Archivo del Autor de José Sáez

Shakespeare and Company contra Cervantes

 

 

Somos muchos quienes lo pensamos, pero alguien tiene que decirlo: Estoy hasta las narices del inglés. Y para que nadie se llame a confusión, quede claro que, con este artículo, no me estoy alineando a favor de la movida orquestada en Valencia en contra de la impartición de la Educación para la Ciudadanía en esa lengua, ya que a la mayor parte de los instigadores de esa “causa”, por mucho que traten de camuflar sus motivos con otros argumentos, les importa un bledo el tema del inglés. Es una movilización a favor de que la EpC se imparta según el más puro estilo deseado y diseñado por el PSOE y su izquierda radical. Punto, aparte y a lo que voy.

 

De lo que estoy harto, es de la colonización cultural y lingüística anglosajona de la que estamos siendo víctimas, el mundo en general y España en particular. Me repugna la invasión de barbarismos –que así se llaman las palabras importadas de otros idiomas- que anegan nuestro habla popular, como si la lengua de Cervantes fuese tonta. La lista, sólo de gerundios, sería interminable: Parking, camping, footing, lifting, marketing, casting, zapping, merchandising, ranking, y hasta el arriesgado híbrido anglo-español “puenting”. No te digo la de sustantivos: Snack, pub, ticket, spray, brick, pack, blister, chat, stock, copyright, cutter, software y hardware, set, stand, blog…

 

Y no quiero meterme con las invasiones culturales extralingüísticas, como el Halloween de la puñeta o el Papá Noel de los cataplines, que esa es otra en la que ya me extenderé otro día: Hemos enterrado como trastos viejos nuestras entrañables y preciosas tradiciones y nos hemos dejado meter con vaselina las horteradas de otros. ¿Dónde vas a comparar a nuestros majestuosos Reyes Magos con un payaso gordinflas en pijama rojo? El rodillo laicista se ha aliado con la globalización del Tío Sam, que tanto critica, y todos tan contentos. A este paso, acabaremos celebrando nuestro 2 de mayo el 4 de julio.

 

Es una clásica y venerable aspiración de muchas personas, desde hace generaciones, la creación y aprendizaje de un idioma universal común, que diluyera fronteras y facilitara el entendimiento entre todos los seres humanos. Un bonito sueño que quiso plasmarse en diversos intentos, el más conocido de ellos el del polaco Dr. Zamenhof con su sincrético y tristemente fracasado “esperanto”. Aún quedan asociaciones que conservan y defienden aquel proyecto.

 

Pero la partida iba a ganarla y la ha ganado, como siempre, el más poderoso. Hoy toda Europa clama para que todos los niños aprendan inglés en la escuela. La colonización universal por ese idioma se da por hecho. No hay vuelta atrás. El inglés manda y nosotros obedecemos. ¿Cómo vamos a ir por el mundo sin él? Las voces críticas han desaparecido ante lo que, habiendo sido evitable, parece que ya no lo es. Diríase que ya nadie duda de que sea justo y necesario tragarse la lengua de Shakespeare. Yo sí lo dudo, que por eso y para eso existo. Necesario, será, porque el “espiquinglis” ha conseguido imponerse, pero justo, pues va a ser que no.

 

Por todo ello, no puede dejar de sorprenderme que en varias comunidades autónomas de España ya no haga falta saber castellano, es más, llegue a ser un delito usarlo y una odisea aprenderlo, pero eso si, como no chapurrees el inglés eres un paleto oficial. Me pregunto dónde estarán los activistas antiglobalización: ¿Haciendo surfing “over the sea” con Bill Gates? ¿Cómo hemos dejado entre unos y otros que las “windows” de Microsoft nos hayan convertido a todos en “brothers” de ese Gran Hermano angloparlante?

 

Un gran país como España, que tiene como lengua oficial un idioma romance propio, con una capacidad expresiva y una riqueza de matices como pocos, que ha generado una historia literaria única en el planeta y cuyo número de usuarios está a punto de superar al de angloparlantes en el mundo, está dejando que el castellano se pierda, asfixiado tras las respetables lenguas cooficiales, también bellísimas y merecedoras de conservación, promoción y uso, pero minoritarias, y por la introducción masiva del puñetero inglés “comeculturas”.

 

Nos vamos a encontrar, en un futuro no muy lejano, con la vergonzosa paradoja de que, cuando en medio mundo se hable español, en media España tal idioma sea una reliquia desconocida. Nos empeñamos en meter a todos el inglés con calzador, porque hace falta para entenderse en medio mundo, pero desdeñamos un idioma común nuestro, hablado casi ya en el otro medio mundo occidental. Si alguien quiere aprovechar la devaluación del dólar frente al euro y escaparse a Nueva York, que no se preocupe, allí se habla castellano.

 

La mitad de los futuros españoles –no sé si aún se les podrá llamar así- sabrán muy bien su lengua autonómica y muy mal el inglés, porque si no se viaja no se aprende, aunque la escuela se empeñe, pero no sabrán ni papa de castellano. Para poder entenderse por una buena parte del mundo, tendrán que ir a estudiar español al “extranjero”, esto es, a Salamanca, o a Nueva York. Shakespeare & Company le están ganando el partido a Cervantes, en su propia casa y con la afición y el árbitro a favor del visitante. ¿Cuándo se ha visto semejante necedad cultural en la Historia? Tanta estupidez abruma.

 

 

Dejad en paz el Santo Cáliz

 

 

No me agrada lo más mínimo el nuevo cariz que está tomando la presencia del Santo Cáliz en la Catedral de Valencia. Desde que llegó a su ubicación actual, esta reliquia tan querida por los valencianos ha permanecido en humilde y respetuosa exposición y utilización litúrgica, muy bien custodiada, honrada y estudiada por su Cofradía y por el Arzobispado, expuesta a los fieles en su pequeña, bonita y austera capilla lateral, con una moderada apertura a turistas y curiosos. La preciosa copa de cornalina siempre ha sido muy venerada y apreciada y su historia está bien documentada. Los estudios científicos no han conseguido demostrar sin lugar a dudas que éste sea el cáliz que Cristo utilizó en la Última Cena o, menos aún, ese supuesto Santo Grial en el que alguien recogió la Sangre de Jesús Crucificado. Lo que sí han demostrado, de modo fehaciente, es que no existe razón alguna para que no lo sea, lo cual es ya un gran paso hacia su autentificación. Pero no es ésta la cuestión que quiero comentar.

 

El problema, que veo venir tras el reciente Congreso, es que esta apreciada reliquia sea obligada a abandonar su actual estatus de discreta presencia y se convierta en objeto de culto desmesurado, peregrinaciones masivas, milagritos de turno, curiosidades malsanas, literatura basura, misterios inventados y mercadeo de réplicas. Todos conocemos la interminable serie de noveluchas y películas sensacionalistas, repletas de códigos indescifrables, sociedades ocultas, supuestos engaños y secretos de la Iglesia, manuscritos apócrifos, caballeros templarios, logias masónicas y santos griales, que están tan de moda. Hoy en día, para escribir un best seller, basta inventarse un buen enredo combinando este tipo de elementos, de forma que la Iglesia Católica salga lo más malparada posible, y el éxito está servido. Menos mal que la gente ya empieza a cansarse de tanto argumento repetitivo y comienza a no hacer ni caso a esas tonterías.

 

La humilde presencia en Valencia de nuestro querido Santo Cáliz, acaba de romperse. No es que me parezca mal que se profundice en su estudio, ni que se otorgue el valor que merece a la que podría ser la más importante de cuantas reliquias existen, a la par con la Sábana Santa de Turín. Lo que me temo, y me da pena, es que el Cáliz se convierta en una nueva fuente de inspiración para la incansable horda de cazatesoros e indianajones que ha tejido toda esa absurda y falsa, pero muy lucrativa, red de misteriosas historias de investigadores buenos y curas malos, de pasadizos escondidos, códices encriptados, prioratos iniciáticos, sectas inexistentes e inconfesables secretos. Nada puede ser más atractivo para esa desaprensiva nube de carroñeros que la puesta en el candelero de nuestro Santo Cáliz. ¿Cuántos de ellos estarán ya pergeñando sus engañifas literarias, inventando subterráneas redes de túneles bajo la Catedral y toda una biblioteca de documentos ignotos y escandalosos que la Iglesia esconde?

 

Ya se han alzado voces en contra de la Iglesia sobre sus derechos de propiedad del cáliz y no tardarán en invadir nuestra ciudad colas de curiosos a hacerse la foto junto a la “misteriosa copa”, como sucede con la pequeña pirámide de piedra colocada bajo su homóloga invertida de cristal, en el Museo del Louvre de París, bajo la cual se le ocurrió ubicar al astuto Dan Brown nada menos que la secretísima tumba de María Magdalena. Yo no sé a ustedes, pero a mí no me apetece nada que, de repente, comiencen a salir como setas nuevos “Códigos da Vinci” que ensucien la amorosa y sencilla reverencia que hasta ahora ha recibido nuestro apreciado Santo Cáliz. Como tampoco me agradaría nada que los alrededores de la Catedral se llenasen de souvenirs de la reliquia, con sus insoportables y horteras réplicas baratas, repletas de lucecitas y adornitos de plástico. Nuestro entrañable Santo Cáliz está muy bien como ha estado hasta ahora. Estúdienlo todo lo que quieran, pero respétenlo y déjenlo en paz donde está, por favor.

 

Radios de galena para la COPE en Cataluña

La libertad de expresión y de acceso a la información está cada vez más en peligro. La reciente decisión del CAC de Cataluña, que limita las bandas de frecuencia en que emitía la COPE, son una confirmación más del telón totalitarista tras el que nos van encerrando poco a poco determinados grupos políticos. No podía menos que escribir algo contra este tipo de atropellos. Para no duplicar aquí el artículo que he subido a mi blog personal de HO, os pongo el enlace, para que quienes estéis interesados lo podáis leer y comentar:

Radios de galena para la COPE en Cataluña

Saludos.

Aborto obligatorio

Queridos amigos, acabo de subir a mi blog de HO un nuevo artículo sobre el aborto. Por si os interesa leerlo y para evitar duplicarlo aquí, os pongo el enlace directo:

Aborto obligatorio

Saludos a todos.

José Sáez

EpC: Doble batalla en la Comunidad Valenciana

  

No se trata de dos frentes de una misma guerra, sino de dos batallas paralelas, cuyo único denominador común es que se refieren a la Educación para la Ciudadanía (EpC). Aunque no me gusta el lenguaje militar, las voy a denominar “batalla de la objeción” y “batalla del idioma”, para entendernos. La primera apunta contra la imposición ideológica y sectaria de la EpC y la vulneración del derecho Constitucional que tenemos los padres de determinar la educación que deseamos que reciban nuestros hijos. También se enfrenta, en nuestro caso, al desprecio olímpico que el Gobierno Valenciano del PP muestra hacia los padres objetores.

 

Todo esto les importa un bledo a los embarcados en la segunda batalla. Ésta, la del idioma, se enfrenta a la absurda e inoportuna exigencia del Conseller de Educación de que se imparta en inglés y no en las lenguas co-oficiales de nuestra Comunidad, como si no hubiese otras formas de reforzar ese necesario idioma, mediante planes elaborados con calma y con medios suficientes. Yo me he “alistado” en la primera, la de la objeción, que considero la madre de todas las batallas en el asunto de la EpC, aunque de vez en cuando me acerco un ratito a la otra, para echar una manita, cosa que no hacen con nosotros los de la batalla del idioma.

 

La cuestión objetora ha sido tratada por la Conselleria como si no existiera. Tan sólo una tímida mención, apenas aceptable, en la Orden del 10 de junio, esa que ha sido paralizada cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, excepto en lo del inglés y alguna cosilla más. Después de esto, autismo y silencio administrativo total. Pero este ninguneo se va a acabar de inmediato, con las sucesivas tandas de recursos que los objetores ya hemos comenzado a presentar ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior antes citado. Si el Sr. Font de Mora, empecinado sólo con el inglés, esperaba que con su pasividad los padres objetores nos íbamos a quedar inermes, se equivocaba. No habíamos movido ficha hasta ahora, esperando una respuesta antes de iniciarse el curso. Pero no la ha habido.

 

El asunto del idioma, está siendo tratado por la Conselleria con un empecinamiento y unas formas impropias de un gobierno democrático. Se ha convertido en un absurdo  intercambio de amenazas. Además, según se deriva de las últimas declaraciones, también amenazantes, del Vicepresidente Primero del Consell, Vicente Rambla, que ha salido al quite de Font de Mora, no es un tema sólo del Conseller, sino de las más altas instancias del gobierno valenciano. Al fin y al cabo, fue el Sr. Camps quien, al conocer el asunto de la EpC, dijo que aquí se daría en inglés. Desde entonces no ha querido apearse del burro y ha montado, a través de su Conseller de Educación, un enorme follón que no hace sino desviar la atención del problema esencial: la EpC en sí misma.

 

El Consell se ha metido neciamente en un callejón sin salida. Ante las protestas y plantes de un gran número de profesores, se ha saltado el diálogo social y se ha enzarzado en esa contienda de advertencias, cada vez más agresivas y desde mayor altura, de la que ya no puede salir sin recular. Ahora se ve obligado, por orgullo político, a huir hacia delante, porque eso de rectificar y volverse atrás es pecado mortal para los políticos. Tanto han dicho ambas partes implicadas, que difícilmente pueden envainársela y retroceder. Ya veremos cómo acaba todo esto, porque la única salida posible es una negociación urgente entre las partes contendientes, que no parece fácil desde posiciones tan extremas.

 

He de añadir que me resulta en extremo decepcionante que todos esos profesores y sindicatos, que con tanta firmeza aseguran defender la libertad de enseñanza, no hayan movido ni un dedo en contra de la gravísima imposición ideológica que conlleva la EpC, que no sólo atenta contra los derechos constitucionales de los padres, sino también contra la neutralidad ideológica de los centros públicos, contra los idearios de la inmensa mayoría de los concertados y contra la libertad de cátedra del profesorado de todos ellos. ¿Eso no les interesa, verdad? No, ya sé que no. Por lo menos no lo parece.

 

No les interesa porque su lucha no es pedagógica, sino política. No les interesa porque sólo les gusta oponerse al PP, pero no al PSOE. No les interesa porque creen que el movimiento objetor es “cosa de curas” o “cosa de derechas” y a ellos ni acercarse. Pero están muy equivocados. El movimiento objetor no es, ni de la Iglesia, aunque lo apoya, ni mucho menos del Partido Popular, que dice mucho y no hace nada, al menos en Valencia. Es una iniciativa de base social que engloba a decenas de miles de padres de familia y colaboradores voluntarios de muchas y variadas opciones religiosas o ideológicas, que no están dispuestos a dejar que ningún gobierno avasalle sus derechos fundamentales.

 

¿No saben que los objetores, por ejemplo en nuestra Comunidad, llevamos una batalla muy dura, tanto contra el PSOE que ha impuesto la maldita EpC, como contra el PP que nos ningunea sin respeto ni consideración alguna? ¿No ven que no nos quedamos con nadie? Cualquiera que haya leído mis recientes artículos en este blog o en la prensa, así como otros artículos de diversos bloguistas y periodistas, sabrá cómo esta el tema. ¿Cómo es posible que todos esos profesores y sindicatos, saquen toda la artillería pesada contra la imposición del inglés y se queden impasibles ante el atentado global a la educación en libertad que supone la EpC? En fin, no se molesten en contestar, todos sabemos la respuesta

EpC: La última del Sr. Font de Mora

 

Leyendo esta mañana la prensa valenciana, Las Provincias y Levante, me encuentro con una noticia que me ha dejado pasmado, indignado y cabreado, aunque no sé cómo todavía me sorprendo, la verdad. Resulta que ayer, en las Cortes Valencianas, el Honorable Sr. Consejero de Educación, D. Alejandro Font de Mora, dijo públicamente que a los centros concertados que no impartan la EpC en inglés se les retirarán las subvenciones. Alguien le preguntó si pensaba dimitir y dijo que eso, si acaso, se lo plantearía dentro de 2 ó 3 años.

 

Yo me pregunto:

 

a) ¿Por qué tanto empeño con lo del inglés, necesario idioma que se puede reforzar en la enseñanza de mil formas, precisamente liando las cosas en la más polémica de cuantas asignaturas hay en los currículos actuales, que es la EpC?

 

b) ¿Por qué, junto a este absurdo empeño, el Sr. Conseller añade una postura de radical ninguneo al núcleo social central de la cuestión, que es el reconocimiento (o no) de la objeción de conciencia a los miles de padres que la han planteado?

 

c) Las opiniones del Sr. Rajoy en los medios y, sobre todo, la declaración institucional del Partido Popular, tras la reunión de Consejeros de Educación de las CCAA gobernadas por el PP, confirman un apoyo explícito a la objeción. ¿Les importa todo esto un carajo al Sr. Font de Mora y al Sr. Camps? ¿Tan dividido está el PP y tan poco liderazgo tiene Rajoy?

 

d) ¿Por qué su amenaza se ceba, precisamente, contra los centros concertados, los que más esfuerzo están haciendo para aplicar su estúpida norma, haciendo malabarismos con los horarios docentes y sin atacarle con continuos plantes y protestas como muchos centros públicos? ¿Es el Conseller un laicista anticatólico? ¿No se habrá equivocado de partido?

 

e) ¿Sabe el Sr. Conseller que quitar subvenciones a colegios concertados equivale a cerrarlos y a dejar sin escolarizar a decenas de miles de alumnos? ¿Cómo piensa atender a esos niños? ¿En su casa? ¿O reventando la enseñanza pública, que en varios centros ha comenzado el curso en barracones o locales provisionales por falta de plazas y espacios?

 

f) ¿Se acordará este insensato de que una enorme bolsa de los votantes a su partido llevan sus hijos a los colegios concertados? ¿No se da cuenta el Sr. Camps de que su Conseller de Educación está dinamitando sus bases electorales, tanto centristas como de derechas? ¿Qué misteriosos motivos le impiden llamar al orden o cesar a tan nefasto consejero?

 

g) ¿Qué va a hacer el Sr. Font de Mora con respecto al plante de muchos centros privados frente al tema del inglés? ¿También los va a cerrar? ¿Se ha propuesto acabar con la red de centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana? ¿Tendremos que hacer todos “homeschooling”? (Bueno, quizá esto último nos convenga…).

 

h) ¿A qué santo viene este señor, a estas alturas históricas, con una política de amenazas continuas, inspecciones masivas, desentendimiento de las inquietudes sociales y prepotente bravuconería, actitudes y prácticas propias de regímenes totalitarios de un pasado ya superado? ¿Será del club de “fans” de la Sra. Cabrera?

 

No ceso de repetirme una y otra vez la pregunta que le hicieron en las Cortes: ¿Cuándo va a dimitir este señor? O, en otros términos: ¿Cuándo se decidirá el Sr. Camps a cesar en su cargo a este personaje que ha montado el más grave de los descontentos generalizados en la sociedad valenciana, que amenaza con absoluta contundencia y claridad su mayoría electoral en la próxima legislatura?

El niño con el pijama de rayas

Quizá les guste el artículo que acabo de publicar en mi blog personal de HO. Por si tienen un momento para leerlo, les pongo el enlace:

El niño con el pijama de rayas

Saludos afectuosos a todos.

 

José Sáez. 

Objeción a EpC: Ahora o nunca, Sr. Font de Mora

 

 

Mi familia y yo hemos acogido con esperanza las declaraciones que el Partido Popular ha hecho públicas, tras la reunión que mantuvieron todos los consejeros de educación de las CCAA regidas por ese partido. Creo que este sentimiento lo comparten miles de familias objetoras. Dichas conclusiones son acordes con las declaraciones del Sr. Rajoy acerca de la Educación para la Ciudadanía y la objeción de conciencia a la misma. En general, también coinciden con lo que pensamos los objetores, aunque el lenguaje empleado es vago en cuanto a compromisos concretos. Además, todos sabemos que “del dicho al hecho, va un trecho”, especialmente en política.

 

El punto 4º de la declaración por ustedes acordada, dice textualmente:

 

El Partido Popular, ante la pluralidad de sentencias considera imprescindible y urgente que haya un pronunciamiento definitivo del Tribunal Supremo que unifique doctrina. Mientras tanto, defiende la no impartición de los contenidos contemplados en el Real Decreto a los alumnos que así lo manifiesten. Esta situación, no debería perjudicar nunca el expediente de los alumnos.

 

Los padres objetores de la Comunidad Valenciana nos preguntamos si las palabras “defiende” y “no debería perjudicar nunca” las va usted a traducir en hechos concretos o se van a quedar en otra mera declaración de intenciones, de las cuales ya estamos más que saturados y hartos. Entiendo que la única consecuencia coherente con estas declaraciones de su Partido debe ser el reconocimiento explícito de las objeciones presentadas ante su Consellería, estableciendo la normativa oportuna para que los alumnos objetores sean eximidos de asistir a las clases de EpC y de ser evaluados en la misma, así como determinar las actividades alternativas que deben realizar.

 

Por supuesto, a todo ello debo añadir que su Consellería debería dignarse a enviar una respuesta administrativa a cada uno de los padres objetores, algo que, con el curso escolar en marcha, todavía no se ha producido, lo cual nos ha dejado a los padres objetores completamente ignorados e inmersos en el oscuro terreno del silencio administrativo. Tras ser paralizada su Orden de 10 de junio por el TSJCV, cuyas luces y sombras comenté hace meses en otro artículo, usted sólo se ha dedicado a la defensa a toda costa del asunto del inglés, tema en el que no voy a entrar. Pero no ha movido ni un dedo en lo relacionado con la objeción de conciencia y la EpC en sí misma.

 

Hasta el momento, sólo ha conseguido usted que todo el mundo esté descontento, enfadado y enfrentado, se trate de padres y profesores de izquierdas, de derechas o de centro. Por si faltaba poco, ha hecho el ridículo dejando que en un CEFIRE de su Consellería se imparta un curso sobre EpC, en colaboración con la Fundación prosocialista y prolaicista CIVES, en el cual algunos de sus ponentes, conocidos exdiputados socialistas, han ridiculizado hasta el insulto a importantes personajes del PP. Le aseguro que su imagen pública como Conseller es, en estos momentos, deplorable. Ya puede usted agradecerle al Sr. Camps que no le cesara en la reciente remodelación del Consell tras la marcha de Fernando de Rosa. 

 

Pero, dejemos atrás el pasado. Ahora, tras la reunión de Consejeros de Educación en Madrid y la subsiguiente declaración del PP sobre el asunto, tiene usted una oportunidad de oro para, al menos, ponerse de parte de sus votantes y situarse con hechos en una posición clara de acogida a la objeción de conciencia. La ocasión es idónea para hacer borrón y cuenta nueva y rectificar las ambigüedades, silencios, insuficiencias y errores del último año. Es una coyuntura perfecta para demostrar a los valencianos que usted posee y defiende activamente los criterios y principios que nos han guiado a apoyar mayoritariamente a su Partido durante varias legislaturas. Una oportunidad que, posiblemente, no se repita.

 

Sr. Font de Mora, por favor, deje de esconder la cabeza con posturas autistas, tozudas y descomprometidas y defiéndanos del rodillo totalitario laicista del Gobierno de Zapatero. Sea consecuente con la postura institucional adoptada por su Partido, reconozca nuestras objeciones de conciencia a todos los efectos y ayúdenos en la defensa jurídica de la misma. O, si no está dispuesto a ello, al menos manifiéstese abiertamente en contra, envíenos un escrito denegatorio a los padres y déjenos que nos defendamos por nosotros mismos. Actúe con nosotros o contra nosotros, pero deje de ponernos palos en las ruedas con su silencio.

EpC: Diario real de una objeción en Bachillerato

Por si es de vuestro interés, he abierto en mi blog de HO un diario real de la objeción de conciencia a la EpC que hemos presentado sobre uno de nuestros hijos, que cursa este año 1º de Bachillerato. En dicho diario voy a ir anotando cada una de las incidencias, positivas o negativas, que se vayan produciendo. Puede ser una forma de que los lectores puedan seguir la evolución real de una objeción.

El enlace permanente a dicho diario es:

EpC:Diario real de una objeción en bachillerato.

Un cordial saludo a todos.

Jose Sáez.

EpC: Carta abierta al Excmo. Sr. D. Francisco Camps

 

 

Excmo. Sr. Presidente de la Generalitat Valenciana:

 

Ante la incomprensible, incoherente, temerosa y contumaz postura del Sr. Conseller de Educación respecto a la Educación para la Ciudadanía impuesta por el PSOE, me veo en la obligación y me siento en derecho de comunicarle y denunciar lo siguiente:

 

a)    Como bien han analizado políticos muy relevantes del PP, entre ellos D. Mariano Rajoy, la EpC no sólo atenta contra el derecho de libre elección de línea educativa de los padres respecto a sus hijos, consagrado en el Art. 27.3 de la Constitución, sino también, y mucho más peligrosamente, contra las bases mismas del Estado de Derecho, ya que impone una ideología ético-moral concreta de índole estatal que destruye el derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa, contenido en el Art. 16 de nuestra Carta Magna, norma de todas las normas e inviolable por otras normas de rango inferior, sean Leyes Orgánica o Reales Decretos.

 

b)    La objeción de conciencia es un derecho legítimo intrínseco a todo estado democrático moderno y un signo de madurez del Estado de Derecho, esté o no regulado ad hoc para cada caso. Tribunales Superiores de Justicia, como el de Andalucía o el de La Rioja, y otros tribunales de menor rango, han emitido una ya extensa y  fundamentada serie de resoluciones que determinan que tal derecho resulta aplicable a la EpC. Las resoluciones desfavorables son unas pocas. Existen, pues, suficientes razones, éticas y jurídicas, como para que las administraciones públicas, cuanto menos, admitan cautelarmente las objeciones y sus consecuencias lógicas: la exención de cursar la EpC y ser evaluados en ella, junto a la implantación de actividades sustitutorias no adoctrinantes en materia de moral, en espera a que los altos tribunales decidan.

 

c)     Es incomprensible que el PP, cuyos líderes se han pronunciado en contra de la EpC y, recientemente, a favor de la objeción de conciencia a la misma, dejase pasar en 2007 la oportunidad y el plazo para promover un recurso de inconstitucionalidad contra la LOE y los Reales Decretos que la desarrollan. Pero más irritante es que, ahora, con la EpC comenzando su aplicación en nuestra Comunidad Valenciana, tampoco apoyen sin ambages la objeción de conciencia, que es la única arma legitima que la inactividad opositora de ese partido nos ha dejado a los padres y madres españoles y, en consecuencia, a los valencianos. Ustedes nos han dejado solos frente al rodillo y el aparato jurídico socialista.

 

d)    Igualmente absurdo y escandaloso es el diferente trato que se ofrece a la objeción de conciencia en las distintas comunidades autónomas gobernadas por el PP y el escaso apoyo de algunas de ellas a las recientes manifestaciones del Sr. Mariano Rajoy. En la Comunidad de Madrid, en la de Murcia y en la de La Rioja, los gobiernos del PP han decidido apoyar la objeción, aunque lo hagan de forma provisional entretanto las máximas autoridades judiciales se pronuncien definitivamente al respecto. Por cierto, de la anunciada reunión de consejeros de educación del PP con la Sra. Cospedal, para unificar posiciones, nadie sabemos nada.

 

e)    He de reconocer que la Comunidad Valenciana, hoy en día, es un referente mundial de progreso y modernización. La mayor parte de los valencianos nos sentimos orgullosos de ello. Pero los valencianos no nos conformamos sólo con ver aumentar nuestro potencial material. Tenemos principios y valores, que pensábamos compartía el PP. Por ambas cosas, no sólo por la primera, nuestro apoyo electoral viene siendo mayoritario desde hace tanto tiempo. El progreso que queremos no es sólo económico, sino también social. La objeción de conciencia es un signo de madurez, avance y modernidad democrática, cuya protección echamos en falta.

 

f)      Por eso, somos muchos los decepcionados por la inactividad del Consell en cuanto a los temas que comportan principios éticos y morales, e incluso de derecho. No olviden que somos muchos los que hemos otorgado durante décadas un voto útil al PP, no un voto por convicción o por compartir lo que dice y hace el PP, sino por evitar que gane el todavía peor PSOE. Podrán suponer que, si nuestro voto útil se convierte en inútil, puede haber un giro electoral mucho mayor de lo que se imaginan. No se acomoden en la seguridad de que, tras tantos años gobernando, la Comunidad Valenciana es suya para siempre. Nuestro voto no es cautivo.

 

g)    Reconozco que su gobierno, con la Orden de 16 de junio, trató de paliar un poco el tema, aunque ha acabado por enredarlo más aun si cabe. Dicha Orden, hoy paralizada por el TSJCV, contiene algunos aspectos que es justo apreciar, como el hecho de que, con la opción B, otorgaba a los padres un mayor control. Pero la Orden no reconoce explícitamente, ni la objeción, ni sus consecuencias lógicas. Nos obligaba a escoger la opción B, que seguía siendo EpC aunque moderada, posibilidad que podía ser escogida por cualquiera, objetor o no. En la reciente resolución sobre aplicación de la EpC en los centros, no se han dignado siquiera a mencionar una palabra acerca de la objeción, o sobre cómo los centros deben atender a los alumnos cuyos padres han presentado objeción. Nos han ignorado absoluta y descaradamente.

 

h)    La Secretaria Autonómica de Educación, Concha Gómez, en nombre de su gobierno, nos prometió que todos los padres objetores recibiríamos una respuesta administrativa individual. Pues a fecha de hoy, ya iniciado el nuevo curso, no han contestado nada de nada. Silencio administrativo e ignorancia supina por toda respuesta. Parece que su gobierno tiene miedo a contestar, tanto a favor de la objeción, como en contra: a favor, porque no quiere vérselas con Zapatero en los juzgados; en contra, porque no quiere verse con una avalancha de recursos. Y así nos tiene, encajonados entre sus miedos e indecisiones, esperando a que nos cansemos, desistamos o algo así. ¡Eso ni lo sueñen!

 

i)      Recuerden que el silencio administrativo es un acto administrativo. Recuerden que un suspenso es un acto administrativo. Recuerden que cualquier actuación de las direcciones, los profesores u otro personal de los centros, que traten de hacer repercutir sobre nuestros hijos cualquier otra medida que vaya más allá de la dispuesta para la evaluación académica, sería también un acto administrativo. Vayan olvidándose de que la callada por respuesta es la mejor forma de que abandonemos la defensa, sea por vía administrativa o jurídica, de nuestros derechos. Decidan ustedes, de forma clara  y urgente, si nos van a defender o nos van a dejar solos. Si no podemos contar con su apoyo, nosotros sabemos cómo actuar; eso sí, no cuenten con el nuestro nunca más.

 

j)      Por último, y por favor, dejen de marear la perdiz con el asunto del inglés, que ya está el mar bastante movido. ¿No se dan cuenta de que el empecinamiento absurdo con ese asunto está bloqueando la resolución del problema central, que es la EpC en sí misma? ¿No ven que han creado una guerra idiomática paralela y se han creado nuevos enemigos? ¿Ignoran el follón organizativo y metodológico a que están sometiendo a los centros? Claro que es necesario potenciar el aprendizaje del inglés en escuelas e institutos, pero existen mil y una formas de potenciar este aprendizaje, todas menos en EpC, que ya tiene bastante con su propia conflictividad intrínseca. Vayan al grano y no a la paja.

 

 

En conclusión, Sr. Camps, le ruego que se olviden de apaños y ambigüedades, dejen de liar las cosas con el inglés, sean valientes y decididos, sean más coherentes con su propio partido, no ignoren a los padres objetores, ayúdennos con su apoyo o, al menos, resuelvan de una vez y déjennos vía libre para defendernos nosotros mismos.

 

 

José Rafael Sáez March

Licenciado en Pedagogía.

Miembro de VAEL (Valencia Educa en Libertad).




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