Dos tendencias opuestas y un curioso despunte de la crisis de Opinión de la época o, como lo llama Ortega, de “vacío de Espíritu”. (Puesto que Ortega habló de la necesidad de un espíritu fuerte como fuerza de mando de una sociedad, usemos el brusco concepto espiritual sin temor al anatema administrado por bienpensantes de toda especie).
Las tendencias contrarias: represéntese, por un lado, en la idea de “partido transversal”, o de “ideología transversal”, argüida este fin de semana por la señora Rosa Díez, pizpireta portavoz de UPyD tras un Congreso con el 60 por ciento de abstención de los afiliados; y, por el otro, en esa idea de que los fundamentos de la economía de libre mercado se encuentran en la base del Evangelio cristiano, que me ha parecido advertir (aunque quizá me traicione el deseo de que así haya sido, en efecto) en la crónica de Miguel Vidal para HazteOir.org sobre el discurso del señor Manuel Pizarro en el XI Congreso de Católicos y Vida Pública, celebrado igualmente estos últimos días en Madrid.
El curioso despunte: el perfil espiritual del nuevo presidente permanente de la UE, el señor Herman Van Rompuy, belga, católico, orgulloso discípulo de jesuítas, lo que no le impide (o, precisamente, por ser un consciente seguidor del racionalismo perspectivita de la escuela émula de San Ignacio, se lo prescribe) desplegar las alas para el justo vuelo entre ingenioso y cínico, advertir que buscará siempre el acuerdo sobre la base del “mínimo común denominador” en las babélicas reuniones de la UE, y declarar que “los principios hay que dejarlos para las grandes ocasiones”.
Notas sobre la “ideología transversal” de la señora Díez
1. Si lo “transversal” es lo que atraviesa, lo que se mueve entre esferas de valores distintos, y lo “ideológico” es lo que permanece fijo, lo que está cerrado a interpretaciones alternativas de la realidad, ¿cómo se puede ser, a la vez, ideológico y atravesado, fijo y móvil, tener una visión y, al mismo tiempo, la visión excluida?
2. Las ideologías no constan de valores modulares. No son supermercados en los que uno se sirve un bote de guisantes, de una sección, y un kilo de plátanos, de otra. Lo que distingue a las ideologías es que todos los valores están tramados a una consigna excluyente sobre la realidad. Si se cae uno del inventario, la enmienda es a la totalidad. No se puede promover el Estado fuerte y el individuo fuerte al mismo tiempo.
2. Una hipótesis: el oxymoron “ideología transversal” representa la tendencia oportunista y de folio en blanco de la señora Díez, uno de los vectores más consistentes y de mayor éxito de la época.
3. Se puede llegar al poder con un folio en blanco siempre y cuando la sociedad no tenga una Opinión predominante, un “espíritu mandón” que examine el discurso de sus dirigentes, como señala Ortega en La rebelión de las masas. Los señores Zapatero, Obama y Rajoy son ejemplos bastante elocuentes de esta tendencia. Constituyen la versión perfeccionada del ideal de una élite dirigiendo a las masas sin necesidad de un contrato previo. No es que carezcan de valores, sino que son las masas las que carecen de una Opinión con la que contrastar los distintos discursos políticos. De este modo, políticos como la señora Díez, el señor Zapatero o el señor Rajoy pueden permitirse invertir los términos de la relación con el hombre-masa: primero el poder, luego el discurso. Pero lo que ese “luego” revela siempre es letal para el individuo excelente, para el que sí tiene Opinión y quiere seguir siendo libre.
Notas sobre el discurso del señor Pizarro
1. La idea de que la economía de libre mercado es una parte sustantiva de la ética cristiana, que he creído entrever en la crónica sobre el discurso del señor Pizarro, me parece particularmente oportuna. El pasado viernes, don Alejandro Chafuén presentó en Madrid su Raíces cristianas de la economía de libre mercado, con prólogo del llorado Rafael Termes. En una entrevista radiofónica, oí sorprenderse al señor Chafuén del escaso interés de los católicos españoles, en general, y de sus pastores y obispos, en particular, por las cuestiones económicas. El mercado libre y el dinero saludable nos dice Thomas E. Wood en su Por qué el Estado sí es el problema. Una defensa católica del libre mercado, constituyen los medios más eficaces para aproximarse al ideal de justicia impreso en el Evangelio.
2. Ojalá los tiros del discurso del señor Pizarro hayan ido por ahí y la crónica periodística de Miguel no haya sido un espejismo. Faltaría, quizá, mayor claridad y determinación a la hora de defender estos valores; de ahí, ese cierto estilo perifrástico en el que me ha parecido que se movía aún el, por otra parte, valioso discurso del señor Pizarro en el Congreso de Católicos y Vida Pública. Todo se andará, espero, y habrá otras ocasiones en las que los católicos puedan (podamos) proclamar una fundada identificación con los valores de una economía del emprendimiento y la libertad.
Un despunte irónico: un presidente católico para una UE sin espíritu
Católico, educado por la Compañía de Jesús, culto, “maquiavélico“ (lo define El País, significando con este atributo su pragmatismo, refinamiento en el arte de la seducción y talento para el ingenio cínico): así perfilan los retratos periodísticos al señor Herman Van Rompuy, que acaba de asumir la Presidencia permanente de la UE, esa nueva institución de gobierno que surge del Tratado de Lisboa, entre la indiferencia de los europeos.
Curiosa ironía: en una Europa sin Opinión, sin “espíritu fuerte”, con su némesis musulmana dentro de la Ciudad, llena de políticos de los de folio en blanco, un católico confeso, que tiene a gala llevar una intensa vida espiritual y se retira a un monasterio durante dos meses al año, recibe la Dirección de sus instituciones. Tendrá que gestionar las dos tendencias de la época, la que pugna por diluir los valores y la que hace por afirmarlos. Lo que hagan las puertas de Europa ante la llamada de Turquía será una referencia para vislumbrar cuál de las dos fuerzas antitéticas se impondrá.



Chafuén, no es precisamente una persona católica que digamos, además es un pez más que gordo, gordisimo en el mundo de la economía, y el Dr. Chafuen es miembro de varias organizaciones académicas, y desde 1980 es miembro de la sociedad Mont Pèlerin, que cuenta con el mayor número de premios nobeles incluyendo Milton Friedman, James Buchanan, George Stigler, Gary Becker, y el actual, Vernon Smith (2002).
Veamos a los premios “nóbeles”
Es decir que Chafuén está en intima unión con Milton Friedman, que dice: “estoy mucho más interesado en que la gente piense más acerca de las ideas que acerca de la persona”. Interesante ejemplar, para enmarcarlo como adorador del dios dinero.
Tambien está ese Chafuén, en intima unión con el tal Gary Becker, que es otro especimen de cuidado, y que dice que “la familia es una fábrica de bienes domésticos (comida, alojamiento) producidos con tiempo y bienes de mercado” Y también propone “vender el derecho a inmigrar subastando cierta cantidad de visas o permisos de trabajo, es decir, que las personas migrantes paguen por tener acceso al mercado de trabajo.”
Y podemos seguir con ese grupito de sujetos que piensan solo y en exclusiva en tener repletas sus arcas, y adorar al dios dinero.
Gran ejemplo para fiarnos de semanjes goberantes de los que Dios nos libre.
Y Chafuén, deberia meterse mejor en los que entiende, y dejar a “nuestros pastores y obispos” quietecito, PORQUE LA FUNCIÓN DE ESTOS, NO ES la de entrar en cuestiones mundanas, para eso ya están los Césares de turno, que no le dan “una moneda a Dios y otra al César”, sino TODO para el César.
Tan nefsata y misrable es una dictadura marxista, como una del otro extremo.
Además en España ya tenemos a un “Chafuén” en la persona de Mariano Rajoy, cuya prioridad c ada vez que ablreý le resbala: la familia, el aborto, la Iglesia, la PDD, la eutanasia, etc.
Asumiendo la cuota de subjetividad de toda crónica, mi impresión de la intervención de Manuel Pizarro en el congreso recién clausurado es la que señalas. Muy pronto podremos comprobar en HazteOir.org hasta dónde llega este planteamiento en el caso del señor Pizarro.
liBRE MERCADO ENRAIZADO CON LA PREDICACIÓN DE JESÚS??????????.
HAY QUE TENER GANAS DE RIZAR EL RIZO.
CASI PARECIDO A LO DE PEPE BLANCO Y SUS TESIS SOBRE LAS OBLIGACIONES DEL CATOLICO INDIVIDUAL Y POLÍTICO.
SERIEDAD POR FDAVOR!!!!!!!!!!
Sigo dándole vueltas a lo del libre comercio o economía de mercado y sus raices cristianas.
“Si tienes dos túnicas desprendete de una”.
“Es mas facil que un camello entre por el agujero de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”.
“Ve vende lo que tienes repartelo entre los pobres y sígueme”.
El sentido de la econmía cristiana no es precisamente la economía de mercado.
Eso son cosas de los hombres.
El otro Cristo, Francisco de Asís que llevó su vida a la interpretación literal del evangelio no se dedicó precisamente a eso .
Antes de dejar “el siglo” hizo todo lo contrario lo que le valió una denuncia de su padre ante el obispo de Asís.
Una cosa es que defienda una posturas de libre mercado enraizadas en una supuesta libertad absoluta del individuo, en la que el intervencionismo del Estado se anule (salvo cuando me interese).
Me parece legítimo que el Sr. Pizarro piense así. Otros no lo piensan pero que eso está impregnado de valores cristianos………….en fin me reservo mi opinión , pero como digo a nivel de razonamiento es lo que le dije en su blog al Sr. Blanco.
O bien usted es tonto y por tanto no apto de ostentar un puesto de responsabilidad política, o bien piensa que los demás, el conjunto de la población, somos e`stúpidos y tontos, en cuyo caso tampoco puede ejercer esta responsabilidad porque es un sinvergüenza.
El mercado fomenta virtudes que todo cristiano debe apreciar: la laboriosidad, el cumplimiento de la palabra dada, la responsabilidad, la self-reliance (independencia), la creatividad, la innovación …
Por otra parte, la primera prioridad moral para los cristianos debería ser la erradicación de la miseria que todavía aflige a buena parte de la Humanidad (aunque menos que hace unas décadas … gracias a la “globalización neoliberal”: vid. los trabajos de Sala i Martín). Y la historia de los últimos dos siglos ha demostrado sobradamente que el sistema que más eficazmente impulsa el crecimiento económico es el de libre empresa (cuanto más libre, mejor).
En cuanto a lo de “antes entrará un camello por el ojo de una aguja …” … nada impide al empresario católico donar todo o parte de sus beneficios a los pobres (o crear fundaciones, etc.). El sistema de libre mercado permite la caridad individual no coercida (a diferencia del Estado del Bienestar, en el que el Estado asume-monopoliza la función asistencial, dispensando de ella a los ciudadanos). Prefiero el sistema liberal (que permite la caridad libre e individual) al social-demócrata (que IMPONE una “caridad” institucionalizada, coercitiva y a la postre ineficiente).
¿Cuándo entenderemos los católicos que cristianismo y liberalismo son plenamente compatibles?
Mi experiencia es que a los católicos liberales (liberales en lo económico-político, que no en lo teológico-moral) nos llueven los palos desde ambos flancos: desde el de la carcundia ultramontana-antiliberal (he posteado mucho en Infocatólica, y no os podéis imaginar la de palos que me he llevado allí) y desde el de los liberales anti-clericales, que se burlan de la fe.
Respecto al tema del post: Estuve en el Congreso, pero llegué tarde a la intervención de Pizarro. Pizarro estuvo muy bien en las respuestas: a la pregunta sobre cómo interpretar los pasajes de la “Caritas in veritate” sobre la necesidad de insertar una componente de “gratuidad” y “don” en la economía de mercado, Pizarro respondió que el “don” que puede hacer una empresa a la sociedad es “hacer lo mejor posible su trabajo” (es decir, ofrecer bienes y servicios lo más útiles y baratos posible).
La mesa que fue realmente una gozada fue la dedicada a “Hacia una nueva economía” (o algo así), con Juan Velarde, Antonio Arcones (director de Ed. Ciudadela), el catedrático Juan Iranzo y una catedrática malagueña que ponía el contrapunto progre. Memorable. Arcones aludió en un par de ocasiones al libro de Thomas E. Woods “Por qué el Estado sí es el problema”.
ps esto esta bn aburrido eeee
no pierdan el tiempo en estas porquerizas
por que si lo estan perdidendo eeeee
laverdad esto esta bn aburrido no se x q pierden el tiempo en esto
yo lo digo como maestra de historia