Con la venia, señor Presidente del Gobierno de España, como ciudadano de este país. haciendo uso de mi libertad de expresión, debo manifestarle mi repulsa por la forma en que fue recibido el Presidente de la Conferencia Episcopal, máximo representante de la iglesia católica en España y yo como católico me he sentido insultado.
Las normas, no escritas pero aceptadas en el mundo civilizado, aconsejan mostrar un trato igual para todos los representantes que son recibidos, lo mismo se trate de Presidentes de Comunidades Autónomas, Presidentes de Gobiernos extranjeros, o, como en este caso, al Presidente de la Conferencia Episcopal, hay un protocolo que debe ser respetado. Su Señoría acostumbraba a recibir a los visitantes a la entrada de Moncloa, precisamente con Monseñor Rouco Varela no se ha tenido esa deferencia.
Como español que soy, nacido en Melilla, en mi juventud para educarme no necesite de la EpC, simplemente seguí las enseñanzas de un libro que se titulaba “reglas de urbanidad”, en él aprendí a respetar a mis conciudadanos de distintas creencias: musulmanes, judíos, hindúes, protestantes y católicos, ya que todos eramos miembros de una realidad nacional que se llama ESPAÑA.
A la vista de lo sucedido en la visita del Presidente de la Conferencia Episcopal, como ciudadano debo recordarle que todos merecemos el mismo trato, máxime como quien nos ocupa que representa a bastantes mas ciudadanos que los afiliados a su partido, inclusive a los conciudadanos que le han votado. Representa a muchos millones de españoles que nos hemos visto mal tratados en la visita del Cardenal Rouco a la Moncloa.
En las noticias de prensa publicadas se dice que “fuentes gubernamentales se mostraron muy sorprendidos por este malestar y consideran que se ha dado un trato preferente a la jerarquía católica frente a otros actos sociales”.
Como contribuyente me causa extrañeza que desde el gobierno se pueda dar esa opinión que considero, cuando menos sesgada. El trato no ha sido ni con mucho parecido el dispensado últimamente, entre otros, al presidente venezolano Chávez o a cualquier presidente de Comunidad Autónoma. A la llegada de esos visitantes, en la entrada ondeaba la bandera de ESPAÑA y la que representaba al invitado. Ademas su señoría les estrechaba la mano y les recibía con una sonrisa, es decir se mostraba respetuoso con el invitado, lo hemos visto en las distintas cadenas de televisor, sin embargo con Monseñor Rouco no hemos podido visualizar esa escena a la entrada de la Moncloa, porque las distintas cadenas de televisor no las han ofrecido, es decir que no se ha producido.
Lamento que mi presidente, porque le haya votado o no, su Señoría es mi Presidente en su comportamiento en este caso concreto no ha estado a la altura de las circunstancias, se puede tener creencias o no, eso pertenece a la parte intima de las personas y es muy respetable, pero lo que no es de recibo es un comportamiento distinto, precisamente al representante de una confesión religiosa que nos guste o no es la inmensamente mayoritaria en la Nación ESPAÑOLA. Con mis respetos señor presidente.
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