Rosa Ortuño, en representación del AMPA del Colegio Diocesano de Benaguasil, que se adhirió a VAEL hace escasas fechas. Esta madre objetora ha manifestado que “las declaraciones recién tramitadas corresponden a familias cuyos hijos estudian tanto en centros de titularidad pública, como en colegios concertados y privados”. Ha precisado así mismo que los objetores residen en la ciudad de Valencia y en otros municipios de la provincia, como La Pobla de Farnals, Gandía, Real de Gandía, Alfafar, Sedaví, Xeresa, Benirredrà, Benaguasil, Quart de Poblet o Rocafort, e incluso alguna familia objetora es vecina de la localidad alicantina de Dènia.

“Estas son las primeras de las muchas objeciones que esperamos tramitar desde VAEL y se suman a las que numerosas familias valencianas han venido presentando desde hace casi un año, sobre todo ante las direcciones de los centros docentes”, ha añadido Ortuño, quien ha destacado que “entre las declaraciones presentadas están las de las familias de la mayor parte de los alumnos del Colegio Las Colinas, de Real de Gandía”.

La vicepresidenta de VAEL, M.ª Luisa Temporal, ha dicho que desde que constituyeron la asociación, hace aproximadamente un mes, han promovido varias charlas informativas y han asesorado a numerosas familias sobre el procedimiento para objetar. “Algunas de ellas nos han confiado sus declaraciones de objeción para que se las tramitemos ante la Administración Educativa y eso es lo que acabamos de hacer”, ha manifestado. La portavoz ha añadido: “No podemos precisar cuántas objeciones han presentado hasta ahora los padres valencianos, porque nos consta que muchos de los colegios en que las han formalizado aún no les han dado trámite ante la Conselleria”.

Reclaman al gobierno valenciano el reconocimiento expreso del derecho a objetar.

El 16 de abril, seis días después de su presentación pública en rueda de prensa, VAEL emitió un comunicado en el que criticaba el contenido del borrador de la orden con la que el gobierno valenciano ha anunciado que regulará las enseñanzas de EpC en 2.º de la ESO. José M.ª Llanos, asesor jurídico de la organización, ha recordado que los reproches que VAEL hace a los planes del departamento que dirige Alejandro Font de Mora se refieren sobre todo a tres cuestiones.

Una de ellas es que la Conselleria de Educación tan solo ha avanzado sus intenciones en relación con la EpC en 2.º de la ESO, curso en el que se estudiará, bajo la denominación de “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”, a partir del próximo mes de septiembre. Sin embargo, nada se conoce sobre cómo piensa regular las actividades de esa materia en 4.º de la ESO (también desde septiembre, se estudiará como “Educación ético-cívica”) ni en 1.º de Bachillerato (a partir del curso 2008-2009 se cursará con el nombre de “Filosofía y ciudadanía”). Tampoco se sabe nada sobre cómo se impartirá, a partir de septiembre de 2009, la “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos” en 5.º de Primaria.

Otra de las críticas, según Llanos, se centra en la llamada “opción B”, que Font de Mora anunció como una alternativa a EpC y que “en realidad es una variante de la misma asignatura”. “Ya decimos en el texto de nuestras objeciones que aceptamos que nuestros hijos realicen alguna actividad sustitutoria, siempre que sea compatible con nuestras convicciones; pero ni una variante de la propia EpC se nos puede hacer pasar por alternativa, ni nos parece de recibo que se oferte a quienes no hayan objetado previamente”, ha explicado M.ª Luisa Temporal.

Por último, “VAEL rechaza que en la norma que pretende aprobar la Generalitat Valenciana no se reconozca expresamente la objeción y que se refiera de forma vaga e imprecisa a ella, como una ‘circunstancia’ que, ’si la hubiere’, se reflejará en el expediente académico de los alumnos”, ha manifestado el abogado. A continuación ha precisado que “es inaceptable que no se indique en qué términos se hará constar la objeción -que no es una simple ‘circunstancia’, sino el ejercicio de un derecho- en los expedientes de los hijos de los objetores y, por supuesto, solo estamos dispuestos a admitir que se haga constar la exención de cursar EpC y la de ser evaluados en ella”.

¡Ni un paso atrás!

El jueves 8 de mayo VAEL será recibida por la Secretaria Autonómica de Educación, Concepción Gómez Ocaña. “Le reiteraremos y argumentaremos nuestro criterio y le anunciaremos que, en caso de que las objeciones no sean admitidas formalmente en los términos y con las consecuencias académicas que hemos explicado, llevaremos la cuestión a los más altos tribunales de Justicia nacionales y, si ello fuera necesario, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos”, ha dicho el asesor jurídico.

Por último, Llanos ha pedido “a los padres que rechacen el adoctrinamiento estatal obligatorio que se esconde tras el biensonante nombre de Educación para la ciudadanía, que no tengan miedo” y que “si en conciencia consideran que la respuesta adecuada es objetar, lo hagan sin temor”. “Pueden contar, a través de VAEL y de las plataformas hermanas constituidas en Alicante y en Castellón, con la ayuda y el asesoramiento de 78 organizaciones distribuidas por toda España, incluso con la asistencia jurídica de un amplio equipo de abogados cuya eficiencia ha quedado demostrada”, ha añadido.

“Ahora, a seguir trabajando. Nos gustaría no tener que volver por aquí porque el Gobierno de España se aviniese a razones y retirase la asignatura, la transformara en optativa o, al menos, modificase su currículo, eliminando de él todas las cuestiones de carácter ideológico o moral”, ha reflexionado M.ª Luisa Temporal. “Por desgracia, me temo que tendremos que volver… Y más de una vez”, ha terminado diciendo.

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Para más información:

valenciaeducaenlibertad@gmail.com

Francisco Camps retrocede en la defensa de los derechos fundamentales de los padres y madres valencianos

Por José Rafael Sáez March, licenciado en Pedagogía y miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

Todos esperábamos más del Gobierno Valenciano presidido por D. Francisco Camps. Aun con ciertos reparos, pensábamos que tenía claro un asunto tan grave como la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Incluso creíamos que tenía una voluntad decidida de oponerse a los atropellos del Gobierno Central de España. En un extremo de inocencia, suponíamos también que El PP tenía como fundamento de su existencia y actuación una serie de valores universales.

Sin embargo, frente al grupo de asignaturas que se ha impuesto a nuestros hijos bajo el título de Educación para la Ciudadanía, no sólo nos ha defraudado, sino que nos ha dejado indefensos frente al atropello que sufrimos los padres y profesionales de la educación que nos oponemos a que se torpedee el Estado de Derecho y a que se puentee a las familias y a las escuelas, imponiendo de forma obligatoria una línea moral concreta a través del adoctrinamiento sectario de las conciencias de nuestros hijos y alumnos.

Sus primeras declaraciones tras aprobarse la LOE y los reales decretos que la desarrollan, fueron bastante claras, valerosas y esperanzadoras. Camps dijo entonces que la asignatura vulneraba los derechos fundamentales de los padres contenidos en la Constitución y, explícitamente, que iban a admitir la objeción de conciencia a la misma.

Más adelante, conforme van preparando la Orden que va a regular la aplicación de la EpC en nuestra Comunidad Valenciana, se les ocurrió que podrían solucionar el problema impartiendo la asignatura en inglés y, después, planteando una “opción B” consistente en que los alumnos pudiesen aprobar la materia realizando tres trabajos sobre algunos aspectos de la asignatura, bajo la supervisión de sus padres.

Se trataba de una propuesta insuficiente y jurídicamente inviable. Insuficiente, porque no apelaba al meollo de la cuestión, que no son los contenidos doctrinarios, sino la vulneración de derechos fundamentales de los padres. Jurídicamente inviable, porque las directrices marcadas por la LOE y los reales decretos de enseñanzas mínimas es intocable para las Administraciones Autónomas. La opción B era, sencillamente, ilegal.

Ahora, el nuevo Partido Popular que se está gestando con dolores de parto, que posiblemente conduzca a un parto múltiple, en sus actuales cúpulas está derivando rápidamente hacia los postulados giliprogres y políticamente correctos. El análisis del fracaso electoral les ha llevado a la conclusión de que, para ganar en el futuro, deben acercarse a los postulados de la progresía. Grave error, porque la única forma de constituirse en una alternativa política aceptable es reafirmarse en los principios que le otorgan una identidad propia e íntegra y una propuesta alternativa a la del PSOE.

Esta deriva ya ha traído importantes consecuencias. Entre otras, la reciente declaración de que no van a apoyar la objeción de conciencia de los valencianos. En estos momentos, exceptuando en la Comunidad de Madrid, todos los Gobiernos, el central y los autonómicos, han abandonado la defensa de los derechos fundamentales amparados por la Constitución y, para más INRI, debilitando la fuerza de oposición de los padres. Los valores que les suponíamos se reducen a la asunción de las opiniones de mercado. Ya no hacen una política a la oferta, sino a la demanda de lo políticamente correcto.

Quizá ignoren el hecho de que el repetitivo apoyo electoral de los valencianos no se rige sólo por el desarrollo económico que parece que sí son capaces de fomentar. Los votantes de esta Comunidad no somos sólo seres económicos que sólo desean el bienestar material, sino que también tenemos otras muchas necesidades y creemos en otros valores, los cuales queremos que sean promovidos y defendidos por los políticos a los que escogemos y pagamos. No olviden que los políticos son empleados nuestros.

Por lo visto, minusvaloran la talla ética y política de la sociedad valenciana a la que deben servir, considerando que nos contentamos con pan y circo. Creen que los que nos oponemos a la EpC somos cuatro gatos, cuyo voto carece de peso en el recuento. No saben que en esta Comunidad hay muchos miles de padres que, aunque no sean objetores por temor a lo incierto, no están de acuerdo con los contenidos morales de la materia y menos aún con el hecho de que sus derechos fundamentales sean vulnerados.

Está claro que nos consideran una población “meninfot”, una sociedad de borregos a la que todo le importa un pito con tal de tener American’s Cups, Circuito de Fórmula 1 y la nevera más o menos bien provista. ¿No saben que una gran parte de sus votantes lo somos sólo por hacer un voto útil contra el PSOE? ¿Ignoran que la base de ciudadanos con valores cristianos, aunque no sean practicantes, somos su mayor bolsa de electores? Pues, si menosprecian a esta base, pueden ir olvidándose de su apoyo mayoritario.

Si el Partido Popular sólo nos va a dar más de lo mismo, cada vez más parecido a lo que ofrece el PSOE, lo cierto es que el fervor electoral que los valencianos les profesan lo perderán. De hecho, las encuestas de intención de voto futuro van apuntando hacia un menor apoyo electoral. El enorme colectivo de votantes con valores más o menos cristianos está bastante harto del deterioro democrático y moral que el PP está dejando empeorar por inacción (y acción). Bastaría una campaña masiva de sensibilización, que no dude que vamos a hacer si no rectifican, para despertar a muchos de su desconocimiento y pasividad. Si no rectifican, habrá castigo electoral, no lo duden.




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