‘El fracaso de un cristiano. El otro Herrera Oria’, de Agapito Maestre

El fracaso de un cristiano. El otro Herrera Oria | Agapito Maestre | Tecnos, 2009 |302 páginas

Biografía intelectual de Ángel Herrera Oria  (1886 – 1968), fundador de la Asociación Católica de Propagandistas, el CEU, Acción Católica, el grupo de periódicos integrados en la desaparecida Editorial Católica (entre otros, el Ya), el Instituto Social Obrero, la Escuela de Periodismo de la Iglesia y varias entidades más.  Abogado del Estado, periodista, político durante la II República, ordenado sacerdote en 1940, y creado cardenal por Pablo VI en 1965.

No es una biografía del hombre, sino de sus doctrinas y obras cívicas.

El núcleo del pensamiento y la acción de Herrera es la creación del “ciudadano cristiano”. De raíz paulista (cuando San Pablo exigió ser juzgado como ciudadano del Imperio y no como cristiano) , esta doctrina implica dos actitudes: el acatamiento del poder instituido y la resistencia a las leyes injustas.

El “ciudadano cristiano” participa en política en pie de igualdad con el ciudadano ateo o agnóstico. No quiere más derechos, pero tampoco menos. Obedece a los gobiernos, paga sus impuestos y acata las instituciones del orden político. Su programa político es hacer viable la doctrina de Cristo en el reino natural. El ciudadano cristiano “está en el mundo sin pertenecer al mundo”.

“No vengo a poner rosarios en las manos de los ciudadanos, sino papeletas del voto para llevar la doctrina de Cristo al Parlamento”, dijo. Esta frase resume con bastante fidelidad su pensamiento político.

Agapito Maestre evalúa la aplicación de esta doctrina en la historia de España y concluye que el intento de Herrera ha resultado un completo fracaso, pese a su modernidad. Herrera fue repudiado, por igual, por los integristas de la Iglesia Católica y por las izquierdas anticlericales.

Para Agapito, el proyecto de Herrera es de una “modernidad deslumbrante”. Lo equipara al de Ortega. Uno y otro quisieron crear “ciudadanos” españoles, demócratas españoles. Uno, desde la base cristiana; el otro, desde la base liberal. Los dos proyectos, opina Agapito, han fracasado.  Definen, a su juicio, la falla de la modernidad en nuestro país.

Agapito considera a Herrera el creador fallido de la “democracia cristiana” en España. Lo compara con De Gaspari (Italia) y Adenauer (Alemania). A diferencia del proyecto de éstos, el de Herrera ha fracasado.

Dos ejemplos ilustran este “fracaso”, que para Agapito es el fracaso de la sociedad española, y no tanto de Herrera, al que trata en este libro como un intelectual brillante y un político moderno y visionario. Para Agapito, los ideales de Herrera y Ortega (entre ellos, apenas se trataron y tampoco se comprendieron mucho), sus fracasos, representan el fracaso de un proyecto necesario y pendiente para nuestra modernización: la alianza de liberales y conservadores.

El libro de Agapito no gustará a los seguidores de Herrera. No es un libro complaciente con sus epígonos. Agapito no esconde el fracaso de Herrera, pero tampoco las “infidelidades” de sus seguidores a la doctrina herreriana. Dos ejemplos del fracaso: la desaparición y reconversión del Ya y la supresión del atributo “Nacional” en las siglas de la Asociación Católica de Propagandistas (cuando la creó Herrera, fue Asociación Católica Nacional de Propagandistas).

Agapito ha estructurado el libro en una serie de confrontaciones de Herrera con los intelectuales más descollantes de los periodos de la II República, la Guerra y el franquismo
Herrera y Azaña; Herrera y Gil Robles; Herrera y Ortega; Herrera y Laín Entralgo; …

De todas estas confrontaciones, se concluye la incomprensión, el desprecio y el odio sectario hacia el personaje Herrera; es otro de sus fracasos, el fracaso de España en el siglo XX, nos dice Agapito.

Particularmente revelador, resulta el aparato de citas que Agapito maneja para ilustrar el “odio” y el “desprecio” de Azaña por Herrera Oria; también la manipulación del personaje que “historiadores” como Santos Juliá, o el propio Domínguez Ortiz (este caso duele particularmente a Agapito, pues considera su ‘España’ una buena historia, ponderada y objetiva, de nuestra nación) han perpetrado en sus libros, identificando a Herrera Oria como el creador del “nacional-catolicismo”, lo cual, nos muestra Agapito, es totalmente injusto y falso.

Agapito insiste en distinguir a Herrera de Gil Robles. Nos presenta a Herrera como a un moderado, alguien que acata el orden republicano sin renunciar a combatir sus leyes injustas; frente a un Gil Robles que flirtea constantemente con la idea de subvertirlo.

Agapito trae el fracaso de Herrera a nuestros días. La imagen más viva de este fracaso es el PP: sus prácticas políticas, sus complejos, su desprecio a la idea de un “ciudadano cristiano”, un “demócrata cristiano”. Agapito lo ilustra con una anécdota de Fraga, en los albores de la Transición, cuando reunió a un grupo de asesores para que le ayudaran a orientar la doctrina de Alianza Popular sobre las relaciones Iglesia-Estado. El grupo asesor,  tres discípulos de Herrera, le recomendó atender el pensamiento y la acción del fundador de Acción Católica, como un buen modelo a seguir. La respuesta de Fraga fue: “Éste Herrera es un poco antiguo, ¿no?”. Anticuado, sin haber llegado a ser moderno. El fracaso de Herrera, el fracaso de un cristiano.

El estilo de Agapito busca la precisión y la claridad. No es un libro para apologetas, ni para iniciados. No es una hagiografía. En este libro palpita la historia de España. Es un libro sobre el contexto histórico que acoge y explica el pensamiento y la acción de Herrera Oria. Su fracaso es el de la modernidad en España. El desprecio a Herrera es el desprecio de las élites y las masas españolas por la razón y la democracia. Una prosa cristalina, ágil y rítmica como el buen periodismo nos relata la historia de este fracaso.

Entre las faltas del libro, yo destacaría su indulgencia con el pensamiento social de Herrera, la dimensión más débil y errática de su obra. Herrera fue un seguidor de la doctrina social de Leon XIII.  Su obrerismo cristiano es un claro error. Esta doctrina la revisó críticamente Juan Pablo II en su Centesimus annus. Pues bien, Agapito pasa de puntillas por esta clara deficiencia del pensamiento de Herrera, el lado más inactual de su obra y, paradójicamente, lo único que no ha fracasado de la misma, como lo prueba la vigencia del socialismo en el mundo y de las doctrinas de León XIII en el seno de la Iglesia.

10 Respuestas a “‘El fracaso de un cristiano. El otro Herrera Oria’, de Agapito Maestre”


  1. 1 Perez

    Agapito es mi héroe!!!

  2. 2 Juana de Arco

    Esto es un disparate: “El ciudadano cristiano “está en el mundo sin pertenecer al mundo”.”

    - Los cristianos “estamos en este mundo y somos de este mundo”, lo que NO debemos ser los crisianos es “estar en este mundo y ser mundanos”. Son cosas totalmente distintas, porque SOLO Cristo estaba en el mundo pero (y así lo dijo) “no soy de este mundo”. No puedo imaginar que se creyera otro Cristo, porque él era solamente humano.

    Otro radicalismo es este: “El núcleo del pensamiento y la acción de Herrera es la creación del “ciudadano cristiano””

    - ¿Como se “crea un ciudadano cristiano”? ¿imponiendole la doctrina? ¿Cristo la imponia o la proponia?. Enfin.

    Y esto de San Pablo: “De raíz paulista (cuando San Pablo exigió ser juzgado como ciudadano del Imperio y no como cristiano)”

    - ¿Que tiene que ver con “crear cristianos”?. Lo que se ve claramente, es que San Pablo no queria ser juzgado como cristiano por quienes No tienen competencia para ello, pues esa competencia SOLO la tiene Dios.

    Resumen: No encuentro la relación del PP con nada de lo expuesto, porque el PP nunca ha dicho que fuera “un partido cristiano”, solo ha gobernado con ideas más o menos sensatas en tiempo de Aznar, pero fuera de eso…, excepto que muchos nos hayamos autocenvencido de que el PP era el partido “católico” en el que confiar los católicos, no hay nada de comparativo entre PP y católicos.

  3. 3 Victor Rodriguez Gago

    Buenas tardes, doña Juana de Arco:

    La frase “El ciudadano cristiano esta en el mundo sin pertenecer al mundo” es de Monseñor Sebastian.

    Le agradezco que, al menos en este blog, sea mas respetuosa con las opiniones ajenas.

    En cuanto a las diferencias entre la doctrina de Herrera Oria y la politica actual del PP, el autor del libro considera que es muy pertinente exponerlas para comprender sus commplejos y las dificultades que encuentra el ideario cristiano para influir en la politica española. Y yo estoy de acuerdo, en este punto, con el autor del libro.

    Muchas gracias por leer este blog y por comentar en el mismo.

  4. 4 CCCP

    Estoy de acuerdo en la catalogación de Herrera como un demo-cristiano “avant la lettre”, así como con el dictamen sobre su fracaso (lo cual no hace menos meritoria su empresa). Pero la proto-democracia cristiana española no fracasa por defectos originales en el diseño, sino porque se la lleva por delante la radicalización de las derechas en el período final de la Segunda República y la Guerra Civil. El catolicismo español se asocia después demasiado estrechamente al franquismo; y, cuando intenta desvincularse de él (a finales de los 60), es ya demasiado tarde. La derecha post-franquista huirá de cualquier rasgo confesional, y el catolicismo queda condenado desde entonces a la inoperancia cultural y política.

    Lo cual es una tragedia, tanto para la Iglesia como para la derecha española. El resultado ha sido lo que tenemos ahora: de un lado, una derecha sin sustancia ideológica, tecnocrática, economicista, pedestre y acomplejada culturalmente frente a la izquierda; del otro, una Iglesia culturalmente irrelevante, y un catolicismo social todavía emponzoñado por grupúsculos anti-liberales (pienso en AES y la miríada de partiditos ultraderechistas).

    La COPE -en la etapa de Losantos y Vidal- estaba representando un interesante experimento de colaboración entre católicos y liberales. Estaba permitiendo descubrir por fin el liberalismo a muchos católicos, y recuperar el respeto por la tradición católica (e incluso cierta nostalgia de la fe) a algunos liberales agnósticos. Y los cuatro gatos que somos desde hace tiempo católicos Y liberales encontrábamos en esa COPE un pulmón para respirar. Fue bonito mientras duró; era demasiado bonito para ser verdad. Lástima que los obispos se lo hayan cargado.

    El liberalismo español no puede ir muy lejos sin enraizarse en el sustrato cultural y moral de nuestra nación (que, lo siento, no es otro que el católico). Y el catolicismo español no irá muy lejos si sigue desconfiando de la democracia y las libertades.

  5. 5 Juana de Arco

    No creo haber ofendido a nadie, sino que me ratifico en lo dicho y según las palabras que Mons. Sebastian dijo en su discurso:

    “La secularidad cristiana no es una secularidad cualquiera, ni es la secularidad original que todos los hombres poseemos por el hecho de ser criaturas terrestres y sociales. Los cristianos están en el mundo pero no son del mundo. Es más, el mundo de los cristianos, visto desde la fe y vivido en el Espíritu, no es igual que el mundo de los paganos. Es un mundo creado y presidido por Dios, no es el término de nuestras aspiraciones ni de nuestra vida, la valoración y el modo de portarse con los demás no nace espontáneamente del mundo, sino que para el cristiano nace de la Palabra y del espíritu de Dios.”

    Si se lee bien lo que dice, se entenderá lo que he comentado, como: “…los hombres poseemos por el hecho de ser criaturas terrestres…” y “…el mundo de los cristianos, visto desde la fe y vivido en el Espíritu, no es igual que el mundo de los paganos…”. Por tanto es a ese “mundo” al que se refiere, al mundo “mundano” y nunca al mundo terrenal.

    De todas formas, éste es el Discuro íntegro de Mons. Sebastian, al que no conviene entresacar nada, porque podemos cambiar al sentido de sus palabras.
    http://www.interrogantes.net/Fernando-Sebastian-Vocacion-apostolica-de-los-fieles-laicos-Congreso-Apostolado-Seglar-120XI004/menu-id-35.html

    Asi mismo, podemos leer en este discurso, cómo Mons. Sebastián se aleja totalmente de la politización de la religión católica, e insta a los fieles a “proponer” el Evangelio, y nunca dice que haya que imponerlo.

    También dice en este discurso, que hay que empezar por “el cambio personal” y por “vivir como católicos” pues lo que no se vive, dificilmente se puede transmitir.

    P.D. Leo tu blog porque me interesa y porque te aprecio, y escribo un poco por intentar colaborar contigo, pero intentando explicar algunas cosillas que no se ven claras, auqnue tú hayas dicho lo mismo.

    Un abrazo

  6. 6 Perez

    Agapito, mi ídolo….

  7. 7 juana

    Salvo en sus alabanzas al programa de Losantos ( cada uno ve las cosas de una manera pero el “yo soy el más listo el que está en posesión de la verdad y por eso insulto todo lo que quiero y más” no me va y por eso no me va Losantos y dejé de escuchar la COPE).
    Salvo eso que evidentemente discrepo, pero para gustos colores, en lo demás creo que su análisis CCCP es muy atinado.
    Vaya por delante que no soy liberal ni de derechas pero sí católica.

  8. 8 Francisco

    Demasiado profundo para mi, pero lo que no concibo es como se puede ser, como Juana, catolica y no liberal y no de derechas. Por lo que veo tienes que ser de izquierdas y eres como0 un “cunao” mio: socialistas y catolico. Inexplicable. Paco.

  9. 9 juana

    Francisco, no es inexplicable.
    “VEnde todo lo que tienes y lo que consigas repartelo entre los pobres entonces sígueme”
    Si tienes dos túnicas da una de ellas”
    ” Es más fácil que un camello entre por el agujero de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”.
    Y así un largo etc ….. que me lleva a que una política de derechas de libre mercado no es ni solidaria ni cristiana”.
    Sin embargo no creo que este sea el sitio para discutir eso.
    Cada persona lo interpreta como buenamente puede o Dios le da a entender.
    Pero por ejemplo, siendo de izquierdas me he implicado todo lo que he podido con HO y Derecho a vivr, he ido a Popular TV. a defender que NO existe el DERECHO a MATAR sino el DERECHO A VIVIR. No me importa , y no es tu caso, los insultos que en los foros se nos dedican a los que somos de izquierdas. Jamás insulto a nadie ( y mira que tengo genio).
    No le planteo a nadie , como siendo cristiano es de derechas y defensor del liberalismo. Es una opción que para mi choca de frente contra el cristianismo pero entiendo que haya gente que no lo vea así.
    SOy una admiradora y seguidora de Francisco de Asís, que aunque ´cuando vivió el concepto liberalismo no se había acuñado , tenía claro que no era la forma de vivr que Dios le pedía , lo que valió una denuncia de su padre al OBISPO de ASÏSI.
    Tiene frases legendarias como la de que la propiedad engendra violencia y por tanto guerra y muerte.
    Es mi forma de pensar.
    Sin embargo pienso que es el mal menor con el que hay que vivir, dado que la ambición del hombre no permite políticas que no la contemplen, fomenten y protejan y las que lo intentan terminan en fracaso, de ahí que sea de una ideología socialista o social demócrata .
    Lo que me lleva a a contarte , que ahora, con la Ley de aborto por un lado, y la mala gestión de la crisis por el otro, que no toca las grandes economías y sólo machaca a las clases medias y con menos posibles, me veo obligada moralmente y en conciencia a retirarle mi voto al PSOE.
    No sé que votaré en un futuro pero así están las cosas.
    Perdona vaya rollo que te he metido no?.
    Un saludo

  10. 10 Miguel

    Anoche oí al señor Maestre hablando de su libro en un programa radiofónico, y ante mi estupefacción se permitió decir tajantemente, entre otras perlas, que Antonio Domínguez Ortiz era “muy mal historiador”. Lo dice alguien que no es historiador, claro está (es filósofo y “escritor”), porque si no sería más prudente y, sobre todo, más respetuoso: puede no estar de acuerdo con algo que haya dicho Domínguez Ortiz o cualquier otro, y debe intentar rebatirlo con datos objetivos; pero descalificar gratuita y globalmente la inmensa labor de un maestro como Domínguez Ortiz sólo puede ocurrírsele a alguien que no conoce ni por asomo la historiografía española. Ya quisiera este señor tener la lucidez y capacidad de análisis que tuvo Domínguez Ortiz cuando murió con más de noventa años. Como historiador, seguiré aprendiendo todo lo que pueda de Domínguez Ortiz; pero no creo que después de oir esa burrada (no puede llamarse “boutade”) pueda fiarme del rigor intelectual del señor Maestre, al menos en sus escritos de carácter histórico.

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