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La C. Valenciana fue, con 20.762 millones de €, la segunda autonomía con más deuda en 2011

Solo la superó Cataluña, con 41.778 millones. La deuda total de las regiones españolas superó los 140 mil millones.

REDACCIÓN HO y EUROPA PRESS.- La C. Valenciana, con 20.762 millones de euros, fue la segunda autonomía con mayor volumen de deuda en 2011. Tan solo fue superada por Cataluña, que alcanzó los 41.778 millones.

Durante el pasado ejercicio, la deuda conjunta de las comunidades autónomas aumentó un 17,2%, hasta registrar 140.083 millones de euros (el 13,1% del PIB), la cifra más alta de toda la serie histórica, según datos del Banco de España.

Desde el año 1995 el endeudamiento de las regiones no ha parado de crecer, batiendo en cada ejercicio récords históricos, a pesar del compromiso de estabilidad presupuestaria adquirido en los últimos años.

La comunidad autónoma con mayor volumen de deuda en 2011 fue nuevamente Cataluña, con 41.778 millones de euros, cantidad que representa el 29,8% del total de la deuda acumulada en el conjunto de las comunidades.

Tras Cataluña, se situó la Comunitat Valenciana (20.762 millones de euros), que vuelve a ocupar el segundo lugar por delante de Madrid, cuya deuda ascendió a 15.447 millones de euros. Entre las tres, acumulan el 55,6% del total del endeudamiento regional.

A continuación, figuran Andalucía (14.314 millones de euros), Galicia (7.009 millones), Castilla-La Mancha (6.587 millones), País Vasco (5.536 millones), Castilla y León (5.476 millones de euros), Baleares (4.432 millones), Canarias (3.718 millones), Aragón (3.403 millones) y Murcia (2.806 millones).

Completan la lista Navarra (2.446 millones), Asturias (2.155 millones), Extremadura (2.021 millones), Cantabria (1.293  millones) y La Rioja (900 millones).

El “Cantinflesco”, el “Zapaterano” y el “Obamano”

Veámoslo con un poco de humor. En Estados Unidos, como en España, el progrerio del relativismo oportunista, el de los que van a lo que van y solo a lo que van, utilizan también la técnica de manipulación del lenguaje para cazar incautos. – En España, origen de la picaresca, este tipo de lenguaje lo inició Felipe González que lo aprendió, de pequeño, en las películas de Cantinflas. Es lo que se conoce como el lenguaje “cantinflesco” de Felipe, que aparenta decir muchas cosas y no dice nada, pero sirve para atontar al personal. – Felipe González, actual “straw-man” del multimillonario mexicano Carlos Schlimm, lo hablaba muy bien, le daba una inflexión de responsabilidad cívica y grandilocuencia muy a tono con el premio Carlomagno que se agenció durante la carrera profesional que inició con chaqueta de pana para terminar como fabricante de joyería de lujo que vende en el establecimiento de Elena Benarroch, peletera y modista de las progres Sonsoles ZP y Trinidad Jiménez, entre otras.

Pasados los años, con la vuelta del P$OE al poder, vistos los resultados de Felipe González, el “rojeras” de ZP ha recuperado el lenguaje “cantinflesco”, imprimiéndole su propio talante, transmutando el lenguaje “cantinflesco” en “zapaterano”. – El “zapaterano” tiene las mismas raíces semánticas que el “cantinflesco”, tales como la vacuidad de contenidos, la propensión a la mentira compulsiva y populista, así como el tono fatuo de su conocida imagen de “bobo solemne” que otorga credibilidad a los posibles votantes del ingenuo progrerío local. Sin embargo, el “zapaterano” tiene también sus propios giros y modismos característicos, entre los que se distingue la ironía tontilona, que en el lenguaje “cantinflesco” lo era con mala uva. No debemos pasar por alto también la importancia del lenguaje corporal que ZP aporta con su sonrisa y sus cejas, así como el movimiento “aleatorio” de ánade que practica con sus extremidades superiores. Además, así como el “cantinflesco” era un lenguaje de aria operística para ser interpretada en “solo” por el propio divo, el lenguaje “zapaterano” es más bien una composición orquestada de “seres vivos” en la que, bajo la dirección artística de ZP, el más vivo de todos, también intervienen sumisamente otros instrumentos absolutamente prescindibles en un buen concierto democrático por la Filarmónica de cualquier país no bananero. Son aportaciones tales como algunos duetos entonados por una voz de justicia cultivada con cazalla y un agarzonado pifio de colibrí. Todo ello, aderezado con adornos foráneos procedentes del congoleño “lingala”, así como ilustrado por artesanos libretos con textos elaborados por la ministra de Fomento Magdalena Álvarez, y acompañados por somnolientos ronquidos del ministro Solbes y por los resuellos del “ a més a més” President Montilla; por no seguir y hacernos pesados al lector. Toda una composición orquestal de lingüística, con la vertiente lírico-prevaricadora al uso.

Sin embargo, como decíamos al principio, no se quedan aquí en nuestro solar patrio las experiencias del lenguaje hablado por el progrerío mundial. Actualmente, nada menos que en la vanguardia de Occidente, en los mismos Estados Unidos de Norteamérica, se está desarrollando una nueva lengua, el “obamano”, de raíces muy próximas al “zapaterano”, aunque se diferencie por tener una dicción anglo-sajona más trabajada y distinguida ya que, en contraste con el origen de “chaqueta de pana” con olor a tortilla de nuestro “zapaterano”, el “obamano” transitó un tiempo por Harvard alimentandose de “sandwiches” y “burguers”.

Por su parte, el “obamano”, con la ayuda e innovación mediática del extraordinario marketing americano de los USA, viene desplegando nuevos conceptos y figuras lingüísticas que el lenguaje “zapaterano”, derivado del “cantinflesco”, va tomando, ensayando, y experimentando localmente. Recientemente, el “obamano” ha intentado lanzar al mercado de la política el innovador concepto del “common ground”, o “lugar común de encuentro”, que permite al progrerío establecer una plataforma ventajosa de discusión con la oposición ingenua. Esta base de discusión, naturalmente, la decide el progrerío; creando un estado de opinión sobre cual debe ser el punto de partida para el debate y que de entrada, engañosamente, llaman el “lugar común de encuentro”. En realidad, es la ventaja que toma el progrerío para abrir un ficticio debate social ya decidido de antemano. La oposición ingenua compra la mercancía y comienza a debatir, ya con la partida perdida, sobre este falso “lugar común de encuentro” que no tiene nada de compartido ni de “común”. El debate ya está ganado, de entrada, por el progrerío.

Obama ha intentado utilizar esta técnica para implantar el “aborto a la carta” en Estados Unidos. El “lugar común de encuentro” que ha intentado utilizar, manipulando la opinión de los Católicos progres, es el plan de “reducción en el número de abortos” – ¿Quién va a osar oponerse a una reducción de los abortos? – Así quedó planteado en su más que socialmente contestado, y fracasado, programa de Salud Pública, ya rechazado por la Oficina Presupuestaria del Congreso. – Afortunadamente, su estrategia ha quedado desenmascarada, y evidenciada, por el obispo de Denver, Monseñor Charles J. Chaput quien, abiertamente, y sin nuestros complejos locales, ha declarado que:

“ El creciente mal uso del leguaje con los términos de un “lugar común de encuentro” y “bien común” en el actual debate sobre Salud Pública solo puede tener su origen en dos fuentes: La de la ignorancia o la del cinismo.
Ningún sistema que permita o ayude a financiar – no importa cuan sutil o indirectamente – el asesinato de los no nacidos, o discriminación contra los mayores, o personas con necesidades especiales, puede presentarse como “lugar común de encuentro”. Presentarlo así es una mentira.”
……….. Así de claro es el señor obispo !!!

Pronto tendremos aquí propuestas, en lengua “zapaterana”, para debatir sobre la base de un “lugar común de encuentro”. Debates falsos, como no, con el resultado ya decidido de antemano. Esperemos que también aquí en España tengamos algún obispo como Monseñor Chaput.

El FVF confía en que los ciudadanos de la C. Valenciana asistan masivamente a la manifestación del 17-O

Un aborto “es siempre un inmenso y dramático fracaso”, que “genera al menos dos víctimas”: el hijo y la madre.

Visita la web oficial de la manifestación del 17 de octubre:

http://maniprovida.bcnjove.com/

REDACCIÓN HO.- El Foro Valenciano de la Familia (FVF) ha expresado, por medio de un comunicado fechado ayer, su confianza en que “miles y miles y miles de ciudadanos de nuestra Comunidad” llenen Madrid el próximo 17 de octubre “en defensa de la vida, la mujer y la maternidad”.

Bajo el lema ¡La familia y la vida humana, sí importan!, el FVF iniciará esta semana una gran movilización cívica –información, charlas, debates, conferencias- que culminará con la multitudinaria manifestación del próximo 17-O, a la que más de 40 entidades y asociaciones cívicas han convocado a los ciudadanos de toda España.

Reiteramos al Gobierno de España –dice el FVF en su nota de prensa- la reclamación de retirada del Anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo. La nueva Ley del Aborto ha provocado una gran fractura social al tratar de imponerse a cualquier precio. Este proyecto, marcadamente ideológico, es un grave atentado contra la vida humana y su dignidad, contrario a reiterados pronunciamientos de la comunidad científica y al parecer de amplios sectores de la ciudadanía incluyendo, de manera especialmente relevante aunque el Gobierno no quiera verla, la posición contraria de una gran parte de fiscales y jueces que ponen de manifiesto serias dudas sobre su constitucionalidad”.

La entidad representativa de las familias valenciana recuerda que “cada aborto, que es siempre un inmenso y dramático fracaso, genera al menos dos víctimas: el niño al que no se le deja nacer y la madre que se ve abocada a sopesar y en ocasiones a tomar bajo presión, y generalmente sin posibilidad real de elección al no tener alternativas ni ayudas reales, tan traumática decisión. También son víctimas de esta situación el padre, que a menudo se ve privado de todo derecho y capacidad de decisión en relación con el hijo que ha ayudado a concebir, y la sociedad entera que, en muchos casos, no ha sido capaz de crear un sistema eficaz de ayudas y apoyo a la maternidad, mermando sus posibilidades de verdadero desarrollo”.

Así mismo, el FVF proclama que “un verdadero Estado de Derecho no puede transformar en un supuesto derecho la eliminación de seres humanos inocentes e indefensos, sean cual sea su estado y fase de desarrollo”.

Por último, anuncia “una campaña de movilización, información y sensibilización para conseguir la presencia de miles y miles y miles de ciudadanos de nuestra Comunidad en Madrid el 17-O”.

“Organizaremos, de la manera más eficaz y económica posible, el desplazamiento a Madrid fletando cuantos autobuses sean necesarios para demostrar que nuestro pueblo es defensor de la vida humana, la maternidad y la mujer. No es casualidad que la Comunidad Valenciana sea la primera en España en tener una Ley de Protección de la Maternidad, nacida del apoyo de miles de ciudadanos a la Iniciativa Legislativa Popular REDMADRE”, finaliza el comunicado.

Aborto, Eutanasia…., y Buenos Sentimientos

Entro con cuidado y prudencia en este tema. Sin embargo, no quiero evadirlo. Creo que, con los tiempos que corren, es un deber expresar nuestras opiniones, esforzarnos por explicar y proclamar la razón de nuestras convicciones, con respeto hacia la discrepancia razonada, pero con la responsabilidad que ello exige y conlleva. Creo que debemos evitar someternos a la dictadura de lo políticamente correcto, de dejar llevarnos por la corriente de moda. Es más, creo que debemos crear opinión. Lo delicado, y la propia entidad del tema me obligan a una extensión mayor del límite que normalmente me impongo. Por ello, ruego aquí disculpas anticipadas. – Salvando la enorme y evidente distancia intelectual que me separa de Benedicto XVI, pero tomando prestada la solicitud que hace en el prólogo de su libro “Jesús de Nazareth”, “pido solo a los lectores y lectoras esa benevolencia inicial, sin la cual no hay comprensión posible”. Voy a intentarlo.

En mi anterior entrada de blog “LOS DOS CABALLOS DE TROYA”, hacía alusión tanto al aborto como a la eutanasia, entendidas como dos lacras de nuestro tiempo. – Con una postura de total rechazo, los que pensamos así podemos parecer radicales, dogmáticos, incluso sin sentimientos ni sensibilidad hacia algunas sangrantes situaciones que viven algunas personas en nuestra sociedad. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, esta es la imagen que hoy se hace reflejar – y tenemos que soportar – sobre quienes estamos en total desacuerdo con ambas prácticas, enfrentados a una amplia opinión pública que, dicho sea de paso, tampoco creo mayoritaria. Me atrevo a opinar por parte de quienes pensamos así porque va a contracorriente, porque pensar así es una postura incómoda, porque no es una postura “políticamente correcta”, y porque la mayoría de los que así creemos, lo hacemos por unas convicciones responsables, profundas y reflexionadas. Desde este último grupo expreso mi opinión.

Decía en mi escueta respuesta a un amable y crítico comentario, anexo a mi anterior entrada de blog, que pedía consideración para lo dramático de algunas situaciones personales que se dan hoy día: “No conozco valores superiores a la verdad y a la vida, a su aplicación práctica y eficaz, en condiciones de Justicia y Libertad. En esto consiste el bien. – Son “valores estructurales” en los que no debemos transigir un ápice. Es muy preocupante, aunque no novedoso, que en nuestra vida pública se hayan instalado las perversiones peores que se pueden concebir: la mentira y la muerte que, en su aplicación eficaz, tiene como consecuencia intrínseca el mal.

Transigir con la mentira o la muerte, aun por dolorosos motivos sentimentales, tiene graves consecuencias. Son temas difíciles y dolorosos que merecen toda la comprensión y apoyo. Pero el dolor y los sentimientos no deben violentar el compromiso con los valores supremos. Hay que intentar ser consecuentes hasta el final, a la vez que comprensivos. Debemos juzgar los hechos de acuerdo con la verdad, no así a las personas.”

Así pues, en mi escala de valores no existen por encima de la verdad y de la vida otros valores que los limiten y restrinjan. No los conozco. Son valores a los que, por el respeto y compromiso que les debemos, no podemos comprometerlos por razón de sentimientos completamente legítimos pero siempre subordinados a aquellos. Por encima de los sentimientos sinceros, sin duda, buenos y dolorosos, está el valor de la verdad y está la vida – ¿En qué quedaría la propia verdad si hubiera valores superiores a ella que la mutilaran? ¿En qué quedaría la propia vida si hubiera valores superiores a ella que la mutilaran? ¿Qué respeto y consideración concederíamos a la verdad y a la vida si aceptáramos comprometerlas por otros valores subordinados?

Es dentro de esta consideración y respeto por la verdad y la vida en la que el Catecismo de la Iglesia Católica aborda el tema de la eutanasia en los artículos 2276, 2277, 2278 y 2279 –Concretamente en los puntos 2278 y 2279, la Iglesia toma exquisita consideración por las humanas circunstancias que puedan apelar a una legítima interrupción de los tratamientos médicos en circunstancias que eviten el “encarnizamiento terapéutico”, así como por los “cuidados paliativos” que exige la dignidad humana siempre que no se pretenda la muerte. Estas consideraciones atienden situaciones complementarias, no contradictorias. Son circunstancias dramáticas en las que el respeto por la vida no se debe perder ni enturbiar, pero en las que un responsable, humano, y cercano acompañamiento debe encontrarse siempre presente. Dicen así estos artículos del Catecismo:

2278 La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el “encarnizamiento terapéutico”. Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente.

2279 Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados.

En cuanto al aborto, es el respeto hacia una nueva vida el que prima sobre la aniquilación de la misma en su propio origen, no sobre el eufemismo de una “interrupción” que no es tal. – Son los indudables problemas de todo tipo, económicos, de salud, sociales, etc. los que deben ser abordados con decisión, en vez de ser rehuidos con irresponsabilidad y cobarde incapacidad. Son las personas que sufren esos problemas las que deben de ser atendidas social y económicamente, no empujadas al fracaso sin salida que representa el aborto. No se debe resolver los problemas, por complejos que sean, embrollando las vidas de las madres y truncando las de sus hijos.

Los buenos sentimientos, degradados, con los que hoy se manipula a la opinión pública, el sentimentalismo sobrevenido en “buenismo” hacia estas situaciones, no debe confundirnos en nuestro compromiso con una clara y correcta jerarquía de valores que atienda primero a la integridad de los valores superiores antes que a la de los subordinados. La exigencia de un total respeto por la verdad de las cosas y por la vida, en todas sus expresiones, está por encima de los buenos sentimientos que, aunque inexcusables, son insuficientes.

Sin embargo, la postura de rechazo hacia el aborto y la eutanasia no nos redime del deber de compasión activa y comprensión por los dramas humanos; de nuestra obligada implicación en atenderlos, paliarlos y resolverlos en su complejidad. – Por otro lado, aunque no nos corresponde juzgar la moralidad de las personas concretas por situaciones de las que también nosotros mismos podemos ser víctimas un día, sí que debemos tener sobre los propios hechos, como tales, un criterio moralmente recto con respecto a lo que les es exigible por la verdad de las cosas, y el respeto supremo por la vida en todas sus expresiones.

LOS DOS CABALLOS DE TROYA

El verano parece el momento oportuno para tomar un poco de distancia frente al día a día que vivimos en el resto de meses. En época de trabajo, la excesiva cercanía a la actualidad nos quita perspectiva. Esto me lleva a pensar que al igual que la medicina tuvo sus orígenes entre prácticas de curanderismo y pócimas magistrales, hechiceros, y astrólogos, que rivalizaban en eficacia curativa, hasta llegar a convertirse en la ciencia rigurosa en que consiste hoy la medicina, la economía tuvo también su época de lucha ideológica entre las recetas de los políticos partidarios de la intervención de los mercados y los políticos liberales. Hoy, la economía ya ha alcanzado el reconocimiento de ciencia económica y la aceptación de la economía de libre mercado se ha impuesto, si se quiere lograr la eficacia y desarrollo económico de nuestras sociedades.

 

Algunos obsoletos partidarios del intervencionismo en economía, paradójicamente en las filas del autodenominado progresismo, arrastran sus pies e intentan encontrar motivos y causas que condenen a la economía de libre mercado y justifiquen los planteamientos de intervención que resultan ya injustificables a estas alturas de la ciencia económica y la experiencia histórica. Solo queda atemperar los naturales y humanos excesos del libre mercado, y establecer los semáforos que regulen el “tráfico económico”, tal como se hace con el tráfico circulatorio, coordinando a los distintos vehículos económicos en su recorrido, pero sin dictarles ni cuando, ni cómo, ni a dónde tienen que dirigirse en su viaje. 

 

En este contexto histórico, las ideologías socialistas del siglo IXX han perdido todo su contenido reivindicativo, así como sus planteamientos socio-económicos. Estas ideologías se han quedado vacías de contenido y sus mentores andan desesperados por encontrar cómo llenarlas con motivos que les justifiquen seguir con sus partidos y sus parroquianos. – Sin propuestas económicas que generen valor añadido, el antiguo socialismo, recalificado como nuevo “progrerío”, se limita a reivindicar beneficios sociales con cargo a los bolsillos de sus supuestos beneficiados, y en aras de una “solidaridad” que no implica a sus promotores. Utilizando eufemismos, con las nuevas reivindicaciones sociales disfrazadas de derechos, atentan y transgreden el sentido común en materias de sexualidad, promueven una “barra libre” para el aborto, al que muestran como “salud reproductiva” ; inducen a la eutanasia, a la que presentan como derecho a una “muerte digna”; fanáticos de un ecologismo a ultranza con su reivindicación original del “calentamiento global” corregida, posteriormente, a “cambio climático” para que tanto sirva para el calentamiento, en años calurosos, como para el enfriamiento en años de nieves. La cuestión que parece preocupar a este nuevo “progrerío”  de marcas de lujo es la del “cambio por el cambio” que, aunque no sepamos muy bien hacia donde va, ellos probablemente sí que lo sepan. Los sucedáneos de sus reivindicaciones económicas originales no parecen los más provechosos para la sociedad. El profundizar y mejorar nuestros sistemas democráticos, y la moralidad pública, parece traerles al pairo. 

 

El debate entre derechas e izquierdas, el debate de teoría económica, está resuelto. Solo falta voluntad política y justicia social, sentido común, así como algunas consideraciones técnicas y éticas. Con la desaparición de este debate económico, también se difuminan la derecha política clásica y la izquierda política tradicional.

 

Así pues, en un mundo cada vez más globalizado en su economía, parecen emerger dos frentes contendientes claramente diferenciados, el de los países totalitarios, y el de los países democráticos. – En los primeros, están experimentando la implantación de la economía libre de mercado sin abandonar sus sistemas políticos. Es el caso de China. – Por su parte, los países democráticos, alineados con la cultura de Occidente, tienen el difícil reto de mantener y profundizar en los valores culturales que han permitido a sus economías ser lo que son, y no perder su propia identidad, cultural y política, frente a dos “Caballos de Troya”: El de los movimientos de inmigración a los que se ven expuestos, y el de la decadencia interna de sus propias sociedades, arrastradas por unas clases dirigentes, desnortadas y oportunistas, que pretenden basar su liderazgo en estéticas grandilocuentes, y principios con “valores populistas de quita y pon” de corto recorrido, pero vacías de moralidad pública y contenidos eficaces. A estos dos “Caballos de Troya” habrá que domarlos para superar el reto. – Es el caso de Estados Unidos y Europa. No va a ser fácil para nadie, pero, especialmente, no lo va a ser para una Europa acostumbrada a que le saquen las castañas del fuego.

 

No debemos firmar cheques en blanco a ningún partido político. Los partidos ofrecen, por lo menos en España, un más que limitado y estrecho camino de participación ciudadana. Se nos han quedado pequeños y lejanos. Solo nos permiten la puntual participación en las urnas, y los políticos no tienen empacho en anticipar que las promesas electorales son para no cumplirlas. – Parece claro lo que nos quieren decir. Además, lo corroboran con sus hechos. Así las cosas, nuestra influencia, como ciudadanos, la tendremos que ejercer a través del apoyo a asociaciones y entidades con proyectos concretos contra el aborto, proyectos concretos a favor de una educación en valores determinados, proyectos concretos de opinión, participación, influencia, e iniciativas ciudadanas precisas, etc., que generen estados de opinión que comprometan a los partidos en su ejecutoria.

 

Para ganar esa batalla hay que ir cambiando actitudes de nuestra sociedad, individual y colectivamente. Como decía Jack Welch, el destacado ex-presidente de General Electric: “O bien controlamos nuestro propio destino, o alguien lo controlará por nosotros”. Ya lo están intentando. – Nuestros hijos conocerán las consecuencias y resultados de nuestras actuales actitudes y comportamientos, y nuestros nietos, con seguridad, las disfrutarán o las sufrirán.