‘Ante la pintura. Narraciones y poemas’, de Robert Walser

arlesiana[Ante la pintura. Narraciones y poemas, de Robert Walser.  Edición de Bernhard Echte. Siruela, 2009. 132 páginas]

Son textos que el autor de El Paseo escribió al contemplar algunas obras maestras de la pintura renacentista y moderna: Apolo y Diana, de Lucas Cranach; Venus de Urbino, de Tiziano; La Piedad, de Van der Weyden; La educación de la Virgen, de Rubens; Paisaje con la caída de ïcaro, de Brueghel el Viejo; Regreso del hijo pródigo, de Rembrandt; La danza, de Watteau; La libertad guiando al pueblo, de Delacroix; La ronda de presos, de Van Gogh,…. Artículos, poemas, pequeños relatos, bocetos en los que, típico de Walser, el tema pictórico es un punto de partida para contar anécdotas aparentemente triviales. Nadie espere disquisiciones canónicas sobre la pintura. A Walser le encanta irse por las ramas, trazar laberintos de andanzas y encuentros personales, historias que entran y salen constamente del objeto contemplado, el cuadro. Otras veces, como ante la Venus de Urbino (1538) de Tiziano, la imagen da pie a una recreación sensual en un soneto o cualquier otra forma poética. Su estilo es siempre puntilloso, ostensiblemente arcaico y ceremonioso. A veces puede parecer naif; otras, que se burla del lector con una solemnidad impostada. La subjetividad de Walser es morosa con los objetos y los caracteres humanos. Consigue ponernos en tensión con trivialidades cotidianas, sucesos muchas veces patéticos o chuscos. ¿Cómo lo hace? Dilatando esos hechos, volcando un lenguaje microscópico en la celebración de lo insignificante. Nos muestra que la vida es una sucesión de acontecimientos sin sentido y, al mismo tiempo, suscita en nosotros la expectativa de una palabra que merodea por el significado del mundo. Walser apuesta toda la poesía a lo que no tiene Verdad, como quien se enamora de una piedra. Lo hace con una entrega gozosa y enfática a cada detalle de cada objeto. Su neurosis es bondadosa y festiva. Ante la falta de significado de todo, su subjetividad no es sombría, sino eufórica.  Esta primorosa edición de Ante la pintura. Narraciones y poemas, con reproducciones muy fieles a los colores y texturas originales de los cuadros contemplados por Walser, ha estado al cuidado del señor Bernhard Echte, que firma el epílogo, y se publica en España por Siruela, que ha venido difundiendo en nuestro idioma la obra de este  heterodoxo de la literatura alemana nacido en 1876 y fallecido en 1956, a la manera de sus personajes, tendido sobre la nieve cerca del manicomio de Herisau, donde pasó parte de su vida.

Imagen: Vincent Van Gogh, ‘La Arlesiana’ (Madamme Ginoux, 1888). Museo Metropolitano de Nueva York.

Sí a la libertad en Internet, no a una policía del pensamiento

logo2Este domingo se ha activado la iniciativa Libertad 2.0. Consiste en una Declaración por la libertad en Internet y contra la censura gubernativa de sitios web, prevista en el proyecto de Ley de Economía Sostenible. Lo proclaman personas y también entidades: para unirse sólo hay que leer el manifiesto y, si se comparte, firmarlo en http://libertad20.es . Hay un grupo en Facebook y un canal en Twitter. Este martes 19 de enero a las 12 y media se presenta en una conferencia de prensa en el Centro Riojano de Madrid, en la calle Serrano número 25.

No todos los manifiestos contra la llamada Ley Sinde hablan de lo mismo, aunque todos hablen de libertad. Por ejemplo, hay una iniciativa llamada Red Sostenible que habla en términos de “ciudadanía” y no de individuos, y se refiere a los “artistas” como parte de la clase trabajadora. También celebra que la propiedad privada sea un derecho de segunda en nuestra Constitución, lo cual es cierto (y así nos va, desde Rumasa para acá, tolerando Gobiernos de todo color con licencia para sablear), pero, en ningún caso, debería ser motivo de gozo, sino de cólera, por alguien que ame la libertad. En efecto, ser propietario de algo en España (una casa, un solar, títulos de empresa, una fábrica, un coche, una cuenta corriente, las ganancias del trabajo,…) goza de un amparo constitucional menor que, por ejemplo, el derecho a afiliarse a la SGAE, al PSOE/PP o a la UGT/CC OO.  Vale. Pues yo eso no lo celebro, sino que lo deploro. Y me da cien patadas leer la palabra “libertad” en un manifiesto que se regodea en esa tara de la Constitución. También invoca ese manifiesto, como fuente de sus postulados, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, presentada en el Forum de Barcelona. Se trata de un ladrillo de ortodoxa doctrina socialista y, por lo tanto, intragable por un usuario de Internet consciente de su libertad.

Por parecidas razones, me resultó imposible secundar el anterior manifiesto, titulado En defensa de los derechos fundamentales en Internet. Se difundió como una reacción “ostentórea”  del folclore y la farándula internauta a la primera andanada del Gobierno con su proyecto de policía del pensamiento para Internet. Empezaba invocando un inexistente “derecho de acceso a la cultura a través de Internet”. Aquí, todo quisque se inventa enseguida un derecho y lo pone en un papelito. El socialismo, en general, y este Gobierno en particular, no hace otra cosa que sembrar derechos y recoger siervos. ¿El por qué? El viejo timo de la inversión prodigiosa: le cambio su alma por estos relucientes derechos de chicha y nabo. Desconfío cada vez que veo un nuevo derecho dibujado en un papel, y por eso, no me apunté ni difundí aquella Declaración. Me acogí, eso sí, a la Carta abierta a la ministra de Cultura, que Javier Monjas publicó en Nuevo Digital.

Ahora, al fin, aparece un manifiesto sensato que propone ideas para una auténtica libertad en la Red.

Sí a la propiedad, claro que sí, pero adaptada a lo que el mercado está dispuesto a pagar por ella y no a lo que un grupo de presión está empeñado en que valga.

Sí a la libertad de expresión, claro que sí: sin vigilancia ni coacción del gobierno, amparada por los jueces, todo lo excesiva, amoral, transgresora y subversiva que le permita la Ley, una ley aplicada por quienes pueden hacerlo en un Estado de Derecho, los jueces independientes.

Sí a los intercambios libres entre los usuarios de la Red, claro que sí: inviolables, secretos, seguros y opacos para todo el que no sea juez.

Y no a la policía del pensamiento, no a la censura gubernativa y no a la SGAE o cualquier otro grupo de interés inspirando leyes contra la libertad individual. Por supuesto que no.

Por eso, y porque Internet es la ciudadela de nuestra libertad, he firmado la Declaración Libertad 2.0, me he unido a su grupo en Facebook y me he suscrito a su canal en Twitter. Si la causa del derecho a la vida (éste sí, un derecho natural, como la libertad de expresión, y no uno de diseño) me da un respiro, el próximo martes me acercaré a la presentación de la iniciativa Libertad 2.0.

Le animo a que haga lo mismo y se una, ahora, a Libertad 2.0. Se trata de la libertad de expresión, se trata de Usted.

Diez razones para un referéndum

referendum vida si1. Porque el aborto es un mal objetivo y me opongo a que se apruebe en mi nombre cualquier ley que lo multiplique.

2. Porque el derecho a la vida no se vota, pero las leyes injustas que lo niegan sí. No sólo se votan, sino que se aplican y tienen letales consecuencias. Mi deber es impedirlas por todos los medios legales y democráticos a mi alcance.

3. Porque 350 diputados van a decidir sobre una ley injusta y lo harán en mi nombre, legítimamente, si antes yo no les deslegitimo explícitamente para esa decisión. El Gobierno y una mayoría de 350 diputados podrán imponerla (como, de hecho, se disponen a hacer), pero no pero no podrán legitimarla sin un referéndum, si yo hago todo lo que está en mi mano para exigirlo.

4. Porque el referéndum es el instrumento que la Constitución me reconoce para formalizar mi voluntad de ser consultado sobre leyes trascendentales que, de otro modo, serán aprobadas en mi nombre por un grupo de 350 personas.

5. Porque la Constitución, en su artículo 92.1, indica el referéndum consultivo, precisamente, ante “decisiones políticas de especial trascendencia”. No quiero que una ley injusta se apruebe en mi nombre sin haber exprimido de la Constitución hasta la última gota de mis derechos para impedirlo.

6. Porque quiero que los que han promovido y los que apoyan esta ley injusta lo paguen democráticamente al mayor precio posible. Quiero echarlos del poder por inhumanos, autoritarios e ilegítimos legisladores. Que son inhumanos ya se ha demostrado a lo largo de este año de información científica y jurídica, y de movilización cívica mayoritaria contra esta ley. Que, además, son autoritarios e ilegítimos quedará en evidencia con la convocatoria de un referéndum.

7. Porque quiero que, después de echarlos del poder, los que vengan a gobernar deroguen una ley injusta; no sólo por injusta, sino por autoritaria e ilegítima.

8. El referéndum armará mi autoridad cívica para exigirle al partido que pueda llegar a gobernar, que anuncie en su contrato electoral, de manera inequívoca, la derogación de la ley. Ante posibles evasivas, basándose en argumentos de legitimidad democrática de la norma, o de apelación a un futuro fallo del Tribunal Constitucional, podré esgrimirles, además de todas las razones jurídicas y morales contra esta ley, las evidencias de autoritarismo e ilegitimidad con que se ha impuesto.

9. Porque quiero hacer política lo más directamente posible, sin depender de partidos políticos y reduciendo al mínimo el poder de los legisladores para tomar decisiones en mi nombre; particularmente, si se trata de decisiones que afectan a la esfera de mi libertad. El referéndum es un saludable instrumento para hacer política directamente y limitar el poder de los partidos y los representantes.

10. Todas las razones anteriores se resumen en una, que el sr. Pablo García ha tenido la lucidez y el talento de expresar, y la bondad de cederme: “La vida está por encima de cualquier ley, pero nosotros queremos que se defienda por ley”. Uno es más individualista y misántropo que d. Pablo, y sustituye el “nosotros” por el “yo”, y el “queremos” por el “quiero”. Por lo demás, su idea lo puede explicar más alto, pero no más claro.

Por estas diez razones, participo activamente en la recién creada plataforma Referéndum Vida Sí y te animo a que la apoyes desde Referéndum Vida Sí, poniendo el logo en tu blog y difundiéndola todo lo que puedas.

Si no lo dices, revientas

paisajetren_110110Volver de la nieve por la tarde tiene ventajas e inconvenientes. Volver por la tarde, cuando el sol es una mandarina pocha y el cielo se desarbola como sábanas en la mañana de Reyes, ofrece una visión panorámica de los estragos. El primer autobús después del temporal atraviesa cauteloso una blancura salvaje, hiriente a los ojos. Ser el primero en verlo está bien porque puedes ponerle el nombre que quieras o puedes dejarlo todo en su intacto silencio sin borde ni centro, lo que creo que es más fiel. Últimamente, menudean las descripciones fatalistas del paisaje. ¿Que el señor Zapatero ha destrozado a esta generación? La lluvia, sin lugar a dudas, cae ponzoñosa y el prado se vuelve un lodazal. ¿Que unos políticos infames y una morralla envilecida hasta las cachas, a lo que llamamos Democracia, han enseñoreado la mentira, el pillaje, la cobardía y el deshonor como modelos de conducta? Lo suyo son árboles cenizos, un cielo opresivo, animalitos machucados en el asfalto, desaprensivas tormentas, pies fríos. Es de dudoso gusto –diga lo que diga mi admirado E.M. Forster- imponerle estados de ánimo a la naturaleza, pero resulta una grosería de la peor clase mezclarla en la política . Lo malo de volver de la nieve por la tarde es que las aceras de Madrid están untadas por una papilla parduzca y gélida. Los dueños del cotarro dan vueltas a la última entrevista del señor Rajoy – “No dimitiré si se demuestra que hubo financiación ilegal en mi partido. Eso no lo hice yo”- y las últimas declaraciones de la señorita Pajín – “Zapatero es nuestro mejor candidato”- . Hay pisadas de sal y arena en los vagones del metro. Restos de periódicos gratuitos tirados por el suelo. “El Madrid calienta el Bernabéu”. Rostros cetrinos descifrando impresos oficiales. Paradas en medio del túnel. No lo digas. No fuerces el lenguaje de las cosas. Recuerda que vienes de un lugar más puro. No lo digas. No…

-¡Años de plomo!.

Lo siento: el tópico es el último refugio contra la desolación.

Dos desplazamientos en hora punta…

…a la manera de Nicolás Gómez Dávila (1913-1994)

I

Hay que sospechar siempre de las intenciones de la chusma. Y cuando sus intenciones sean en verdad nobles, temamos entonces la melancólica nulidad de su empeño. El inexorable peso del marginalismo económico impide al hombre-masa elevar la vista sobre el nivel de las migajas de una subsistencia reptilinea. Incluso en sus actos aparentemente más generosos hay un apetito concupiscente. Cuando no espera secretamente la recompensa de un ascenso, espera la limosna de un cuerpo caliente. No se vea en esto reproche alguno, sólo descripción de una fenomenología materialista. El altruismo es un lujo al alcance sólo de la aristocracia.

Lo antedicho vale también para un clasismo de la inteligencia.

(Línea 9. Estación de Avenida de América. Una pareja con dos niños. Se menciona en una ocasión al padre ausente. El hombre juega ostentosamente con ellos, haciendo enfáticas cucamonas. De vez en cuando, se vuelve hacia la madre, una joven bien parecida, como buscando su aprobación)

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II

La única carga que no podemos llevar solos es la inmundicia. En el encuentro con la fealdad, lo ético es socializar su padecimiento. Que corra furtivamente la bola. Divídase a partes iguales la intrusión de escombros de humanidad en la rutina, de la misma forma que se paga a escote la tasa de la basura. Y como al amortizar ésta, endosemos al contenedor del vecindario toda la chatarra maloliente que seamos capaces.

(Línea 7. Francos Rodríguez. Tres asientos. Voy en el del medio. Se desocupa el que está a mi derecha. A mi izquierda, va una joven ensimismada en el iPod. Entra un vagabundo con una lata enorme de cerveza, las uñas largas y negras, barba grasienta y un tufo mareante a orín rancio, sudor fermentado y ropa podrida que inunda el vagón. Mira el asiento vacío. Inmediatamente, me desplazo y le dejo el trono del centro. La joven me dedica una mirada que no sé si es de súplica o de cuchillo)

Los bastardos de Camus

camusFlorecen por doquier los herederos de Albert Camus, cincuenta años después de su muerte. Sarcástica progenie de un individualista que rehusó crear o adscribirse a prole alguna; que denunció el sectarismo de todos los signos y combatió la degradación simiesca del hombre por la ideología. Porca miseria: el lenguaje mugiente de la manada, a izquierda y derecha, conmemorando como “uno de los nuestros” al especimen rebelde. La confusión de las tribus, el polvo de la estampida, retumbando gutural : “el hombre, el hombre…” Si Camus es un modelo para los sectarios de hoy, apaga y vámonos. En El País, el señor David Trueba exalta la libertad para construirse la propia tradición y, al mismo tiempo, dice que recordar a Camus es “obligado”. En qué quedamos. Le parece memorable que el autor de El mito de Sísifo declarase que el fútbol y el teatro eran sus fuentes de inspiración. “Cada uno se fabrica su propia Universidad”, celebra el cineasta, fiel al espíritu del sesentayochismo. Pero a la vez deplora que el relativismo que él mismo fomenta se extienda, y la gente acabe viendo a la señorita Belén Esteban sin ningún propósito, en vez de leer a Camus con la “obligación” de venerarle, como prescriben los mandarines culturales. Típico del maître à penser predominante en la izquierda y la derecha:  legitimar sólo la libertad que sigue el canon ideológico. También contra esto (sobre todo, contra esto) se rebela “el hombre rebelde” de Camus. Se ve que Cioran tuvo una vez más razón y el éxito es un enorme malentendido.

La abeja reina

00d/47/arve/g1864/020Se supone que hay una imagen que contiene todo y todo lo explica. La abeja reina de las imágenes, protegida por un enjambre de tumultosos recuerdos. Se supone que nació como un suceso trivial que, sin embargo, configuró la conciencia de todo lo demás. ¿Fue la hosca sedosidad de las algas bajo los pies, en la playa? ¿O tal vez algo abstracto como el miedo a las imágenes del relato de Arturo Gordon Pym leído con sarampión, fiebre de 40, entre sueños delirantes? No lo creo. No me veo de viejo, dando las boqueadas en mi cama de asilo y murmurando con fatigada ansiedad “¡Rosebud! ¡Rosebud!”, o recordando con vívidos detalles el tren de un parque de atracciones, compuesto por tres vagones para seis niños cada uno, cuya locomotora eléctrica exhala un simulacro de humo, adentrándose incesantemente en “un bosquecillo de pesadilla”, como Wladimir Blagidze es capaz de recordar con un balazo en la cabeza al final de la primera parte de ¡Mira los arlequines!. No. Más bien me mueve la imagen que está por llegar, la imagen futura. Puede aparecer al final, para supervisarlo todo y darle un sentido. O puede que nunca llegue: que la madeja de literatura y vida carezca de abeja reina. Hay días en que la promesa parece a punto de cumplirse. Defender el derecho a la vida, promover la libertad individual, todo eso da un sentido, promete una imagen. Otros días, como hoy, puedo pasarme un buen rato observando a la gente en el Metro, en un Starbucks o simplemente por la calle, intentando atrapar un poco de verdad, anotando minuciosas descripciones en una hoja para encontrar ese trozo de pureza. No suele ser una buena idea meter la mano en su guarida. A veces, con un poco de suerte, sales con un ascua de miel entre los dedos y la piel machucada a aguijonazos.

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Retrato de Vladimir Nabokov (1899-1977), en una de sus cacerías de mariposas.

Píos deseos para empezar el año

mainoDe 1968 es el poema de Jaime Gil de Biedma, Píos deseos para empezar el año. Hoy la gente no desea. Hace pronósticos. Directamente encarga el futuro como quien llama a Telepizza. Va a pasar esto, lo otro y lo de más allá. La arrogancia de los expertos ha enterrado la vieja humildad de soñar.

Estos son mis “píos deseos para empezar el año”. No están en orden, los deseo todos por igual y al mismo tiempo.

Comprarme un paraguas

Volver a comer carne

Una nube radiactiva que altere brutalmente mi organismo y me llene de super-poderes especiales para salvar vidas de niños no nacidos y expulsar al basurero espacial a los matarifes del aborto, a la ministra Aído y al presidente Zapatero.

Que la doctora Gádor Joya y Nacho Arsuaga vean el hundimiento de la ley del aborto. Se lo merecen.

Aprobar Macroeconomía II

Que me guste, de una maldita vez, leer a Claudio Magris.

Que ya no me guste leer a Juan Carlos Onetti.

Más autobuses a Chinchón.

Que los políticos sufran el paro y los parados se independicen de los políticos.

Un canal temático dedicado a Bob Esponja

Terminar una clase de spinning. Sólo una, no es mucho pedir.

Despertar de esta pesadilla, confortado por la misma voz de cuando tenía pesadillas: “Ya pasó, ya pasó. Sólo fue un mal sueño…”

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Píos deseos para empezar el año

Pasada ya la cumbre de la vida,
justo del otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y a estar solo.
Un orden de vivir, es la sabiduría.
Y qué estremecimiento,
purificado, me recorrería
mientras que atiendo al mundo
de otro modo mejor, menos intenso,
y medito a las horas tranquilas de la noche,
cuando el tiempo convida a los estudios nobles,
el severo discurso de las ideologías
-o la advertencia de las constelaciones
en la bóveda azul…
Aunque el placer del pensamiento abstracto
es lo mismo que todos los placeres:
reino de juventud.

“Poemas póstumos” (1968), Jaime Gil de Biedma.

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Imagen de Ángeles contemplando el mundo, de Juan Bautista Maíno (1581-1649). Museo de El Prado.

La droga más dura

bunuelLo último en drogas es impregnarse el ojo. Las autoridades de Valencia han dado la alerta. Se tocan el ojo con un papel empapado en ácido. Es más rápido y dura más cuando el ojo lo absorbe. Los surrealistas rasgaron el ojo para poder ver la realidad superior. Buñuel lo abrió para ver más. Para pensar con el ojo y no con el cerebro, enemigo de la Visión. Las imágenes piensan con su propia lógica en un ojo que ha rasgado el velo de la realidad. Drogarse por el ojo también lo rasga, a su manera, pero sólo para embotarlo. Las imágenes de la droga son una caricatura de la realidad. No se libran del pensamiento, como aspiran los mejores surrealistas, sino que lo hipertrofian. Detrás del velo no hay nada. El ojo empapado ha dejado de ver. Es curioso que un símbolo tan potente del imaginario humano merodee por esta nueva costumbre de drogarse por el ojo. En su desesperación por escapar a otra realidad, dan palos de ciego ante una puerta sagrada. “Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo lo está”, dice aproximadamente El Evangelio. Los jóvenes ciegos ignoran que la verdad es la droga más dura.

Yo también soy la cadena SER (II)

Otra de sofismas de todos los colores: Libertad Digital y El País.

En Libertad Digital, el señor Daniel Rodríguez Herrera confunde Deontología con Derecho Penal: juzga a dos periodistas con la primera, pero les castiga con toda la violencia del segundo… Ah, bueno, sí, es que son de la cadena SER: algo habrán hecho.

En su artículo Condena a la SER, condena a Internet, el señor Rodríguez Herrera enumera con prolijidad los abusos de dos periodistas sectarios de la cadena SER que acaban de ser condenados en primera instancia por un delito de revelación de secretos. Son unos tipos indeseables, unos lacayos del Gobierno de los que no podría fiarme ni harto de vino. Pero no van a ir a la cárcel por eso (si es que van), sino por revelar secretos, y es la fundamentación jurídica que sostiene esa decisión de un juez el material que hay que evaluar. Lo otro: condenarlos por sectarios, nos convierte en otros sectarios. El Derecho sirve, entre otras cosas, para proteger la libertad frente a las pasiones. No se manda a una persona a la cárcel, por muy abyecto que sea, si no ha cometido un delito. Ése sencillo principio en el que descansan buena parte de nuestras garantías de libertad, parece que se ha olvidado estos días en los que no pocos comentaristas han bordeado la justificación de la condena a los dos periodistas de la SER, no con argumentos jurídicos, sino con la bilis negra del resentimiento. Lo único relevante, aquí, es si los señores Anido e Irago cometieron un delito de revelación de secretos. El juez dice que la información era relevante y veraz. Es decir, hicieron bien su trabajo. También dice que la afiliación a un partido político pertenece al “núcleo duro” del derecho a la intimidad y es inviolable. En tercer lugar, crea una nueva doctrina sobre el concepto jurídico de medios de comunicación, distinguiendo entre medios de comunicación social (prensa escrita, radio y televisión) e Internet, al que define como un “medio universal”. En su razonamiento jurídico, establece que el derecho a la Información del artículo 20 ampara a los medios convencionales, pero no a la Red. Por último, concluye que los dos acusados cometieron un delito de revelación de secretos porque, aunque hicieron bien su trabajo, no podían publicar los datos personales de 78 afiliados al PP, presuntamente afiliados de forma irregular (según denunció el propio PP), porque el dato en cuestión no tenía interés y porque lo hicieron en la página web de la SER, es decir, fuera del alcance de la protección del artículo 20. La controversia se ciñe a esta fundamentación. Y no está en absoluto claro que el juez haya interpretado correctamente el artículo 20 y la jurisprudencia constitucional que lo desarrolla. De hecho, hay otra sentencia sobre el mismo caso, también de juzgados de lo Penal de Madrid, que han bendecido la publicación de parte de esas lista de afiliados en una revista local de Villaviciosa de Odón.  ¿Forma parte del “núcleo duro” de la intimidad la afiliación presuntamente irregular a un partido político en un sistema constitucional que prohíbe las sociedades secretas? Tengo dudas pero, en todo caso, es lo único relevante en este caso. El señor Rodríguez Herrera dice en su artículo que aprendió a tachar los nombres y datos personales de los documentos que publica en su diario o en cualquier otra parte. Muy bien. Es una práctica saludable. Pero eso es ciencia y arte del deber. Hay quien la sigue, y hay quien no. La cuestión es: ¿constituye no hacerlo un delito? En mi opinión, todo depende de si la noticia de un fraude electoral interno en un partido sostenido por los contribuyentes tiene interés para el público, es veraz y resiste en su ponderación jurídica frente a otros derechos personales. Un juez ha dicho sí a las dos primeras condiciones, y no a la tercera. Otro juez de Madrid ha dicho que sí a las tres, yo creo que con mayor racionalidad jurídica. Cualquier otro juicio paralelo sobra y, lo que es peor, puede volverse más pronto que tarde contra el que lo hace. Todos somos maestros de ética, pero en un Estado de Derecho, gracias a Dios, no se lleva a nadie a la cárcel con lecciones sobre recta conducta, sino por cometer un delito, que es una cosa sensiblemente distinta.

En El País, la señora Elvira Lindo critica el desfase de los obispos: ven en peligro a la familia justo cuando vuelve a estar de moda por la crisis económica. Van con el pie cambiado, son “anacrónicos”. Pero si la familia se fortalece en la adversidad, es precisamente por un doble fracaso del Estado: en atenderla y en destruirla. El peligro existe, sólo que la familia es más fuerte.