No sobra gente, es que siempre se quedan los mismos

Llego, por medio de Daniel Rodríguez Herrera, a una entrada sobre el calentamiento global firmada por un tal Antonio Ruiz de Elvira en uno de los blogs corporativos de El Mundo. El blog se llama Clima y su autor se presenta en tercera persona como catedrático de Física de la Universidad de Alcalá.

Como especialista, opina que “el ser humano está loco, loco, loco”, por el daño que -afirma- ha estado infligiendo al Planeta, y también por algunos de los remedios que se discuten para frenar la degradación de un mundo en el que don Antonio ve por todas partes “pelotazos, fortunas y desigualdades, hambre y miseria, guerras y catástrofes”.

Para un físico y catedrático como él, “la solución pasa por respetar el planeta, la casa en la que vivimos“. Y, para ello, entre otras medidas urgentes, propone reducir la natalidad.

“La regla de creced y multiplicaos ha caducado ya. Es preciso dejar de tener hijos. El tema no es tabú, y se puede y debe discutir, sin interferencias religiosas, como uno de los debates más apremiantes para nuestra especie”.

El arbitrio no es nuevo; la arrogancia de don Antonio, tampoco.

A finales del XVIII, R. Malthus publicó su Ensayo sobre el principio de la población, en el que llegó a la conclusión de que, mientras la población humana crece geométricamente -2, 4, 8, 16, …-, la producción de alimentos lo hace aritméticamente – 2, 4, 6, 8, 10,…- Malthus pronosticó que un siglo después de su ensayo, en 1898, Inglaterra tendría una población de 112 millones de habitantes y sólo sería capaz de alimentar a 35 millones. En consecuencia, según Malthus, 77 millones de ingleses iban a morir de hambre.

Los hechos son bien conocidos: la población de Reino Unido debe rondar hoy los 80 millones de habitantes y, que sepamos, goza de una salud y abundancia alimenticia envidiables.

Más reciente, y no menos célebre, es el fiasco de Paul Elrich en su apuesta con el profesor Paul Simon.

Elrich, un entomólogo de la Universidad de Stanford, publicó hacia 1968 el ensayo La bomba de la población, en el que, como si el caso Malthus nunca hubiese tenido lugar, insistía, y aun agravaba, la profecía apocalíptica de un mundo devastado por un enjambre de seres humanos.

Elrich predijo que en las décadas de los 70 y 80 del sgilo XX, cientos de millones de personas morirían de hambre como consecuencia de la “bomba poblacional”. El remedio era claro: los Gobiernos debían desarrollar medidas para un control demográfico centralizado.

Se vendieron más de tres millones de ejemplares.

Afortunadamente, no todos los científicos desprecian las enseñanzas del pasado con la arrogancia de los falsos profetas. Paul Simon, economista, profesor de Berkeley, publicó en 1980 un artículo, Recursos, población, medio ambiente: una sobredosis de malas noticias, en el que desmontó las falsas predicciones y desacreditó racionalmente el catastrofismo de Elrich, quien, a lo largo de los 70, se había convertido en una super-estrella de la opinión ecologista y en un consultor muy solicitado por los gobiernos.

Simon fue vapuleado con opiniones despectivas en el ámbito académico y en el periodístico, calificado como un “negacionista” -curiosamente, el mismo estigma que se endosa ahora a cualquiera que ose cuestionar que el cambio climático lo causa la acción humana- y reducido a la condición de paria de la ciencia.

Lejos de arredrarse, el profesor Simon desafió a Elrich, en septiembre de 1980, a aceptar una apuesta de 10.000 dólares. Se trataba de elegir cuatro o cinco materias primas. Simon apostó a que el precio de esas materias no sólo no crecería, sino que se reduciría en un plazo de diez años. Elrich, seguro de la infalibilidad de sus profecías como de la insignificancia de los datos de su contrincante, aceptó. Se unieron cuatro o cinco apocalípticos más a la apuesta de Elrich, y ninguno a la de Simon. Diez años después, en septiembre de 1990, el pronóstico de Simon se había verificado por completo. Elrich y compañía cumplieron con el pago de la apuesta, pero se negaron a rectificar.

Volvamos a don Antonio. Tantos siglos, tantas enseñanzas y tantas apuestas fallidas después de Malthus, ahí siguen, erre que erre, los profetas de la calamidad emitiendo lúgubres vaticinios que siempre van acompañados, como la cáscara al huevo, de arbitrios contra la libertad.

Tal vez lo más curioso de la ciencia económica es su resistencia a avanzar sobre la base de sus propios descubrimientos. De todos los saberes, la Economía es quizá el único que no aprende de sus errores y descubrimientos y parece empezar siempre de cero.¿Qué sabemos hoy, que no supiese Malthus? Que el crecimiento de la población conlleva un aumento de la productividad y la innovación tecnológica. Sin embargo, don Antonio, como la mayoría de arbitristas y gobernantes, desprecia el dato y elige la superstición, consciente de que el miedo infundado, irracional, es la mejor baza para que los gobiernos puedan aumentar su poder a costa de recortar la iniciativa de los individuos.

Henry Hazlitt deploró esta falta de avance, este caminar en círculos, de economistas y políticos. En el epílogo a su Economía en una lección, escrito treinta años después de la primera edición, constató con amargura que los gobiernos seguían (siguen) aplicando las mismas políticas keynesianas que produjeron o agravaron las crisis del pasado (del presente).

Lo que hace doscientos años era un error por falta de datos, hoy, con toda la información a nuestro alcance, es una abyecta mentira para imponer una política atroz. No es que sobre gente en el mundo, es que siempre se quedan los mismos: atrabiliarios, engañabobos, arrogantes y siniestros ingenieros sociales como don Antonio.

6 Respuestas a “No sobra gente, es que siempre se quedan los mismos”


  1. 1 MR (Monárquico y Republicano)

    Como lo digo de memoria, no estoy seguro. Pero creo que fue Karl Marx quien dijo que no era un problema de población, sino de distribución. Y yo no soy marxista.
    Claro que el planeta está hecho un asquito y que hay que cuidarlo, pero yo ya lo hago lo mejor que puedo evitando gastos supérfluos, ahorrando energía bajando las escaleras y apagando las luces, yendo en transporte público y separando basuras y acudiendo a los puntos limpios, p. ej. No me hacen falta los charlatanes del cambio climático, que son los que más contaminan y con más lujo viven, y se dedican a fabricar biodiésel con los cereales de comer -luego dicen que no hay comida para todos-, y callan ante los MILLONES DE TONELADAS DE ALIMENTOS QUE TIRAN los países desarrollados, sólo por temas de mercado o de falta de salida comercial…
    Luego, si no crees en el cambio climático, eres digno de arder en la hoguera por herejía científica. No creen en Dios -son hombres de razón, faltaría más-, pero te imponen sus dogmas. Y cuidadito con cuestionarles, que ven todo lo que haces y todo lo que dices, como dijo nuestro insigne gran político d. Alfredo. Esta panda de indocumentados, sí que sobra.

  2. 2 vanlop

    Estos del dogma son unos pesados, pero como el número de tontos es infinito, pues ellos a lo suyo, que es vivir de los tontos.

    Si tan aterrorizados están con el cambio climático, ya nadie habla de calentamiento después de los inviernos fríos que llevamos y si tan convencidos están que el problema es el exceso de población, lo propio es dar ejemplo.

    Propongo que todos estos gurús de tres al cuarto, salgan en la TV mundial, no me opongo a que todas las cadenas conecten con el gurú de turno, tampoco valdría mucho oponerme ya que todas apoyan la nueva religión y después de decir lo que tengan que decir y para dar ejemplo se suiciden.

    Pero eso nunca lo hacen. Como tampoco lo hacen los que mandan a terroristas suicidas, ni los jefes de los piratas, ni los jefes de nada. Para el trabajo duro están los currantes.

  3. 3 Pablo G.

    Toda la población mundial cabe (medida en términos de manifestación: una persona por m2) perfectamente en la provincia de Segovia. Convocados quedan.

    Nota para escépticos y gente de letras (como yo):

    Población mundial: 6.450.000.000
    Superficie Segovia: 6.796 Km2
    1 Km2= 1.000.000 m2
    6.796×1.000.000= 6.796.000.000 m2

  4. 4 jcastro

    Estos tíos son más trogloditas que el eslabón perdido (si es que existió)

    Y luego tratan de calificar a otros de reaccionarios. Si no paran de repetir las mismas amenazas desde hace siglos.

    Quizás podían predicar con el ejemplo y desaparecer…

  5. 5 Maribel Ortega Martin

    QUE CANTIDAD DE SABIOS…..!!!!!!!!!!!y catastrofistas,a más no poder.Se nace,se reproduce y se muere. Lo triste es que esto ocurre más en el tercer mundo,cuando todos lo sabemos y nos acostamos felices con nuestra barriguita llena. las persoonas inmigrantes que se vienen a vivir a los paises de la abundancia,aportan el trabajo que otros no quieren hacer,se les paga menos..y todos miramos a otro lado..y la cadena sigue y son ellos los que traen mas hijos al mundo,los que apenas requieren servicios asistenciales…aunque menos mal que tienen sus derechos; y como los de primera fila no nos dà la gana de tener mucha prole…GRACIAS A QUE ELLOS AUMENTEN LOS HABITANTES DEL PLNETILLA TIERRA….UNA TODO TERRENO CON CUATRO HIJOS Y TRES NIETOS Y …DEJEMOSLO ASÍ..

  6. 6 Angel

    Hace años, un estudio cientifico publico en una de las revistas cientificas del momento, no se cual de ellas, pero me acuerdo de los datos, decia que el estado de Texas, con la tecnologia de que se disponia en el momento y creo que era sobre los ultimos años de la década de los 80 y principios de los 90, tenia la capacidad de producir alimentos para una población de 40 mil millones de personas, alimentadas correctamente, y solo somos en la actualidad 6.500 millones. Algunos siguen sin bajarse de la burra.

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