Archivo Mensual de Junio, 2008

Educatio, panem et circenses

En los tiempos que corren, de emergencia educativa, no me agrada demasiado escribir sobre asuntos que no están relacionados con la enseñanza. Si me adentro en temas políticos, es en relación con la libertad educativa, que está seriamente amenazada en España. Sobre el deporte tan sólo escribí un artículo hace años, titulado “El Mundial de los Pobres”, que nunca fue publicado. No obstante, la relación entre educación y deporte es clara y potente. No en vano ambos temas han permanecido unidos en Ministerios y Consejerías autonómicas. Además, existe un buen consenso en la comunidad pedagógica respecto a la estrecha relación entre ambas realidades. Así que voy a decir algo sobre deporte, que la victoria de España en la Copa de Europa se lo merece.

Como yo creo en la unidad y jamás en la separación, creo en España, como también creo en la Unión Europea y en una utópica y futura Unión Mundial. Y ello sin renunciar al cariño entrañable que siento por mi patria chica, Valencia. En modo alguno es incompatible la diversidad con la unidad, aunque algunos se empeñen en afirmar lo contrario. Tampoco crean que soy un españolista demasiado fanático. Sencillamente, me parece que España tiene unas raíces históricas que la identifican, una Constitución que refrenda y debe garantizar su unidad y una magnífica proyección de futuro en el marco internacional. España es, sin duda, un valioso proyecto sociopolítico. No creo que el proyecto valenciano, ni ningún otro proyecto autonómico, salga beneficiado con una ruptura con el proyecto español, sino más bien todo lo contrario.

Desde esta perspectiva, ha sido reconfortante contemplar las imágenes de centenares de miles de españoles unidos bajo la bandera rojigualda y la conciencia de ser españoles, siguiendo a la selección española en su combate hasta la victoria final en la Copa de Europa de fútbol: aficionados y no aficionados, de todas las provincias españolas sin excepción, sintiendo y manifestando que, ante el mundo, todos somos españoles. Luego, en nuestra propia Liga y Copa, nos arreamos entre nosotros. Pero la selección española ha sido y es de todos, como lo fueron o lo son Paco Fernández Ochoa, Perico Delgado, Miguel Induráin, Fernando Alonso, los Sánchez Vicario, Rafa Nadal, Dani Pedrosa y tantos otros deportistas, cuya lista sería interminable. Cuando ellos compiten, todos competimos, cuando ganan, todos ganamos, cuando pierden, todos perdemos.

Así de noble llega a ser el deporte, por este y por muchos otros motivos: esfuerzo, sacrificio, constancia, cooperación, superación… A veces me parece que es uno de los pocos reductos que les quedan, tanto a la educación en verdaderos valores, como a la unidad nacional. Es cierto que siempre hay sombras, pero aquí predominan las luces. Me da igual que ciertos extremistas se hayan negado a animar a nuestra selección. Me da igual que tantos deportes se hayan convertido en puro negocio. Me da igual que muchos deportistas sólo busquen el dinero y la fama individual. Todo eso ensombrece la nobleza del deporte, pero hay algo que brilla por encima de todo, algo que se ha llamado tradicionalmente “deportividad”, que es un bellísimo y necesario ramillete de virtudes humanas que sigue todavía vivo y vibrante. ¡Ojalá no se pierda nunca!

Lo único que nubla un poco mi entusiasmo sobre lo que acabo de comentar es que, para millones de personas, todo esto no es más que contentarse con el “panem et circenses“ (pan y circo), expresión con la cual el satírico poeta romano Juvenal quiso denunciar la práctica de los emperadores (Julio César, Aureliano…) para mantener al pueblo acallado y paralizado, apartado de la política y ajeno a los graves problemas reales, proporcionándoles un cierto bienestar populista y un entretenimiento colectivo. Pan y circo, pan y toros, pan y fútbol, pan y Fórmula 1, pan y Copa América, pan y televisión, todo es lo mismo.

Y ahora que el pan ya no está tan seguro, por la creciente crisis económica, el circo tiene que aumentar. El panecillo de los 400 euros, aparte de que su aplicación es injusta para los más pobres, que no la recibirán, porque a ellos no se les retiene apenas para el IRPF, parece una burla. En la final de la Copa de Europa, Zapatero se mostró exultante y hasta pegaba saltos cuando marcó Fernando Torres. ¿Será cierto que se alegraba de la victoria española? Puede ser. Pero, sin duda, estaría más encantado aún al ver cómo “el circo” funcionaba y la gente se olvidó, al menos por una temporada, de los gravísimos problemas que nos acucian y nos esperan.

Con el pan, el Gobierno del PSOE lo tiene crudo, porque la involución económica mundial que le ha tocado bregar, no tiene ni idea de cómo aminorarla en España. A la gente se le puede convencer con diversos tipos de discurso, con zarandajas legislativas y otras tácticas, mientras su bienestar no se vea amenazado. Cuando se destruye empleo, se cierran empresas, la bolsa de la compra cuesta su peso en oro, las hipotecas son una carga imposible, las vacaciones vuelven a ser de sombrilla, tortilla y mesita plegable, y la nevera comienza a estar tan vacía como los armarios de los gays, el pueblo no lo soporta. El régimen de Zapatero caerá pronto, pero no por sus atropellos a las libertades fundamentales de todos y los mandatos constitucionales, como debía de ser, sino por la economía, asunto del que no es totalmente culpable. No existe mayor fuerza revolucionaria que la de los padres que ven en peligro la subsistencia básica de su familia. Terminada la absorbente Copa de Europa, ¿qué nuevos circos nos tienen preparados?

José Rafael Sáez March

Pedagogo.

Colaborador de la Asociación Católica de Maestros de Valencia.

Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

El Colegio Guadalaviar de Valencia tramita en la Conselleria de Educación 548 objeciones a EpC

Las familias que las han planteado consideran que esa asignatura representa una grave injerencia del Estado en el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones.

REDACCIÓN HO.- En la mañana de este lunes, ha tenido lugar una tramitación muy numerosa de objeciones a EpC en el registro de la Conselleria de Educación de la Comunitat Valenciana, según ha anunciado ‘Valencia Educa en Libertad’ en un comunicado remitido a esta redacción.

Una representación de padres de alumnas del Colegio Guadalaviar de Valencia ha presentado ante la Administración Educativa las 548 declaraciones de objeción de conciencia a ‘Educación para la ciudadanía’ que las familias han hecho efectivas hasta esta fecha en el centro educativo.

La Asociación de Padres del mencionado colegio considera que la educación de los hijos es algo tan importante que sólo puede estar en manos de las familias. El APA manifiesta que, junto a la dirección del colegio, ha defendido siempre este derecho fundamental, que en la actualidad aparece seriamente amenazado. Esta asignatura representa una grave injerencia del Estado en el derecho fundamental que asiste a los padres para educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales.

Durante el mes de Junio, las familias de las alumnas del Colegio Guadalaviar han ido entregando sus declaraciones de objeción a la Dirección del centro, que les ha dado el trámite administrativo pertinente al registrarlas en la Conselleria de Educación.

Vuestra responsabilidad será grande en los cielos

Por José María Llanos, Profesor Titular de Universidad y asesor jurídico de VAEL.

Es triste ver cómo dentro de la Iglesia surgen voces que defienden la religión de Estado que es Educación para la Ciudadanía. Es triste también apreciar que esas voces no parten de un firme convencimiento sino de una maliciosa intención de socavar la estructura de nuestra Fe, configurada sobre su Doctrina y su Jerarquía representante. Y es triste también que se desoiga la unánime posición de la Conferencia Episcopal Española sobre este adoctrinamiento estatal, manifestada en reiteradas ocasiones tanto a nivel de órgano representativo, como a nivel particular por sus Ministros. Pero más triste es, si cabe, que algunas organizaciones que se denominan “católicas” estén “haciendo el juego” a quienes pretenden reeducar a nuestros hijos en una moralidad que contradice de plano los pilares de nuestra fe.

Luchar contra los de fuera es relativamente sencillo, puesto que simplemente se trata de defender nuestros valores, y aceptar que puede haber otros que mantengan valores distintos. También es fácil entender incluso que aunque se trata de defender la libertad ideológica, religiosa y de culto, haya quienes pretendan decir que no se atenta esa libertad cuando lo que se pretende enseñar está acorde con sus propias convicciones (el problema lo tendrán cuando quien adoctrine sea otro, con otra ideología; veremos entonces cómo se justifican).

Pero es muy difícil luchar contra quienes dicen que tienen valores cristianos, y defienden, o al menos, le “bailan el agua” a los que pretenden quebrar nuestra moral. El ser humano tiene una necesidad de trascendencia, y una ilusión de Dios, incluso quienes no lo saben, porque todos buscamos la Verdad. Decía Chesterton que “nosotros no queremos realmente una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que nosotros queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados”. No se trata de hacer una religión a nuestro modo; no es posible. La defensa de la vida, de la dignidad humana en todas sus fases vitales, en su condición sexual, etc., no es discutible para los cristianos. Y quienes defienden la Educación para la Ciudadanía están diciendo que el gobierno puede decidir qué hacer con el hombre, qué hacer con su definición y con su condición, y no se puede aceptar.

Históricamente ha sido la Iglesia la que ha defendido siempre un “reducto de libertad” (como dice el prof. Gustavo Bueno), frente a los excesos del poder. Los mártires fueron “los primeros objetores” frente a un poder que pretendía “reeducarlos”. No valen las medias tintas, no vale el miedo a qué pasará con el expediente de nuestros hijos, porque se está debatiendo no un curriculum, sino una forma de ser, una forma de vivir, una forma de estar en el mundo, una nueva generación de hombres y mujeres que necesitan valores, y si se arrebata a los padres el derecho a educar a sus hijos en sus propias convicciones morales (que es un derecho constitucional), serán otros quienes les eduquen en los suyos. Nos estamos jugando algo muy importante: el futuro. Y nos estamos jugando una concepción del mundo, que bien puede tener como referencia la proximidad con Dios, con un Ser Supremo que guía nuestros pasos, sin coartar nuestra libertad. No podemos hacer dejación de nuestros derechos, ni de nuestras obligaciones como cristianos.

Decía Sir Thomas Browne que “el alma es lo que hay en el hombre que no debe rendir homenaje al sol”, de modo que en el interior, en los valores, en aquello que define realmente al ser humano como tal, no puede inmiscuirse ni este Gobierno ni ningún otro. Y sin embargo hay quienes desde algún sector de la Iglesia desinforman, manipulan, confunden, y su responsabilidad es grande: “al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar” (Mc. 9, 42). Gracias a Dios nuestros Ministros son claros: el propio Cardenal Arzobispo D. Agustín García Gasco ha llamado a la “legítima resistencia” de los padres en defensa de su derecho a educar moralmente a sus hijos. Lo que nos queda a los cristianos es precisamente eso: ejercer una legítima resistencia, que pasa por la objeción de conciencia a que nuestros hijos cursen la asignatura Educación para la Ciudadanía.

Ese derecho existe, tiene protección constitucional, y quien lo niegue está mintiendo. El Pleno del Tribunal Constitucional manifestó, ya en la Sentencia núm. 53/1985, de 11 de abril (que tiene carácter constitucional, puesto que es doctrina constitucional), que el derecho de objeción de conciencia “existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales”. Esto no admite discusión alguna: la objeción de conciencia es un derecho constitucional. Y existe precisamente porque hay leyes que pueden atentar a la conciencia, como es el caso.

Por eso, nuestro derecho, y como ya he dicho anteriormente, nuestra obligación como cristianos, es objetar a que nuestros hijos sean manipulados por un Estado que pretende adentrarse en la educación moral de sus ciudadanos. Hay quien no da importancia a esto, pensando que no va a ser tan grave. Sin embargo, nuestra sociedad necesita personas de carácter fuerte, de principios fuertes, de fuertes convicciones, para que el mundo del mañana no esté compuesto por personas sin ideas, sin decisión, sin ánimo, sin opinión, e incluso sin fe. A ésos que creen que no pasa nada, podríamos recordarles nuevamente una frase de Chesterton: “la gente sencilla no siente horror por las monstruosidades físicas, mientras que la gente culta no lo siente por las monstruosidades morales”. Da que pensar, ¿verdad?

El Foro de la Familia de Valencia utilizará “todos los medios legales” para que a sus hijos se les aplique la orden sobre EpC

- Propugna la objeción de conciencia a la asignatura como respuesta al intento de imponer un pensamiento único.

- Recuerda que los objetores están amparados por los artículos 16 y 27 de la Constitución.

VALENCIA, 27 Jun. (EUROPA PRESS).- El Foro Español de la Familia de la Comunidad Valenciana, que agrupa a más de 380 asociaciones, advirtió hoy de que los padres “harán valer sus derechos” frente a aquellas organizaciones que impidan que sus hijos puedan elegir libremente el estudio de la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) “tal y como se contempla en la Orden de la Consejería de Educación, utilizando para ello todos los medios legales posibles y recurriendo a las instancias oportunas”.

Asimismo, recordaron que la entidad El Foro dispone de un gabinete jurídico para apoyar a las familias “que se encuentren con el problema de no poder elegir entre la opción A y la B en un centro de enseñanza de la Comunidad”.

El organismo se expresó hoy en estos términos después de la decisión del claustro de profesores del IES Ballester Gozalvo de Valencia de impartir la materia únicamente en la opción A –la tradicional y no mediante un trabajo como establece la alternativa B– y sólo en las lenguas oficiales, castellano y valenciano, en lugar del inglés.

Al respecto, desde el Foro subrayaron que “uno de sus principios es la defensa de los derechos de los padres a educar a sus hijos en consonancia con lo dispuesto en la Constitución Española, en su artículo 27.3 que dice que ‘los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones’”.

Igualmente, citaron el artículo 27.5, que determina que “los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación, mediante una programación general de la enseñanza, con participación efectiva de todos los sectores afectados y la creación de centros docentes”.

Para el Foro, la Orden “que se pretende vulnerar no ha sido declarada nula por ningún Tribunal de Justicia, por lo que, en tanto que no se produzca semejante hecho, deberá aplicarse en la forma legislada por la Consejería”. Asimismo, defendieron que la norma es “respetuosa con los preceptos constitucionales antes citados por cuanto da libertad a los padres para elegir una de las dos opciones reguladas (A o B)”.

En este sentido, agregaron que “lo que están planteando algunos claustros de profesores es el incumplimiento de la ley autonómica amparándose en una supuesta obediencia a la LOE, excediendo así sus funciones docentes y erigiéndose en intérpretes de nuestro ordenamiento jurídico al negar de forma interesada las competencias de la Generalitat valenciana en materia de educación”.

De igual modo, aclararon que “la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía que propugna el Foro Valenciano de la Familia se fundamenta precisamente en el reconocimiento del carácter obligatorio de la ley y su ejercicio se ve amparado por los artículos 16 y 27 de la Constitución Española”.

“PENSAMIENTO ÚNICO”

“A la vista de las declaraciones de algunos docentes –prosiguieron– nos reafirmamos en la conveniencia del ejercicio de la objeción de conciencia a la asignatura EpC como respuesta al intento de aquellos de imponer un pensamiento único, el suyo”.

Por último, desde la entidad agradecieron a la Consejería de Educación el “esfuerzo que está haciendo para garantizar de hecho y con el derecho la libertad de elección de los padres”.

EpC: en camino hacia un neo-totalitarismo

Por José Rafael Sáez March, licenciado en Pedagogía, colaborador formativo de la Asociación Católica de Maestros y miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

La Educación para la Ciudadanía, ni es el principio ni el final del camino emprendido por el PSOE hacia un nuevo totalitarismo de corte posmoderno. Tampoco es un simple escalón más, aunque la intención del Gobierno fuese que pasara desapercibido dentro de un conjunto de asignaturas escolares de apariencia inocente e incluso atractiva. Es un decisivo y contundente paso adelante, hacia el obsoleto modelo del socialismo real.

Los regímenes totalitarios del S.XX, lo mismo si fueron de signo fascista como de signo socialista, tuvieron unos denominadores comunes que los definieron y siguieron unos pasos concretos para lograr su instauración. Les invito a hacer un breve repaso por sus principales tácticas y señas de identidad y, para el que quiera verlo, analicemos un poco el proceso de renacimiento de cada uno de ellos bajo los gobernantes actuales.

- Monismo político. No se refiere al hecho de que ahora quieran reconocer derechos a los simios. Consiste en la concentración del poder en una sola persona o grupo, anulando el pluralismo divergente y la división e independencia de poderes.

Ya lo dijo Alfonso Guerra: “Montesquieu ha muerto”. La separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que da solidez a la democracia, apenas existe. Quien manda y quien legisla es el mismo. Y la independencia judicial está amenazada.

- Limitación de libertades individuales y derechos fundamentales. Con el pretexto de traer una “nueva libertad”, se van reduciendo los derechos de expresión, de libertad ideológica y religiosa, de reunión y de manifestación pública del pensamiento.

Aquí todo el mundo puede decir lo que piensa… Menos la Iglesia. Cada vez que los Obispos abren la boca, les dicen que se callen y que se metan en sus asuntos. ¿Acaso no pueden los obispos decir lo que piensan de aquello que bien les parezca?

- Pensamiento único. Sólo son legítimas las tesis oficiales de los gobernantes. Se crea el concepto de “disidencia” como actitud ilegal y punible. Se utilizan todos los medios imaginables para configurar la conciencia del pueblo a su antojo.

El relativismo impregna la ideología oficial. No hay verdades ni criterios morales universales, cada uno tiene los suyos y todos valen igual… Menos los del PSOE. Como comenté en otro artículo, “para el PSOE, hasta el relativismo es relativo”.

- Legislación propia sustitutoria. Se ignoran, vulneran o eliminan los marcos constitucionales previos, aun siendo democráticos y refrendados por el pueblo, y se generan leyes fundamentales u orgánicas al gusto del gobernante.

Nuestra sufrida Constitución está tan agujereada como la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Con sus propias Leyes, el PSOE se ha ido pasando por el forro una buena parte del precioso articulado de ambas. Y nadie hace nada.

- Moral de Estado. Receta: Primero se eliminan los criterios morales universales o comunes y luego se rellena el hueco con una moral basada en la ideología dominante, invadiendo y manipulando el ámbito de la conciencia individual.

Los sistemas morales que sustentan e identifican a nuestra cultura han sido demolidos o encerrados en los armarios de las sacristías. Porque la moral, dicen, es asunto privado. Sin embargo se impone una nueva moral cívica de diseño estatal.

- Populismo político. El régimen y la ideología dominante trata de ganarse al pueblo con símbolos, fiestas, actos y discursos demagógicos y manipuladores, con el objetivo de crear una adhesión irracional, meramente emocional.

¿Cuántos españoles votan por convicción y basándose en los hechos, no en las palabras? Espero que sean todavía muchos los que no se contenten con “pan y circo” y los que no acudan a las urnas guiados por “quién es el más simpático”.

- Oligarquía dominante. El grupo que ocupa el poder y sus adláteres intentan perpetuar su estatus indefinidamente, pese a que en principio suelen prometer una temporalidad. Una vez en el poder, ya no hay quien los apee del mismo.

Ya pueden pillar a un político con la mano en las arcas públicas, o fracasando totalmente en su política antiterrorista, económica o de asuntos exteriores. Nada, aquí nadie se equivoca y, aunque lo reconozca públicamente, no dimite ni a tiros.

- Ruptura e aislamiento internacional. El mundo se divide en dos con un telón, entre los malos de fuera y los buenos de dentro. Se conservan sólo unos cuantos amigos de régimen parecido. Se rompe con el derecho y la comunidad internacional.

Hace unos cuatros años logramos estar en el centro de Europa. Ahora, Europa comienza de nuevo en los Pirineos. Pertenecer a la UE se ha convertido en una carga. Pero tenemos magníficos amigos exteriores, todos ellos dictadores populistas.

- Control o anulación de la familia. Una institución familiar fuerte amenaza siempre a los totalitarios, porque actúa como blindaje y filtro frente a la ideología dominante. Es necesario lograr su adhesión o, si no, debilitarla, invadirla y destruirla.

El plan de demolición de la familia ha sido bien descrito por Eduardo Hertfelder, Presidente del IPF. Lo resumo: antinatalismo + aborto + divorcio express + ideología género + matrimonio homosexual + educación ciudadanía = familia RIP.

- Denuncia intrafamiliar. Al control sobre la infancia y adolescencia, se añade y fomenta la denuncia de los hijos contra los padres. Los hijos se convierten en “espías” del régimen y en controladores ideológicos de sus familiares.

No se imaginan ustedes cuántas denuncias falsas realizan los adolescentes contra sus padres, por maltrato o por abusos sexuales, con la único intención de asustarlos, manipularlos y desautorizarlos. La cultura “hijos contra padres” ha comenzado.

- Instrumentalización de la enseñanza. La escuela es utilizada como instrumento adoctrinador del régimen. Se crean asignaturas para formar en los principios éticos y morales oficiales y se impregna a toda la enseñanza con ellos.

La “Formación del Espíritu Nacional” (FEN) que tuvimos que soportar durante el franquismo, ha vuelto. Ahora se llama “Educación para la Ciudadanía”. Si se miran sólo los títulos, ninguna de ellas parece tan mala, ¿verdad? Pues de eso se trata.

- Monopolio de los medios de comunicación. La información que llega a la gente es controlada, filtrada y censurada. Se arrincona o elimina a los medios que plantean oposición. Se crean medios oficiales del régimen y organismos de censura.

Que le pregunten a la COPE si no ha sufrido acoso e intentos de limitar su libertad. Que le pregunten al PP por qué ahora se aleja de esa cadena y se acerca al grupo PRISA, a toda prisa. Ahí tienen todos ellos su diario “Pravda” y su “Radio Moscú”.

- Reescritura de la Historia. Sabedores de que la percepción histórica de un pueblo configura su presente y de que la Historia depende de quién y cómo la cuente, se reescribe la misma según convenga a los intereses totalitarios gubernamentales.

La transición democrática española fue un ejemplo para el mundo entero. Para conseguirla, las “dos españas” dejaron atrás sus muchos malos recuerdos. Ahora, con la “Ley de Memoria Histórica”, reabren las heridas. ¿Adivinan para qué?

- Captación de ideólogos de prestigio. El pueblo necesita figuras de referencia y argumentos digeribles o pre-digeridos para llegar a creerse los planteamientos del régimen. Para ello, se reclutan intelectuales o famosos dispuestos a venderse.

La historia de la filosofía, e incluso de la música y las artes, es una historia de propuestas y ofertas nuevas a la sociedad. Ahora, hay demasiados intelectuales y artistas que trabajan “a la demanda”, vendiéndose al mejor postor: el gobierno.

- Control o eliminación de la religión. En los regímenes totalitarios, las confesiones religiosas sólo han tenido y tienen dos opciones: o alinearse con los propósitos del régimen, o arriesgarse a ser marginadas o eliminadas.

Los homosexuales, a exhibir su orgullo con pompas subvencionadas, actividades para niños incluidas. Los cristianos, a proponer su fe y su moral al armario. La libertad religiosa, de culto y de expresión, bajo amenazas de modificar concordatos.

Lo comentado es sólo el comienzo. Pero el itinerario está trazado y no se detendrá solo. Decía Einstein: “Este mundo es un lugar terrible para vivir; no por los que hacen el mal, sino por aquellos que se sientan a ver qué pasa”. Ustedes verán qué hacen.

VAEL recurre una resolución del gobierno valenciano sobre elección de opciones de EpC

Pide la extensión del modelo de doble opción a los cuatro cursos en que se impartirá la materia y solicita que en el impreso para elegir opción se contemple expresamente la posibilidad de cursar la B como actividad sustitutoria.

REDACCIÓN HO.- La asociación Valencia Educa en Libertad (VAEL) presentó ayer, 24 de junio, un recurso de reposición contra la resolución de la Conselleria de Educación de la Comunitat Valenciana de 12 de junio (DOCV del día 19), que establece el documento para la elección de opción organizativa para cursar EpC. También han recurrido a título individual dos padres objetores.

El asesor jurídico de VAEL, José M.ª Llanos, ha explicado que el recurso plantea dos reclamaciones relativas al contenido de esa norma dictada por la Administración Educativa valenciana.

Por una parte, según ha detallado Llanos, VAEL cree necesario que en esa misma resolución (aunque también podría hacerse mediante otra disposición de similar rango) se extienda a Educación ético-cívica de 4.º de ESO el modelo de doble opción fijado por la orden de 10 de junio sobre formas de organización pedagógica para impartir EpC en la ESO. Se aplicaría así lo previsto en su artículo 2.4, en el que se estipula que “la conselleria competente en materia de educación extenderá en los supuestos que legalmente proceda este modelo organizativo de doble opción a otras materias de la educación secundaria obligatoria de índole similar a la Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”.

Además, la asociación solicita que en el documento de elección de opción que fija la resolución de 12 de junio se contemple la posible elección de la opción B como consecuencia de la objeción, en consonancia con lo dispuesto en la citada orden, cuyo artículo 4.1 determina que “esta última opción la cursará el alumnado que pudiera plantear objeción de conciencia a la materia Educación para la ciudadanía y los derechos humanos, en los términos previstos en la normativa vigente”.

Igual regulación de EpC en Primaria, la ESO y el Bachillerato

VAEL resalta que, aunque Educación para la ciudadanía es el nombre genérico con que se conocen comúnmente cuatro materias que se impartirán en 5.º de Primaria, 2.º de la ESO, 4.º de la ESO y 1.º de Bachillerato, la orden dictada por la Conselleria y la resolución que la desarrolla tan solo concretan la regulación en 2.º de la ESO.

Por ello, reclama que, antes de que termine el plazo de matriculación de los alumnos, la Administración Educativa detalle, mediante la promulgación de las normas que sean precisas para ello, la regulación de EpC al menos en los tres cursos en que se impartirá a partir de septiembre (en Primaria se comenzará a dar un año más tarde). Por otra parte, considera ineludible que las autoridades educativas reglamenten esas enseñanzas de forma similar en los cuatro cursos. “No hacerlo así sería incoherente”, ha asegurado Llanos.

“Si la Conselleria no aplica en los cuatro cursos la fórmula que ha establecido para la materia de 2.º de la ESO, se verá obligada a reconocer expresamente la objeción en los otros tres cursos (lo que, al no haber opción B, implicaría la exención de cursar EpC) o a denegarla, posibilidad esta última que contradiría la decisión adoptada por el XVI Congreso del PP”, ha explicado el secretario de la asociación, Santiago Argilés.

Ni opción A ni opción B, al menos hasta que responda la Administración

Finalmente, el presidente, Alberto de Scals, ha aconsejado a los padres objetores “que, en todo caso y aunque lo dispuesto para 2.º de la ESO se extendiera a los demás niveles, no elijan ninguna de las opciones planteadas en el documento cuyo modelo fija la resolución recurrida” y que “se nieguen a que sus hijos cursen ninguna de las fórmulas organizativas de EpC, al menos hasta haber recibido una respuesta de la Conselleria a su declaración de objeción”.

VAEL considera que, una vez recibida esta, si la Administración les ofrece la opción B como actividad alternativa por efecto de la objeción planteada, las familias podrían aceptar esa vía.

VAEL lleva tramitadas 877 objeciones a EpC

Hoy ha presentado 120, que se suman a las 757 registradas entre el 6 de mayo y el 17 de junio. Los objetores valencianos reclaman a la Conselleria que regule EpC de la misma manera en los cuatro cursos en que se impartirá.

REDACCIÓN HO.- En la mañana de hoy, 24 de junio, la asociación ‘Valencia Educa en Libertad’ (VAEL) ha presentado en el registro de la Consejería de Educación de la Comunidad Valenciana 120 nuevas objeciones de conciencia frente a ‘Educación para la ciudadanía’ (EpC).

Los firmantes de estas declaraciones de objeción residen mayoritariamente en la capital valenciana, aunque algunos son vecinos de otras localidades de la provincia, y sus hijos estudian tanto en colegios concertados como en centros de titularidad pública.

“En unos dos meses de actividad, se han gestionado por medio de nuestra asociación o con su asesoramiento 877 declaraciones de familias que rechazan que sus hijos sean adoctrinados por el Estado en los principios ideológicos y morales que al gobierno de turno le plazcan”, ha dicho el presidente de VAEL, Alberto de Scals. VAEL había tramitado 405 objeciones el día 6 de mayo, 130 declaraciones más el 23 del mismo mes y, con su asesoramiento, la Asociación de Padres del Colegio Asunción de Nuestra Señora, de Benaguasil, entregó otras 222 hace una semana.

No aceptarán a priori ni la opción A ni la B

Elia Saneleuterio, madre asociada a la plataforma, ha asegurado que los objetores se mantienen firmes en su propósito de no permitir que sus hijos entren en las clases de EpC, porque no aceptan las opciones que les propone la Conselleria, al menos hasta que esta les haya respondido individualmente, dándose por enterada del ejercicio del derecho a objetar. “Si se nos propone la llamada ‘opción B’ como actividad alternativa al currículo oficial de EpC, creemos que serán muchas las familias que acepten esa vía; pero si, escudándose en que podemos acogernos a ella sin objetar, la Administración pretende denegarnos el reconocimiento de ese derecho, nuestros hijos seguirán sin entrar en las clases de ninguna de las variantes ofertadas”, ha añadido.

“Ya hemos manifestado en varias ocasiones que, siempre que se proponga a los objetores como actividad sustitutoria, la opción B nos parece asumible; especialmente en 1.º de Bachillerato, pues en esa etapa educativa no se puede obtener el título sin aprobar todas las asignaturas de los dos cursos, salvo que la Administración o los tribunales reconozcan la exención de los hijos de los objetores”, ha explicado el presidente.

VAEL reclama la misma regulación de EpC en todos los cursos

De Scals ha reiterado una crítica que ya expresó VAEL el 16 de abril en un comunicado. “Nos parece inaceptable que la Generalitat se haya limitado a regular las enseñanzas de EpC en 2.º de la ESO, cuando con diversos nombres se impartirá desde septiembre también en 4.º de la ESO y en 1.º de Bachillerato, y un año más tarde en 5.º de Primaria”, ha declarado.

“En plena época de matriculación para el curso en que comenzarán a impartirse esas materias, es un monumental error del departamento de Educación no haber aplicado el mismo criterio en todos los cursos; ello puede ocasionar graves problemas organizativos a los centros (y también a la propia Administración) en los niveles en los que la Conselleria no ha previsto las consecuencias de la objeción”, ha finalizado.

Luces y sombras de la Orden del PP valenciano sobre EpC en la ESO

Por José Rafael Sáez March, Licenciado en Pedagogía y miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).

Tras una ansiosa espera, por fin ha sido publicado en el DOCV la Orden de la Consellería de Educación que regula la aplicación de la EpC en la ESO en la Comunidad Valenciana, sin ningún cambio respecto al borrador que ya fue presentado en sociedad por Font de Mora. Sin duda, hay que agradecer al Gobierno Valenciano y a todos los que han colaborado con él, la elaboración de esta norma, única en toda la geografía autonómica española que ofrece a los padres una alternativa que disminuye, en la medida que permiten las competencias autonómicas, el efecto adoctrinador de índole afectivo, emocional, ético y moral que caracteriza a la EpC.

Con la oferta de la “opción B”, que otorga a los alumnos la posibilidad de cursar la asignatura mediante la presentación de un mínimo de tres trabajos, sobre temas escogidos del currículo oficial bajo la supervisión y orientación de sus padres, se mitiga en buena medida el problema de la “forma” respecto a la malicia de la asignatura. No obstante, usando la terminología del artículo 4.4 de la citada Orden, más que una alternativa a la asignatura, la opción B es una forma de organización didáctica de la misma materia, una mera opción metodológica que podría adoptar, tan sólo en virtud de la autonomía docente y la libertad de cátedra, cada colegio o cada profesor.

Pero, atención, no es un cambio metodológico cualquiera, ya que viene acompañado de unas condiciones muy interesantes: Los trabajos serán individuales, la elección de los temas a trabajar será libre y con el consentimiento expreso de los padres, la elección de un opcional libro de texto también decidirán los padres y las opciones A y B se impartirán en el mismo horario, pero en diferentes aulas y con profesores distintos. Estos aspectos hacen que la forma de organización didáctica de la opción B pueda ser una alternativa válida, capaz de solventar, como decíamos, cuanto menos una parte importante de la “forma” de esta peligrosa asignatura.

Especialmente interesante, aunque insatisfactoria, es la mención expresa que hace sobre los padres objetores de conciencia, a los que remite obligatoriamente a la opción B. Está bien que la Orden reconozca su existencia, pero en modo alguno es aceptable la consecuencia que hace derivar de ella, que no debería ser otra que la exención total de cursar y ser evaluado en esa asignatura. Lo esperable, en un Estado de Derecho, es que se reconozca la objeción de conciencia a una normativa inconstitucional mediante la exención, con los mismos efectos que han obtenido, por ejemplo, los médicos que se niegan a realizar abortos o los agentes del orden público que hace poco objetaron contra la obligación de portar andas católicas.

Además de este tema fundamental, quedan algunos importantes flecos “de forma” sin resolver, ya que, al parecer, las competencias autonómicas no alcanzan a tanto, como el hecho de que los objetivos, contenidos y criterios de evaluación sigan siendo los mismos, es decir, los que marca la normativa de desarrollo de la LOE. Por desgracia, la Generalitat no puede cambiar esto. Lo que no comprendo es qué quieren dar a entender, por mucho que lo diga la normativa superior, con el “enfoque transversal” que asignan a la materia, método didáctico que sólo se refiere, que yo sepa, a temas que se tratan en todas las asignaturas y actividades del curso, ya que ambas opciones se refieren a una sola asignatura, la EpC, que va a abordarse longitudinalmente.

Quizá se refiera a lo de impartirla en inglés, no sé. Llegados al asunto del idioma, reconozco que no sólo es correcto desde el punto de vista normativo, sino que puede ayudar al conocimiento del inglés, algo indudablemente útil en el mundo actual. No obstante, me cabe la duda de si esta medida va a ser positiva en relación con el asunto fundamental, que es la EpC, mas aún sabiendo que la Orden dice que los profesores evaluarán la misma teniendo en cuenta, en todo caso, el grado de adquisición de competencias básicas en lengua inglesa. Ya veremos cómo queda el asunto en la práctica. Espero que no sea un escollo añadido para los alumnos.

Sea como fuere, el problema realmente grave es que, aunque en la Comunidad Valenciana puede haberse paliado la “forma” del asunto, el “fondo” del mismo permanece incólume. Me refiero al problema central de la EpC, que nos afecta a todos los españoles, sin distinción de ideologías o religiones: El hecho de que un gobierno se arrogue a sí mismo la facultad de educar a los niños y adolescentes en materias afectivas y morales, saltándose a la torera el artículo 27.3 de la Constitución, el artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 14.3 de la Carta de Derechos Fundamentales de la U.E. e incluso la disposición final primera, punto 1c, de su propia Ley Orgánica de Educación (LOE), en todos los cuales se reconoce y garantiza el derecho de los padres a decidir la linea educativa que reciban sus hijos.

Esta maniobra del Gobierno de Zapatero, impregnado hasta la médula de laicismo anticatólico, de socialismo real y de revanchismo histórico, amenaza muy seriamente la persistencia de lo poco que nos queda de nuestro Estado de Derecho. Pretendiendo el control ideológico, directo y según su línea, de todos los estudiantes, se dirige en linea recta hacia el totalitarismo, que es su auténtico objetivo político, como lo fue en el socialismo real de la antigua y desvencijada URSS o lo es todavía en Cuba. ¿Acaso no sabemos quiénes son sus amigotes internacionales? Nuestra amada Constitución se está convirtiendo, a pasos agigantados, en papel mojado. Sus preciosos artículos están siendo desacatados uno detrás de otro, sin que nadie haga nada.

Por eso, los ciudadanos que amamos la libertad de educación para nuestros hijos y para los de todos, debemos oponernos a ello sin tapujos, con urgencia e intrepidez, con todos los medios legítimos que estén a nuestro alcance. En el caso de los católicos, así nos animan a actuar nuestros obispos. El más potente y decisivo de los medios legítimos que hoy nos quedan a los simples ciudadanos de a pie, es la objeción de conciencia. La “forma” de la EpC puede paliarse de diversas maneras, entre ellas la opción B del Gobierno Valenciano, pero el peligrosísimo e intolerable “fondo” contra derechos fundamentales que conlleva la asignatura sólo podemos intentar combatirlo objetando masivamente contra la Ley y los Reales Decretos de desarrollo.

Me he alegrado del esfuerzo realizado por el PP valenciano para facilitarnos las cosas y lo aprecio en lo que vale. Pero aún me habría alegrado mucho más si el PP en pleno, como partido que representa a muchos millones de españoles, no se hubiera limitado a criticar la EpC, sino que hubiera planteado, con todos los grandes medios que tiene a su alcance, una denuncia de la Ley y los Reales Decretos ante los tribunales. También me contentaría sobremanera que el PP, en todas las Comunidades Autónomas que gobierna, admitiera la objeción de conciencia y su consecuencia lógica que es la exención. ¡Claro que el Gobierno Central recurriría la decisión!, pero sería todo un gran partido político el que, representando a los padres, defendería la objeción en su arduo camino a través de los tribunales, hasta Estrasburgo si es preciso, y no los indefensos padres. Al final, si se consigue tumbar la asignatura de marras, será, como siempre, gracias a la libertad, la decisión, la valentía y la lucha del pueblo, de las decenas de miles de padres y madres de familia que han objetado en conciencia contra este atropello.

El APA del colegio diocesano de Benaguasil presenta 222 objeciones

Con las formalizadas hoy, las declaraciones de objeción planteadas por familias del Colegio Asunción de Nuestra Señora ya suman 257.

REDACCIÓN HO.- En la mañana de hoy, una representación de la junta directiva de la Asociación de Padres del Colegio Asunción de Nuestra Señora, de Benaguasil (Valencia), ha formalizado en el registro de la Consejería de Educación de la Comunidad Valenciana la entrega de 222 objeciones de conciencia, para que sus hijos no reciban las enseñanzas de ‘Educación para la ciudadanía’ (EpC).

Los padres objetores de la localidad valenciana han recibido el asesoramiento técnico y el apoyo jurídico de la asociación ‘Valencia Educa en Libertad’ (VAEL). La plataforma había tramitado 405 objeciones el día 6 de mayo y 130 más el 26 del mismo mes, 35 de las cuales correspondían a familias de este centro de Benaguasil.

Así pues, son por el momento 257 las declaraciones de objeción planteadas por padres de alumnos del Colegio Nuestra Señora de la Asunción. Es este uno de los numerosos colegios diocesanos de la Archidiócesis valenciana; en él se imparten clases de Educación Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y varios ciclos de Formación Profesional. Cuenta con unos 600 alumnos, más de 500 de los cuales cursan enseñanzas obligatorias.

Consiguientemente, el porcentaje de objetores se aproxima al 50% del alumnado que potencialmente podría verse afectado por la implantación de la polémica materia.

La directiva de la asociación de padres del colegio ha manifestado que han esperado varias semanas para hacer entrega de estas 222 objeciones, aunque las familias que las han firmado han tenido muy claro en todo momento que el actual currículo de EpC es inaceptable, porque implica una intromisión ilegítima del Estado en los derechos inalienables de los padres en relación con la formación religiosa y moral de sus hijos.

La espera ha obedecido, según han explicado, a que, antes de formalizar su decisión, las familias deseaban conocer las alternativas que pudieran derivarse de lo dispuesto en la orden que regula las enseñanzas de EpC en la ESO para la Comunidad Valenciana, cuya publicación en el DOCV se ha retrasado más de lo que se presumía.

Según el APA, si la Consejería reconoce las declaraciones presentadas y oferta la opción B como actividad sustitutoria de EpC, algunas familias se inclinarán por aceptarla. Si por el contrario la respuesta de la Administración Educativa valenciana denegara el reconocimiento del derecho a objetar (lo que consideran que resultaría contradictorio con los dispuesto en el artículo 4.1 de la propia orden), numerosas familias han anunciado que recurrirán a los tribunales de Justicia.

La APA y VAEL han aclarado que tanto las familias que se acojan a la opción B como las que decidan mantener su objeción contra EpC con todas las consecuencias, sin aceptar ninguna de las dos fórmulas organizativas, contarán con su respaldo y con el de las entidades integrantes del movimiento objetor en toda España.

EpC.- Concapa cree que la orden es una solución ‘acertada’ para las más de 4.000 objeciones planteadas en la Comunitat

VALENCIA, 14 Jun. (EUROPA PRESS) - La Confederación Católica de Padres de Alumnos de la Comunitat Valenciana (Concapa-CV) considera que la orden que desarrolla la asignatura de Educación para la Ciudadaníay que supone la posibilidad de aprobarla con un trabajo– supone “una solución muy acertada para las más de 4.000 objeciones que hasta el momento se habían planteado en la Comunitat”, según aseguró el presidente de la entidad, Nicolás Sánchez.

El responsable de la Concapa en Valencia señaló, en declaraciones a Europa Press, que en “nuestras aulas se había planteado un problema grave, ya que había muchos padres que temían que sus hijos pudieran recibir adoctrinamiento a través de esta materia”.

Por este motivo, celebró la decisión de la Conselleria de Educación de plasmar en la orden de desarrollo de EpC una ‘Opción B’, que permite superar la materia mediante trabajos trimestrales y recalcó que, “en ocasiones, hacer un trabajo requiere más esfuerzo y tiempo que asistir una hora a una clase”.

En esta línea, Sánchez declaró que “el Gobierno valenciano ha hecho un esfuerzo para, dentro de la legalidad, posibilitar dos sistemas para cursar la asignatura que permiten cursarla”. Agregó que desde Concapa “hemos tenido la ocasión de participar en el proceso de elaboración de la orden aportando ideas por lo que nos sentimos corresponsables de esta orden”.

Sánchez insistió en que la Generalitat “ha estirado al máximo sus competencias para dar una solución a los padres que planteaban el problema” y se mostró convencido de que la norma es “legal porque no cuestiona la obligatoriedad de la asignatura”.




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