El nuevo pacto anti terrorista

En la entrada anterior, anoté lo que se adelantó del acuerdo sobre la Justicia antes de la reunión del señor Rodríguez Zapatero y el señor Rajoy de este miércoles. La información publicada por mis colegas era esencialmente cierta, es justo reconocerlo, y ese acierto en lo mollar atenúa sus defectos de imprecisión, que también señalé. Sobre el fondo de mi análisis, por tanto, no tengo nada nuevo que añadir. Me ratifico en que lo veo un acuerdo insuficiente, inquietante e instrumental para los intereses de dos líderes políticos en crisis.

Insuficiente, porque se limita a “criterios” no especificados para volver a repartirse el CGPJ y el TC; reformas de leyes puntuales como la de las penas a los pederastas y las calles dedicadas a terroristas, y mejoras tecnológicas en los juzgados. Pero deja intacta la raíz de la corrupción del sistema, que es la injerencia del Ejecutivo y de la partitocracia en la Justicia.

Inquietante, porque Zapatero y Rajoy ni siquiera han sido capaces de garantizar que el Tribunal Supremo seguirá siendo la última instancia judicial y se han impuesto las presiones del Gobierno de PSOE con los independentistas catalanes para que esa garantía no llegue a producirse, ya que socialistas y separatistas están particularmente interesados en clausurar el principio de unidad jurisdiccional. Remito al lector, sobre este vértice, al autorizado comentario que doña Cristina Falkenberg regala en mi anotación anterior.

Instrumental, porque se ha confirmado la necesidad de los señores Rajoy y Zapatero de comunicar un acuerdo, el que fuera, para darse un respiro en las graves acechanzas a sus respectivas posiciones de poder: crisis económica y nueva soledad parlamentaria, en el caso del señor presidente; giro moral de espaldas a la población electora y afiliada del partido, en el caso del señor jefe de la Oposición.

EL ACUERDO ANTI TERRORISTA

Este miércoles se ha sabido que el otro “gran” fruto de la reunión celebrada en La Moncloa ha sido un nuevo pacto anti-terrorista.

Me parece oportuno anotar algunos elementos de análisis, siguiendo el enfoque que HazteOir.org da a la noticia en su portada, en el momento en que anoto esto. Un enfoque que no veo en ningún otro medio de información en línea ahora mismo y que creo, honestamente, el más juicioso.

1) No es un pacto escrito, a diferencia del ¿vigente? Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo de diciembre de 2000.

Relevante novedad, que ningún medio, salvo HO, destaca ahora mismo.

Zapatero ha demostrado que es capaz de mentir a la población sobre su verdadera política con ETA.

Reconoció que negociaba en secreto con los terroristas después del asesinato de Diego Estacio y Carlos Palate en la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, el 30 de diciembre de 2006.

Diversos testimonios e indicios racionales lo han situado, además, al corriente de los contactos con Batasuna-ETA mantenidos su colaborador de confianza en el País Vasco, Jesús Eguiguren, en 2001 y 2002, mientras el señor Zapatero promovía y firmaba el Pacto anti-terrorista con el Gobierno del señor Aznar.

Estamos, pues, ante un político mentiroso que dice una cosa mientras hace otra moralmente incompatible.

Por su parte, el señor Rajoy, hasta antes de las Elecciones del pasado 9-M, ponía como condición para un nuevo pacto anti-terrorista, que se hiciera por escrito.

Justo después de las Elecciones, a su regreso del iniciático viaje a Méjico que realizó para renovar energías e ideas, el presidente del PP empezó a admitir la posibilidad de un pacto meramente verbal con el señor Zapatero sobre lucha anti-terrorista.

Lo anunciado este miércoles  confirma, pues, un importante cambio de criterio del PP que merece ser reseñado.

2) No se revocará la resolución del Congreso, autorizando al Gobierno a negociar con los terroristas.

Ese acuerdo se adoptó en plena vigencia del “cordón sanitario” contra el PP.

El PP ha venido exigiendo su revocación, particularmente después de cada asesinato de ETA. El PSOE  se ha opuesto una y otra vez, haciéndolo, además, con singular ensañamiento dialéctico.

No sólo eso. Volvió a manipular el dolor y la rabia por el terrorismo en plena víspera electoral.  Utilizó la corriente de indignación popular por el asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco, en Mondragón, dos días antes del 9-M, y el líder del PSE, Patxi López, tendió al señor Rajoy una encerrona amedrentadora cuando el líder del PP acudió a la capilla ardiente a estar junto a la familia de la víctima.

Todo esto no sucedió hace diez, once, doce años. Sucedió hace cuatro meses. Ayer, como quien dice. La preservación del cheque en blanco del Congreso al Gobierno para negociar con terroristas, y su aceptación por el señor Rajoy, me parece un importante cambio de criterio que merece ser reseñado.

3) Un elemento del acuerdo quizá más inefable, aunque no opaco a la luz de la razón. Me refiero a la retórica del pacto verbal anunciado este miércoles. Entre los “principios” de la lucha anti-terrorista, no se habla, en ningún momento, de que su objetivo sea “derrotar a ETA”.

En su comparecencia ante la Prensa, el presidente dijo que uno de los principios del nuevo acuerdo anti-terrorista es la “convicción de que el único destino de ETA es desistir de la violencia”. El señor Rajoy lo ha dado por bueno.

Creo, sinceramente, que esa declaración no aclara nada, desde el punto de vista del compromiso moral que se espera de ambos.

Creo, también, que tampoco suscitaría grandes reparos lógicos en un pistolero de ETA. Incluso el feroz asesino de Miguel Ángel Blanco que se mostró desafiante durante su juicio en la Audiencia Nacional tiene la “convicción de que el único destino de ETA es desistir de la violencia”.

La fórmula es intachable, lo mismo para la lógica de un demócrata que para la de un terrorista. Se me objetará:

“¡Qué tiquis miquis con las palabras! ¡Lo importante es que vuelve a haber acuerdo y unidad frente a ETA!”

No descarto haber incurrido en un exceso de celo en este punto. Después de todo -me debato-, ¿qué más dan unas palabras que otras, si ambos líderes proclaman el compromiso de no hacer concesiones a ETA? ¿No basta con esa declaración? A punto estoy de ceder. Así de cansado, de vacilante, estoy de intentar unir la moral y la razón en el análisis político. Quizá Max Webber -y el señor Vargas Llosa, que lo cita en el frontispicio de su excelente libro de memorias políticas El pez en el agua- tenga razón, y quien, como uno, “se empeña en que el bien, en política, siempre produce el bien y el mal sólo produce el mal, es un niño, políticamente hablando” [cito de memoria, aunque soy fiel al sentido y, en lo que puedo, a la forma].

Pero es la razón, y también la memoria, las que me dictan: las palabras son el engranaje fundamental del poder de Rodríguez Zapatero. Su régimen disolvente está hecho de palabras. Palabras trucadas, ponzoñosas, falsarias, vacías, rellenas, invertidas, mutiladas, inútiles, calculadas,… Palabras que significan lo que él quiere que signifiquen en cada momento, como si el juego de Humpty Dumpty con Alicia se hubiera convertido en pesadilla totalitaria. Nada nuevo. ¿Acaso 1984 no es el universo onírico de Carroll pasado por la trituradora del totalitarismo?

El cambio del señor Rajoy, y con él, el desvanecimiento de la esperanza de una alternativa moral y cultural, es aceptar las palabras del otro lado del espejo, las palabras que significan cualquier cosa y no significan nada, las palabras del poder del señor Rodríguez Zapatero.

Con ser inefable, quisquillosa -si quieren, suspicaz-, la desaparición de la claridad moral que una expresión como “derrotar a ETA” entrañaba, me parece lo más descorazonador de este nuevo acuerdo anti-terrorista.

Creo que el señor Rajoy ha firmado este miércoles un pacto fáustico con el gran hechicero de la tribu. Tengo más o menos claro cuál es su paga por pasar de puntillas al lado oscuro. Lo que no sé es qué ganan los españoles.

4 Respuestas a “El nuevo pacto anti terrorista”


  1. 1 Elentir

    No me explico cómo Rajoy pudo salir de La Moncloa sin caerse. Caminar con los pantalones bajados hasta la altura de los tobillos ha de ser dificilísimo…

  2. 2 Nacho

    Muy acertado y muy agudo el enfoque, Víctor.

    Además, en sentido negativo, el hecho de que Rajoy no le sacara los temas de la ampliación del aborto, la legalización de la eutanasia, el laicismo, el Estatuto catalán, la imposibilidad de estudiar en castellano en determinadas regiones o la desintegración de España que promovió Zapatero en la legislatura anterior (y que nadie ha desactivado) nos llevan a pensar que Rajoy no va a hacer nada por hacer oposición contra el núcleo gordiano del proyecto de Zapatero.

    O sea, que nadie nos va a representar en el Congreso. :-(

  3. 3 cristina

    ¡Anda! yo había colgado un comentario pero no ha salido. Si estuviese perdido por ahí y apareciese me disculpo por volver a decir lo mismo en este que además se enriquece con el punto de vista de Nacho que refuerza mi idea de esta mañana.

    Decía, decía…

    En efecto, D. Víctor, coincido esencialmente con su análisis: creo que las palabras importan y mucho, muchísimo: tanto lo que se dice como lo que se deja de decir como lo que se hace (o se omite hacer).

    Según leía su post salté al enlace de HazteOir.org antes de seguirle leyendo a usted y llegué a las mismas conclusiones que usted pero que con cierta “malicia jurídica” le preciso. En efecto, ya no estamos en DERROTAR a ETA sino en CONVENCERLA.

    Para convencer a ETA necesitamos hablar con ella. Por eso ahí sigue la autorización del Congreso al Gobierno.

    Es bastante obvio que ETA si no logra sus objetivos no deja su lucha armada (y menos ahora que están “boyantes”). Eso sí, puede que estén dispuestos a llegar a la misma conclusión sin pegar un tiro… siempre que lleguen y esté garantizado que vayan a llegar a su conclusión.

    El Gobierno seguirá hablando con ETA para lograr un acuerdo de contenidos políticos pero desarrollado por fases… y Rajoy está de acuerdo (en efecto, Nacho, como tú dices…)

    No sólo que le dará ventajas políticas sino también penales (y eso que los indultos generales están prohibidos por el 62.i) de la Constitución - pero lo llamaríamos reincorporación a la convivencia pacífica en el marco del procoeso de normalización política y nos quedaríamos tan anchos).

    Entretanto ZP, príncipe de la Paz, se da otros cuatro añitos en Moncloa (él sigue, erre que erre, empeñado en acabar con ETA aunque de paso acabe con España). En ese tiempo transformamos España en un Estado Confederal en el cual el País Vasco pasa de Comunidad Autónoma a Estado Libre Asociado (ellos siempre más que los demás que serían simplemente Estados Federados generosos espónsores del Cupo Vasco).

    ¿Y las víctimas? Pues ya el reciente Congreso del PSOE (¿37º, 38º?) me llamó la atención en este punto. Dado que el ninguneo no ha funcionado tenemos que ir preparando el terreno para lo va a venir (porque es muy probable que venga). Así pues vamos a darle caramelitos porque ETA, derrotada-derrotada, lo que se dice derrotada, no va a salir: endulcemos pues el trago.

    ¿Con qué? Pues con toda clase de medidas… sí, pero ocurre que la Constitución garantiza la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras o restrictivas de derechos individuales - por lo tanto cualquier cosa se aplicará a quien cometa futuros delitos terroristas… no a quienes los sufrieron en el pasado: de modo que a las víctimas nada les están dando (pues la víctima lo es por definición porque en elñ pasado sufrió las indeseables consecuencias del zarpazo de ETA).

    ¡Ah! Amigo, pero si las víctimas no lo aceptan es que son unas intolerantes y unas exigentes que se oponen al proceso de paz… ese en el que están de acuerdo el PP y el PSOE y medio mundo: lo que las relega a las llamadas franjas lunáticas.

    De modo que esa es mi opinión acerca de lo que va a pasar, D. Víctor: y sí, las palabras son fundamentales: ya no vamos a DERROTAR sino a CONVENCER y para eso tenemos que poder HABLAR y a los demás un poquito de jabón y a vivir que son dos días.

    Y con el TC y el CGPJ del color debido: tutto sotto controllo.

    Un saludo

  1. 1 ETA: se veía venir | Cristina Falkenberg
    Dirección Pingback a 28 Jul 2008 @ 4:49 pm

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