José María Llanos Pitarch, Prof. Titul. Universidad, Asesor Jdco. de VAEL.
El Sr. González Pons ha acudido a “La Tertulia” de Libertad Digital, intentando parecer un político de aquel PP que ganó las elecciones en el año 1996 y en el año 2000. Él estaba entonces, sí, pero aquel PP no es el de hoy; y él tampoco.
Toda su intervención ha sido realmente enloquecedora: adelante, atrás, de lado, en oblicuo, etc. Pero de todo esto, me he quedado con cuatro comentarios, a cual más “psicodélico” (por lo extraño; como diría el ilustre Pemán -aunque no literalmente-, es como si creyeran que los fideos son una legumbre que nace de la tierra, como los guisantes):
Nos dice el Sr. Pons que Rosa Díez es una persona de izquierdas y defiende, obviamente, principios de izquierdas; mientras que el Partido Popular defiende principios de derechas.
Nada tengo que decir de UpyD por cuanto efectivamente Rosa Díez es de izquierdas y nunca lo ha negado. Pero, lo del PP ya es otra cuestión: es de risa, por no llorar. Primero porque el Sr. González Pons nunca se ha caracterizado por defender valores de la derecha; segundo, porque no ha mencionado ni uno de esos valores; y tercero, porque no es verdad. No quiero decir aquí que los que voy a comentar sean principios patrimonio de la derecha, pero sí estoy convencido de que hasta que llegó “este PP” de hoy, el verdadero Partido Popular sí había defendido valores tales como la vida, la dignidad humana, la libertad, la tolerancia, el respeto, la educación. Ahora el PP NO defiende la vida de forma efectiva; ahora el PP NO defiende la dignidad humana, por cuanto no dice una sola palabra como partido (sólo alguno de sus políticos de segunda línea, que aún se fijan en lo que creen) frente a la manipulación genética; ahora el PP NO defiende la libertad porque salvo declaraciones desde una sala del Congreso de los Diputados no se está defendiendo la libertad de las familias, de las personas, frente a la imposición ideologica y adoctrinadora del gobierno de turno; ahora el PP NO defiende la tolerancia ni el respeto porque gobiernos populares (como el de Murcia) están OBLIGANDO a los alumnos a entrar en clase de EpC sin respetar su rechazo a ser educados en una moral atentatoria de sus propios principios, de su propia moral, de sus propias creencias; ahora el PP NO defiende la educación porque no mueve un dedo por favorecer políticas educativas eficaces, ni se opone frontalmente (al menos) al desolador marco educativo de nuestro país, fomentando además el enfrentamiento incluso en el ámbito de la lengua, y faltando a la verdad (como ha hecho en la entrevista de referencia el Sr. Pons) respecto de la precaria convivencia entre el valenciano y el castellano.
Nos dice también el Sr. González Pons que las elecciones europeas son una buena prueba de fuego para dar un voto de castigo al PSOE, y que el único voto de castigo es votar al PP, porque si no, las cosas seguirán peor.
¿Pero, Sr. Pons? ¿En qué va a ir peor, en la defensa de la vida? ¿En la defensa de la libertad? ¿En la defensa de las distintas ideologías y creencias, frente al adoctrinamiento estatal? ¿En el respeto a las familias? ¿En la libertad de enseñanza y en el derecho a la educación en libertad? ¿Bromea, Sr. Pons, sobre cosas tan serias, o es que miente?
No nos meta miedo, Sr. González Pons; los españoles podemos ser confiados, pero no tontos. En un artículo anterior que publiqué en este mismo blog, ya le recriminaba a usted que hablara de “los nuestros”, cuando afirmaba que le importa que “los suyos les vean bien”; y yo le decía: <pues muy sencillo, ¡Sr. González Pons, Sres. del Partido Popular!: háganlo bien, y del mismo modo que con errores han recibido apoyos leales de “los suyos”, puede que si tienen buena voluntad, los suyos vuelvan a apoyarles, y a ser “los suyos”>.
Pero el modo de hacerlo no es decirnos que o el PP o la nada, o el PP o el caos. ¿Qué caos? ¿El que ustedes están permitiendo? Pero si cuando vuelvan al poder la vida del no nacido ya no estará protegida (y ustedes no lo modificarán); la vida del anciano ya no tendrá valor (y ustedes no harán nada contra ello); la libertad estará bajo mínimos (y ustedes no harán nada para evitarlo? Entonces, Sr. Pons, ¿qué más puede pasar? No nos dan ni la más mínima confianza, y no nos la dan, sencillamente, porque ustedes NO TIENEN PRINCIPIOS; así de claro.
Nos dice el Sr. González Pons que cuando habla de la Virgen de los Desamparados le entran ganas de llorar.
Estoy tentado de hacer algún comentario al respecto, pero dicho lo dicho arriba, y por respeto a nuestra Patrona de Valencia, mejor me callo.
Y nos dice finalmente el Sr González Pons que en Valencia no hay ningún problema con el idioma, y no hemos de crearlo.
Vaya, vaya, así que en Valencia no hay problema con el idioma. No es un problema que un español de Albacete no pueda conseguir que su hijo pueda recibir educación en castellano en la Comunidad Valenciana porque la línea en castellano es prioritaria para inmigrantes; no es un problema que los chicos que llegan a la universidad llevan tal “cacao mental” entre el valenciano de su pueblo, el que les enseñan en el colegio, y el castellano, que acaban la universidad en muchas ocasiones cometiendo faltas en ambos idiomas, y no teniendo clara ni la oración simple de sujeto, verbo y predicado; no es un problema que en la enseñanza haya una “lucha encarnizada” entre los que defienden el valenciano como “arma política”, frente a los que defienden el castellano, o simplemente no quieren verse limitados en su libertad de elección entre una lengua u otra, o ambas. No es un problema que en unos colegios se enseñe el catalán, en otros colegios el valenciano, en la universidad valenciana se diga que su lengua oficial es el catalán, etc. No es un problema que un abuelo y un nieto hablen valenciano, y cada uno hable “una cosa distinta”.
En fin, Sr. González Pons, no llame al voto útil, al voto del miedo, porque ya no nos dan más miedo. Ahora nos dan pena, y además sentimos vergüenza; vergüenza por la doblez del Partido Popular, vergüenza por la debilidad y falta de principios del gobierno valenciano, sucumbiendo a las presiones de la izquierda, y “maltratando” a los que usted llama “los suyos”, entre los que se encuentran muchos padres que quieren defender su derecho a educar a sus hijos en sus propias convicciones. Y ustedes les han dado la espalda, no respetando un mandato constitucional.
Hace pocos días un buen amigo dudaba en estos blogs sobre el valor de la democracia representativa de nuestro país, y desde luego es para dudar; obviamente no podemos reunirnos todos en el foro, pero ustedes parece que donde están es en las nubes. Habrá voto de castigo, sí, pero para ustedes, para el Partido Popular, ese desconocido barco a la deriva, árido de ideas, falto de principios, escuálido de fortaleza política, parco en la defensa de valores. Habrá voto de castigo para un Partido Popular que no reconoce “ni la madre que le parió”.
¿Qué se creía, que “tocaría retreta”, y acudiríamos todos de rodillas? No se olvide; sus votantes siempre han sabido lo que hacen. Ahora también saben qué hacer, y lo van a hacer.



